• Caracas (Venezuela)

Valentín Arenas Amigó

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Valentín Arenas Amigó

Carta al CNE

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Apreciados  miembros de la Secretaría Electoral del Ejecutivo:

La mala memoria hace que olvidemos muchas cosas. Por eso como simple ciudadano quiero invitarlos hoy a recordar algunos antecedentes de la larga historia del CNE que los ciudadanos  todos no olvidamos.

En diciembre-1998 rectores de la democracia declararon la victoria electoral del presidente, no obstante sus antecedentes golpistas, respetando  la voluntad popular. Apenas 34% lo eligió para el cargo porque enfrentó a una oposición dividida y un CNE imparcial y respetuoso de la voluntad popular.

En Julio 1999 las simpáticas “morochas” que ustedes permitieron, hizo posible que con solo 2.840.000 votos, 26% de los 11 millones de electores, el nuevo presidente tuviera nada menos que 96% de los delegados a la Asamblea Constituyente. Como ustedes eran nuevos y sin experiencia se atribuyó esto a la juventud. Fue así como “democráticamente” 26% de los electores le permitió al recién electo presidente hacer una Constitución que obligó a todos los venezolanos. Aquello no le pareció tener mayor importancia. ¿Verdad? Cosas de la política….

En julio de 2000 el señor Arias Cárdenas, un golpista del 4-F amigo del presidente, cumplió obediente el papel de opositor para cubrir así la formalidad de una democracia. En esta ocasión, la empresa Indra, de triste memoria, le dio al presidente 3,7 millones de votos, equivalente a 31,5% del registro electoral (11.720.000). Arias, el candidato opositor aparente, no tardó en reconocer la arrolladora victoria. A esta consulta se le llamó relegitimación. La empresa Indra fue retirada después de hacer su trabajo. El CNE por supuesto responsabilizó a Indra que lo manejó todo. Sorprendidos quedaron  ustedes por inocentes.

En noviembre de 2003 tiene lugar el reafirmazo y de los 3,6 millones que eligieron a Chávez en 1998 fueron 3,5 millones los arrepentidos que firmaron para solicitar que se convocara el tan discutido referendum revocatorio. Puede decirse que casi todos los que lo eligieron en 1998 solicitaron esa consulta a cuyo resultado tanto le temía el gobierno. No requiere comentario.

En agosto de 2004 se hace, por fin,  el revocatorio que ganó el Sí, o sea, el soberano pueblo, con 5,8 millones de votos (59%) y el No lo perdió con 3,9 millones (40%) que representaban apenas 27% de los electores. Después ustedes, seguramente por un error, por nerviosismo o por instrucciones recibidas, es lo mismo, dieron el resultado al revés. Cosas de la burocracia… sin duda.

En diciembre 2005 hubo elecciones para diputados. Fue a votar solo 25% de los electores y se abstuvo 75%. A ustedes les pareció que esos diputados eran legítimos y así, con una legitimidad muy chucuta, controló el Ejecutivo a la Asamblea Nacional que después aprobó todos esos bandos militares ordenados por él a los que llamaron leyes de la república título este más elegante. No sabemos si esto es también un problema de burocracia o de obediencia para intentar darle legitimidad a diputados producto de unas elecciones donde  un porcentaje tan bajo de electores ese día acudió a votar. ¿No saben por qué? Pues se lo vamos a decir: porque lo sucedido en el año anterior en el Revocatorio hizo pensar a los electores que no valía la pena ir a votar porque el soberano decía una cosa y después el CNE decía otra. ¿Desconfianza? ¡Cuántas llamadas leyes no fueron  publicadas después con tan precaria legitimidad!

En diciembre 2006 se hacen elecciones para reelegir al presidente Chávez, quien compite esta vez con Rosales. Ustedes dieron a Hugo como ganador con 7 millones pero no explicaron por qué el registro electoral de 10,5 millones en 1998 subió hasta 14,4 millones en el revocatorio y 1.6 millones  más para estas elecciones presidenciales de 2006. Los técnicos de Esdata afirmaron: “Encontramos que donde más votos nuevos o migrados hay, los resultados favorables al socialismo crecen”. Seguramente no le dieron importancia a este agudo comentario. Cosas de la oposición.

En diciembre 2007 ustedes recibieron órdenes de convocar a un referéndum para reformar la Constitución hacia el socialismo. El pueblo dijo que No. El Ejecutivo se resistió durante varias horas a aceptar la derrota y después de mucho forcejeo terminó aceptándolo, siempre que la diferencia a favor del No fuera muy pequeña. Así se hizo, pero la verdadera diferencia, que fue muy superior, el CNE aun no la ha publicado. ¿Por qué? Seguimos  esperando…

El 15 de febrero de 2009 se le consultó al pueblo sobre la reelección indefinida, consulta ésta precedida por dos derrotas consecutivas: la reforma de la Constitución (2007) y las regionales (2008). Esta consulta, que era demasiado importante, tenía que ser ganada como fuera y se fijó como meta 10 millones  de votos. No fue así pues solo obtuvo 6 millones, o sea, 1 millón menos que los que sacó contra Rosales (2006). Ustedes percibieron que la caída de apoyo popular era ya irreversible y la situación de ustedes bien incómoda por cierto para ejercer imparcialmente su gestión de árbitros.

El 26 de septiembre de 2010 la caída de respaldo popular registrada en las dos consultas anteriores fue una señal de alerta para el régimen que debía enfrentar otra elección para diputados en ese año. Para no perder la Asamblea, el régimen optó por modificar las circunscripciones electorales  y eliminar la representación proporcional de las minorías antes del día de las elecciones. Fue así como con menos votos -48%- y la oposición con 52%  el régimen obtuvo una amplia mayoría de  diputados en la Asamblea Nacional para que siguiera legislando el Ejecutivo. El registro electoral se mantuvo en 16,4 millones. Seguramente que de este fraude anticipado ustedes no se dieron cuenta pues no se hubieran prestado para esto. Hoy la Asamblea sigue siendo el Ministerio Legal del Ejecutivo como ustedes son el Ministerio Electoral. Lo mismo.

¿Después de esta memoria histórica y la negativa gestión del gobierno durante 15 años no sienten ustedes una enorme responsabilidad ante las futuras generaciones y la Patria que les exige en el futuro reconocer y proclamar  la voluntad popular?