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Las visitas del ron

La mixóloga Jessica González

La mixóloga Jessica González

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La calidad de los rones de Venezuela no solo se constata al conocer de cerca los esmeros para elaborarlos, incluido el sello que los distingue en el mundo: por ley deben tener, como mínimo, dos años de añejamiento. Ese orgullo se suele refrendar cuando expertos foráneos lo recuerdan.

Javier Herrera, español, fanático del ron, coleccionista de más de 3.000 botellas de todo el planeta y creador del Congreso Internacional del Ron de Madrid, volvió a Venezuela y como le suele suceder, se encrespa cuando ve en las mesas de los restaurantes locales el reinado del escocés. En esta ocasión llegó para darle la certificación de calidad a la destilería de ron Santa Teresa, que el año pasado quedó como la mejor del mundo en los premios que otorga su congreso. Aquí celebró lo que vio en la bicentenaria Hacienda Santa Teresa y reivindicó las bondades del destilado. “Creo que al ron venezolano la gente afuera lo valora más que aquí. Tienen rones de excelente calidad: comenzando por la melaza que utilizan —una de las mejores del mundo— hasta el envejecimiento. Acá tienen una normativa tan estricta en añejamiento que supera a todos los países”. Al final compartió su certeza. “Creo que de aquí a cinco años se va a valorar mucho más el ron en este país”.

Con poco tiempo de distancia, y también con Santa Teresa, llegó de Nueva York la mixóloga Jessica González, quien el año pasado ganó el concurso que organizó este ron entre 112 bármanes de la Gran Manzana que apostaron por idear un coctel Nightcap con 1796, el ultra-premium de la casa. En esta tierra visitó por primera vez una destilería de ron, compartió el coctel que imaginó con este destilado y constató que en barras neoyorquinas, de sus manos, siempre se encontrarán cocteles con este ron venezolano.

Buen beber

Casillero del diablo

Distribuye:  Santa Teresa

Teléfono: (0212) 400 2500

Una buena manera de entender la economía venezolana, si es que tiene explicación, es lo que ocurre con los vinos. 95% de lo que se consume en este renglón es importado y se paga en dólares. Como nadie sabe cuánto cuesta, realmente, un dólar, es imposible saber cuál es su precio justo puesto en anaquel. El año que acaba de pasar se importaron vinos desde 6,30 bolívares hasta 150 bolívares, y si a esto le sumamos todo lo correspondiente a manejo del producto, aduanas, fletes, seguros, impuestos, etcétera, la confusión es mayor. Por eso, al elegir, en este momento lo que más pesa es el precio, más que el contenido. Hay un vino que hoy pueden conseguir por menos de lo que cuesta una carrera de taxi o una copa en cualquier barra decente. Además, es un buen vino elaborado por una prestigiosa bodega chilena, como es Concha y Toro. El Casillero del Diablo, en sus diferentes versiones varietales, es el más vendido y para ser un vino de consumo cotidiano, está bien hecho, sin sorpresas desagradables para nadie. Comprende 12 variedades que van desde el clásico cabernet sauvignon chileno hasta el seductor cosecha tardía, pasando por variedades blancas como viognier y pinot grigio. No les puedo recomendar ninguno en especial. Compren el que consigan.