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Tumeremo, el pueblo que se paralizó por una masacre minera

Los comercios permanecen cerrados | Carlos Peña

90% de los locales se mantienen cerrados para apoyar la protesta que desde hace cinco días se mantiene para exigir la aparición de los mineros, vivos o muertos

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La desaparición de 17 miembros de la comunidad de Tumeremo trajo consecuencias inesperadas para todos sus habitantes y para el gobierno nacional. El sector comercio ha sido el principal afectado, sin embargo, han manifestado su respaldo para los familiares de las víctimas.

Alrededor de 650 locales comerciales funcionan en esta localidad del municipio Sifontes, informó el presidente de la Cámara de Comercio e Industria local, Erick Leiva. De esa cifra, 90% detuvo sus actividades para apoyar la protesta que desde hace cinco días se mantiene para exigir la aparición de los mineros, vivos o muertos.

El cierre no fue una medida unánime, pero aquellos pocos que decidieron continuar sus ventas de vieron inmersos en una polémica con el gremio de mototaxistas, quienes han solicitado a todos los comerciantes mantener abajo sus santamarías.

Este conflicto dio pie a un nuevo crimen, cuando el dueño de un local disparó contra dos ciudadanos que le pidieron cerrar su agropecuaria. ¿El resultado? Ramón Zambrano, de 32 años de edad falleció a consecuencia de un disparo en el abdomen.

“Tenemos que abrir, tenemos pérdidas incalculables que seguirán aumentando con el paso de los días ", sentenció Leiva. 

En un recorrido de El Nacional Web por la zona se constató que casi todos los negocios permanecen cerrados, con algunas excepciones que sin embargo no laboran en su horario normal.

Además de dejar de recibir ingresos por sus ventas, algunos comerciantes de alimentos suman a sus pérdidas la mercancía que se dañó.

Quienes comercian con reses y otros animales también se ven afectados, puesto que la tranca no ha permitido que la comida llegue a los mataderos con regularidad.

A pesar de las dificultades, la mayoría de los comerciantes coincide en su apoyo al pueblo: no se abrirán las puertas hasta que aparezcan vivos o muertos.