• Caracas (Venezuela)

Valentín Arenas Amigó

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Valentín Arenas Amigó

Peligrosa compañía

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Cuando empezó esta revuelta, allá por 1999, el sector económico del país tuvo palabras de simpatías para el nuevo gobierno, pues quería proteger sus intereses económicos en un nuevo régimen que se presentaba como revolucionario y tenía como líder a un teniente golpista. En un artículo que publiqué en El Universal el día 21/09/98 con el título “Del por ahora al por si acaso” decía lo siguiente: Últimamente el por ahora de Chávez cuando optó por rendirse el 4 de febrero y ponerse a buen resguardo, ha perdido vigencia. El por ahora fue expresado en las pantallas de la TV. El “por si acaso” no sale, por vergüenza, a través de los medios, pero forma parte del susurro de algunos empresarios quienes piensan que colaborar con el candidato del Polo Patriótico equivale a pagar una prima de seguro que les resguarde del riesgo de un cambio en el sistema político. El 90% de los empresarios cubanos que viven hoy exiliados en Estado Unidos practicaron este ‘por si acaso’. Una estrategia no solo antipatriótica sino absolutamente equivocada, mejor suicida, para defender sus intereses económicos. Estos empresarios que se niegan a perder practican el ‘por si acaso’ como la mejor estrategia para mantener sus negocios a salvo, cualquiera sea el resultado electoral. Buscan caer parados, aunque el país salte al vacío y caiga de cabeza. Eso no importa. Su mayor preocupación no es velar por la estabilidad de todos –Venezuela–, sino salvaguardar su parcelita empresarial. Así pensaron también los empresarios de Cuba”. Ahora están todos en Miami.

Las consecuencias de entenderse con un autócrata de filosofía marxista quien las está padeciendo ahora es todo el pueblo venezolano, y puede resumirse con tres palabras: inseguridad creciente, escasez de alimentos e inflación desatada. No se puede tener amistad y entenderse con aquel que lo que busca es destruirte, pues se convierte en un suicidio. Grave error este.

Ahora, fallecido el líder de la revuelta, esta quedó huérfana y el país está destruido. Ambos factores tienen al régimen enfrentando su fracaso y está en la búsqueda de un salvavidas de dónde agarrarse para no perecer si pierden el poder. Como el sector económico privado fue destruido y la producción desapareció, ahora el régimen les extiende la mano a los empresarios para evitar hundirse. Una parte de este sector recibe con optimismo ingenuo la invitación a colaborar con la reconstrucción de la Venezuela que ellos mismos destruyeron. La tentación de un socio de antecedentes bien negativos es tan grande como peligrosa. El régimen necesita ahora del sector económico privado para que regrese la producción nacional y salir del túnel oscuro donde lo llevó su estatismo marxista, copia del cubano. Esta tentadora invitación de quienes no practican la moral como norma de conducta bien pudiera ser una estrategia de salvación, pero no para Venezuela, sino para el pequeño grupo que de ella está viviendo y teme no poder seguir “enchufado”, bien sea porque el país quiebre o porque el pueblo salga a la calle y exija un cambio de gobierno paralizando todas las actividades. La fuerza de una autocracia no es comparable con la fuerza muy superior de la sociedad civil que  tiene una cultura democrática de cuatro décadas, le cogió el gusto a la libertad y demás derechos humanos y sabe que solo regresando la soberanía popular a su titular que es el pueblo –expresada esta, bien sea por la vía electoral, por concentraciones masivas en las calles o paralizando el país– solo así tendremos un cambio y con ese cambio regresaremos todos a vivir con el respeto que corresponde a nuestra dignidad como seres humanos e hijos de Dios.

Entenderse ahora el sector productivo nacional con un régimen que durante 15 años no ha respetado los derechos humanos y que ya los engañó antes es una decisión muy peligrosa que tiene que ser bien pensada. ¿Con este acercamiento gana la sociedad civil y los ciudadanos todos o gana el régimen actual la fortaleza que perdió? ¡Cuidado! ¡Cuidado!
 
*Profesor de Instituciones Políticas de la UCAB

alenri@gmail.com