• Caracas (Venezuela)

Valentín Arenas Amigó

Al instante

Gobernar no es hacer propaganda

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Cuando quienes ocupan cargos de gobierno no saben gobernar entonces se dedican a hacer propaganda para simular que están gobernando. Esta revolución es el mejor ejemplo de gobernar haciendo propaganda. Por eso se apoderaron de los medios de comunicación que les facilita simular que gobiernan difundiendo que hacen lo que no hacen. Veamos esto.

La inseguridad le quita la vida a centenares de ciudadanos venezolanos y civiles cada semana y ahora también a víctimas miembros de las Fuerzas Armadas. Y crece sin control alguno.

La falta de alimentos y medicinas amenaza la vida del venezolano que logra sobrevivir a la inseguridad y a las colas, cada día mayores.

La inflación crece sin control alguno porque el fracaso del modelo económico impuesto causó la caída del valor del bolívar y entonces cada día hay que pagar más bolívares por lo que se compra porque el bolívar vale  menos.

Cuando el petróleo tenía un precio alto el dinero se utilizó para ser propaganda de la revolución –Cuba y Petrocaribe– y ahora que el precio cayó el país está amenazado de caer en un “default” pues no tiene con qué pagar sus deudas.

La educación universitaria está amenazada porque profesores y empleados no pueden vivir con sueldos cuyo poder de compra cayó y no les alcanza para cubrir sus necesidades básicas. Sin profesionales el país va palo abajo.

Una cadena de radio y televisión sirve para hacer propaganda pero no resuelve todos esos problemas que se necesitan resolver y superar por un gobierno  competente que sepa gobernar y no solo hacer propaganda. Maduro pasa más tiempo viajando y encadenado que ejerciendo funciones de gobierno. Así el país no puede funcionar. Y el problema no es que se niegue a gobernar sino que no sabe cómo se hace eso que llaman gobierno. El manejo de un autobús no es escuela para gobernantes.

Régimen reconoció derrota el 6 de diciembre. La designación de nuevos magistrados al TSJ por esta Asamblea que está de salida proclamó con elocuencia que el régimen reconoce que perderá las elecciones parlamentarias próximas del 6 de diciembre y se anticipa a elegir jueces de su simpatía para conservar el control del TSJ, o sea, de la justicia en Venezuela. Queriendo conservar el Poder Judicial lo que hizo fue reconocer anticipadamente su derrota electoral. ¡Cuánta torpeza!

Hacen lo que saben hacer: destruir. No es justo pedirle al régimen que construya un nuevo país cuando de construir no saben nada, pero de destruirlo todo sí saben mucho. La Venezuela democrática de cuatro décadas fue destruida en menos de quince años. Son destructores profesionales. Acabaron con la seguridad y la vida de los venezolanos, con sus alimentos, con sus medicinas, con el petróleo que fue un regalo de Dios, con la producción nacional y los dólares que ahora tanto se necesitan para poder importar. La revolución acabó con la Venezuela que liberó Bolívar y la destruyó en nombre del Libertador. Esta fue la obra maestra de Hugo que ahora el Maduro pintón intenta continuar hasta que todo, absolutamente todo, quede bien destruido. Esa es la meta de una verdadera revolución. La reconstrucción de Venezuela es la herencia que se le deja a la nueva generación porque de cómo construir, de eso no saben nada. Lo han demostrado suficientemente.

 

*Profesor de Instituciones Políticas de la UCAB

alenri@gmail.com