• Caracas (Venezuela)

Valentín Arenas Amigó

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Presidente, político o paranoico

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Los ciudadanos sanos aspiran a ser la máxima autoridad en su país para poder así trabajar con mayor eficiencia por el bien común de la patria. Cuando esto sucede estamos ante un  político. Cuando un ciudadano está enfermo porque padece de paranoia busca el poder no para servir a sus conciudadanos, sino para utilizarlo en su promoción personal. Entonces estamos ante un paranoico que necesita de esa posición para satisfacer su enfermedad. Es una persona enferma y la patología que padece así se lo exige. Tal es el caso de casi todos los dictadores: buscan tener poder para promoverse ellos y no para trabajar por el bienestar y el progreso de sus países.

En la esquizofrenia paranoia el individuo cree que todos están pendientes de él; se trata de un delirio crónico. El paranoico tiene delirio de grandeza y una noción exagerada de sí mismo sobrevaluándose al Estado y el resto de los mortales. Por eso el delirio de grandeza que vive en el paranoico lo sobrevalúa del resto de los mortales. Este delirio hace que el sujeto crea haber sido elegido para cumplir una misión importante o incluso para salvar al mundo de un peligro no definido. La manía persecutoria que padecen los lleva a sentir  una sensación de angustia que afecta a los paranoicos, pues sienten que están siendo perseguidos.

Dos personas bien conocidas confirman con su conducta ser víctimas de la paranoia: Fidel Castro y Hugo Chávez. Ni uno ni el otro tomaron el poder político para trabajar por el bienestar de sus respectivos países sino para promover a su persona por ser víctimas ambos de la paranoia. Si uno recorre la historia de cada uno de ellos es fácil confirmar que su posición política no se utilizó nunca para servir a sus países respectivos sino para promoverse ellos y satisfacer la paranoia que ambos padecían. Fidel necesitaba ser saludado por el papa Francisco cuando visitó Cuba y así satisfizo su ego, y Hugo habría copiado la misma conducta si viviera… Ahora descansa en paz y el sucesor Maduro vive todo el tiempo colgado de su historial paranoico. Casi todos los dictadores siguen la misma conducta al utilizar el poder para su promoción personal. Por eso sus países quedan destruidos en poco tiempo pero con su destrucción promovieron su liderazgo. Buscaron su promoción personal al costo de la destrucción de su país. 

 

*Profesor de Instituciones Políticas de la UCAB

alenri@gmail.com