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¿Hubo zonas de Venezuela donde la oposición no pudo hacer campaña?

Nicolás Maduro junto a voceros de los concejos comunales | Foto: Captura

Nicolás Maduro | Foto: Captura

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La campaña electoral “cara a cara” de la oposición en terrenos chavistas ha pasado por distintas etapas: hostilidad y violencia cuando vivía Hugo Chávez, indiferencia una vez que Nicolás Maduro asumió el control del Ejecutivo y, hasta hace semanas, incluso se vivía cierta apertura.

En eso coinciden candidatos opositores a la Asamblea Nacional como Stalin González (circuito 5) o Miguel Pizarrro (circuito 3), quienes aseveran que los abanderados de la Mesa de la Unidad Democrática pudieron hacer campaña, con caminatas y recorridos casa por casa incluidos, en zonas a las que estaba prácticamente prohibido ir hace tres años.

Basta recordar cómo el 12 de noviembre de 2011, en el 23 de Enero, unos motorizados dispararon contra quienes acompañaban a María Corina Machado en un acto que realizó como parte de su campaña para las elecciones primarias de la oposición.

La visita de la entonces diputada estaba vetada y así lo confirmaron las palabras de Freddy Bernal al día siguiente, cuando les pidió a los dirigentes de la oposición no visitar territorios en los que habitan “fundamentalistas bolivarianos”. “Ellos saben que ahí no van a tener ningún voto, no los quieren”, dijo Bernal.

En 2012, año de elección presidencial, también había zonas inaccesibles para la oposición. Por citar dos casos, el 4 de marzo de ese año un grupo de motorizados disparó contra una caminata del candidato presidencial Henrique Capriles en San José de Cotiza y, el 7 de julio, un grupo de personas, junto con la Policía Nacional Bolivariana, impidió una caminata de Capriles en La Vega. Se lanzaron huevos y hasta botellas contra los asistentes.

Pero esa hostilidad cesó en la campaña por las elecciones presidenciales de 2013: en sus recorridos por todo el país, apenas en un par de ocasiones, Capriles se encontró con seguidores del oficialismo que protestaron por su visita y no hubo hechos violentos que lamentar.

La precampaña de 2015 inició en paz, incluso en zonas chavistas. Pero a pocos días de las parlamentarias se desató una ola de violencia que luce atípica y, quizá, está motivada por la apelación a un discurso de confrontación directa por figuras como el Jefe del Estado Nicolás Maduro, o el presidente de la Asamblea Nacional Diosdado Cabello.

En una reunión el lunes 30 de noviembre con miembros de consejos comunales, el presidente reiteró una frase que ya se ha convertido en su bandera de campaña: que el oficialismo ganará las parlamentarias “como sea”.

El mandatario también ha repetido que si la oposición gana las elecciones él se lanzaría con el pueblo a las calles a defender la revolución. El mismo lunes, como si de una elección presidencial se tratara, afirmó:

“Si la derecha toma la Asamblea Nacional, yo no me voy a entregar bajo ninguna circunstancia, pero si hubiera una circunstancia negativa, yo me iría a las calles a luchar con el pueblo, como siempre lo hice, y la revolución pasaría a otra etapa. No esperen de mi un cobarde, esperen de mí un hijo valiente de Hugo Chávez en la calle con el pueblo”.

Los hechos

Al menos ocho ataques han ocurrido apenas en noviembre: el 6 hubo agresiones verbales contra María Corina Machado en Coro; el 8 dispararon contra una caminata de Capriles en Yare; el 18 intentaron impedir una visita de Lilian Tintori a Cojedes; el 22 hubo disparos contra una caravana de Miguel Pizarro en el barrio José Félix Ribas de Petare. Los hombres incluso se encapucharon y portaban ametralladoras.

El 23 de noviembre, los candidatos Richard Blanco e Ivlev Silva fueron agredidos en Caricuao por grupos armados. El 24, un grupo de muralistas de la MUD fue emboscado con disparos y el 25 se vivió la gota que derramó el vaso: dispararon contra opositores en San Félix, mientras esperaban a Capriles, lo que dejó un herido y asesinaron a Luis Manuel Díaz, dirigente de AD, en Altagracia de Orituco, luego de un acto de campaña con Lilian Tintori. Posteriormente, las aguas se calmaron.

Rubén Mendoza, coordinador nacional de los círculos bolivarianos, asegura que la oposición tiene un temor infundado. Aunque admite que “hay un mundo de militantes que no pueden ver a la oposición porque le quiere caer a palo”, algo que, aseveró, es iniciativa particular de la gente en algunos sectores. Mendoza explicó:

“En El Valle se les hace difícil subir al sector de El Tamarindo, pues les caen a huevazos y tomatazos desde las casas. Hay que entenderlo, son pasiones que se desarrollan así en los procesos electorales. Pero José Guerra subió por El Topito, la parte de arriba de la cancha de El Cidre, un terreno difícil para la oposición porque hay mucho chavismo, pero fue. Estuvo en Cacique Tiuna, un conjunto residencial y en la entrada del puente de Longaray. Cuesta más que vayan a la Misión Vivienda por razones lógicas, ahí vive gente que le agradece al gobierno”.

