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El viento a favor de Daniela Rivera

Daniela Rivera | Foto: Mauricio Villahermosa

Daniela Rivera | Foto: Mauricio Villahermosa

Entró a clases de vela a regañadientes, terminó enamorándose del deporte y representando a Venezuela en competencias internacionales. Ahora mismo esta velerista lleva el tricolor nacional en una justa planetaria en España

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Dice que nació en Caracas, y cuando se está a punto de escribir "caraqueña", ella acota que su madre solo vino a darla a luz, porque ellos son anzoatiguenses. "Nosotros somos todos de allá", afirma con orgullo. Con la influencia del mar oriental terminó convirtiéndose en una de las promesas del velerismo nacional.

Para quien no conoce el deporte o tiene una idea difusa de cómo se compite, Daniela Rivera es la persona correcta para aclarar las dudas. No solo por su condición de medallista de oro en competencias nacionales, sino además por la gracia —y paciencia— que tiene para explicar los intríngulis de una disciplina en la que se desplaza a gusto, aunque al principio no haya sido así.

De la obligación a la pasión

Sus padres no tienen nada que ver con el velerismo. Su madre es ingeniera metalúrgica y su padre, técnico en mecánica, pero fue este último quien la llevó a conocer lo que luego sería su pasión: "Comencé a entrenar a los 11 años, obligada. Mi papá estaba tomando un curso para poder usar una lancha, le llamaron la atención los veleros y me metió. ¡Lo odié!", señala como quien recuerda una divertida anécdota infantil.

Después de seis meses de práctica en la Escuela de Vela Américo Vespucio, en Puerto la Cruz, Rivera participó en los Juegos Nacionales Juveniles de Lara en 2001 y se llevó tres medallas de oro en la categoría sunfish.

Pasaron dos años antes de que este deporte pudiera atraerle verdaderamente, mas esa competencia marcó su forma de verlo: "No me gustaba navegar, pero después de los Juveniles iba con más gusto porque me encantaba ganar. Ahora es mi pasión", asegura esta estudiante de inglés.

Ocho años más tarde le tocaría el turno de probarse en una competencia foránea. Tenía 19 años y se iba a medir con los mejores del planeta en la categoría laser radial (embarcación olímpica): "Éramos como 150 participantes de todo el mundo y esa era la primera vez que competía afuera, la primera vez que viajaba fuera del país. Me sentí chiquitica, pero fue supergratificante". Sobre las competencias en general, explica en qué consisten: "La embarcación de la categoría laser radial exige mucha preparación física y no hay límites de viento para competir. Podemos hacerlo hasta con tormentas.

Se hacen 12 pruebas que se dividen entre cuatro y cinco días de competencia, en los que cada día hay que completar un circuito que se realiza entre 45 y 55 minutos y que se ajusta según la dirección del viento.Si hay mucho viento la distancia es más corta. Gana el que acumule el menor puntaje".

Aunque ha participado en competencias nacionales e internacionales, hay una historia que surge sin pensarlo mucho cuando se le pregunta por hechos anecdóticos durante sus travesías: "En Mayagüez (Puerto Rico) nos agarró una tromba y estuvimos cuatro horas allí antes de que nos rescataran porque habíamos caído en una zona de tiburones y no podían acercarse". La velerista afirma que después de esta experiencia pasó un tiempo con temor a navegar con viento, pero lo superó luego de recibir asistencia psicológica.

La meta son las Olimpiadas

A sus 25 años, Rivera ha participado en Campeonatos Nacionales Juveniles, en Juegos Bolivarianos de Playa, en Copas del Mundo y en otras justas con las que se ha ubicado como una de las 60 más sobresalientes, la mejor posición alcanzada por una velerista venezolana.

Sin embargo, sus intereses van más allá: el pase olímpico es su mayor reto y tiene un buen tiempo trabajando para lograrlo.

Para el momento en que se redactó esta nota, Rivera se preparaba con el fin de viajar a España para participar en la Copa Mundial de Vela, competencia que se lleva a cabo en Mallorca desde el 22 de marzo y que termina hoy.

Clasificó el año pasado a los Juegos Panamericanos que se celebrarán en junio en la ciudad de Toronto, Canadá, así que los últimos días han sido una medición de fuerzas con otras competidoras del continente: "Mi objetivo son los Panamericanos. Sería la primera vez que una venezolana ganara en laser radial, por lo que también sería la primera vez que una velerista venezolana va a unos Juegos Olímpicos.Si no lo logro, me quedan dos oportunidades en competencias en los Emiratos Árabes y Miami. En septiembre pasado fui la primera velerista venezolana en entrar a un Mundial. Quiero hacer historia".

Piense rápido

Su condición de viento ideal: De suave a medio, cuando la playa está soleada con viento refrescante y hay oleaje.

¿Se encomienda a alguien?: A la Virgen del Valle.

¿Qué hace al terminar una competencia?: Pienso en qué fallé, en cómo mejorar y trato de despejarme para que no me afecte al día siguiente.

¿Ha pensado en lo que viene después del velerismo? Cuando me retire como atleta quisiera enseñar todo lo que he aprendido. El que enseña aprende dos veces.