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El visto bueno de Maiah Ocando

Maiah Ocando | Foto: Gabriel Torrelles

Maiah Ocando | Foto: Gabriel Torrelles

Diseñadora, cineasta y videoblogger

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Estudió Diseño de Moda y Cine y mientras pensaba en encontrar un trabajo que le permitiera combinar sus dos pasiones, a su esposo, Gabriel Torrelles, se le ocurrió una idea cuyo alcance ni ellos mismos calcularon. “Gabriel estaba haciendo televisión por Internet y decidimos llevar a cabo un proyecto en el que yo pudiera hablar de la realidad que era enfrentarme diariamente al clóset. Que fuera educativo, pero con comedia”.

Así nació Yo visto bueno, un proyecto multiplataforma que comenzó en Youtube, tiene presencia en las redes sociales y se convirtió en un libro. Como bien explica Ocando, el proyecto nunca se planteó como un divertimento, sino como un negocio. Y vaya que resultó: “Afortunadamente, nunca vi esto como un hobby, siempre dije que tenía que ser mi trabajo, llevarlo a otras plataformas y Gabriel ha sido un hombre de negocios por mucho tiempo. Él hace la estrategia y ha logrado que desde el primer capítulo el proyecto tenga patrocinantes. Ha sido un producto sustentable”.

La calidad de este webshow no solo se mide en visitas en Youtube, sino en sus planes de crecimiento a corto plazo: la cadena estadounidense ABC les ofreció un contrato para desarrollar una serie en inglés, mientras trabajan en proyectos en español para cine y televisión.

Para Ocando, la muestra de que Yo visto bueno se ha convertido en un éxito es el alto nivel de comunicación que recibe de sus seguidores. Fueron ellos —a quienes ella llama “cuchuritas”— el apoyo fundamental en sus nominaciones de los premios Streamy (que son considerados los Emmy’s de Internet): “Una de las cosas que demuestran estas nominaciones es que las cuchuritas son una cuestión superintensa. Competí con gente que lleva años haciendo esto, y el mensaje es que si nosotros pudimos hacerlo, otras personas también pueden. Nosotros hemos arriesgado mucho, la gente se siente reflejada y le dan ganas de luchar”.

 

“A mí me gusta diferenciarme por ayudar a otras mujeres. Todo esto del estilo se considera superficial y yo quise hacer como una comunidad dándole conocimiento y cariño a la gente. Vestir bueno no es vestir de marca, sino de acuerdo con la ocasión y el estilo”