Mendoza aclara que lo mismo ocurre con el chavismo en algunas zonas de Chacao, que si sus candidatos las visitan los ánimos se exacerban:

“Los ataques no se tratan de una línea del partido. Hay militantes radicales en algunas zonas, es difícil de cuantificar. Se trata de un radicalismo estrictamente electoral, algo que pasa en las elecciones, a veces no es que sea radicalmente ideológico, sino que se trata de un radicalismo apuntalado por el síndrome electoral, que exacerba pasiones”.

¿Funciona la violencia?

El politólogo Luis Salamanca afirma que existen zonas en las que la oposición tiene dificultades de acceso, pero opina que el discurso de la cúpula roja contribuye a que se desaten hechos violentos durante la campaña. Salamanca señaló:

“Creo que el apartheid urbano ha disminuido porque la oposición ha entrado en zonas segregadas y ha hecho campaña porque la gente la cubre con su apoyo. Ello no niega que haya grupos violentos especializados en atacar a la oposición y que pudieran actuar por su cuenta, pero los estimula el discurso ambiguo que anuncia escenarios de fuerza y de diálogo por parte de la misma persona, con lo que se busca intimidar”.

En entrevista a Prodavinci, Luis Vicente León, director de Datanálisis, admite que el presidente Maduro ha repuntado en términos de popularidad en alrededor de 10 puntos porcentuales al final de la campaña, y que también se ha reducido la brecha entre el voto por la oposición y el gobierno, en más de seis puntos porcentuales. Atribuye esos logros a la polarización y los escenarios de conflicto de las últimas semanas.

Pero Salamanca, aunque admite que el chavismo se ha recuperado un poco en algunos circuitos, es tajante al afirmar que la violencia no produce votos: “El clientelismo puede estar animando a los que no habían decidido su voto. Ese grupo ha bajado de 30% a 22% y de allí está comiendo el gobierno”. Sin embargo, aclara que para remontar la brecha el chavismo necesitaría un tiempo del que no dispone.

Aquí no hay guetos

Lo cierto es que, a pesar de los ataques, incluso con armas largas, la oposición no ha detenido su campaña. El candidato en Petare, Miguel Pizarro, a quien le impidieron entrar al barrio José Félix Ribas el 22 de noviembre, afirmó que se trató de un caso aislado y que en Venezuela no existen guetos. De hecho, la mañana del día siguiente Pizarro volvió al lugar:

“Yo esa zona de José Félix la he caminado más o menos 8 veces en la campaña. Antes donde reinaban los botellazos, como en La Bombilla, nosotros hemos hecho caminatas y asambleas en los techos de los bloques. La Parrilla, La Agricultura, El Aguacatico de Barrio Unión, son sitios en los que antes reinaba la intolerancia y ahora podemos ir, y hoy somos mayoría”.

El candidato aseveró que eso no pasa sólo en Petare, sino que zonas tradicionalmente rojas como el sur de Valencia, el sur de Aragua, la Costa Oriental del Lago, y otros sitios en los que la violencia guiaba el ejercicio de la política, hoy no están controlados por los grupos comando del gobierno. Miguel Pizarro comentó:

“Aquí no hay lugar prohibido. Nosotros, Petare lo caminamos de punta a punta porque no le tenemos miedo a un grupito con pistolas. Lo que antes eran muros de Berlín invisibles, esos lugares en los que ellos creían que eran impenetrables, hoy sus vecinos, sus habitantes, y sus candidatos han construido y levantado una fuerza”.

Para evitar la violencia, dijo, será esencial la organización familiar y la observación internacional.

El candidato Stalin González, a quien le ha tocado recorrer La Vega –antes territorio inaccesible– dijo que no ha tenido problemas en la zona. Durante su campaña, afirma, sólo tuvo un altercado en Antímano, que no pasó a mayores. Sobre este hecho, González indicó:

“Sólo unos tipos con armas, pero se ve cómo la comunidad los rechazó, les echó agua, y nosotros pudimos seguir sin problema. El gobierno intenta frenar al cambio, pero el sentimiento de la gente es tan grande que nada pueden hacer”.

Stalin González admitió que en las campañas anteriores la oposición era rechazada en esa zona: “Hoy sólo queda un grupito organizado por el gobierno. Nosotros tenemos que seguir con la gente y pasarle por encima a la violencia”.

Publicado en Prodavinci