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La vida después de Friends

El actor norteamericano Matthew Perry/ Reuters

El actor norteamericano Matthew Perry/ Reuters

Por diez años -y por siempre, gracias a las infinitas repeticiones- el actor Mathew Perry fue Chandler Bing, uno de los seis amigos más famosos de Nueva York. Ahora prueba, nuevamente, hacerse un espacio distinto en la pantalla chica. Es su tercer intento. ¿Hay vida después de un personaje y serie tan venerada?    

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Ya se está haciendo casi una tradición: nueva temporada de series, nuevo intento de Matthew Perry por recuperar el pedestal que ocupó por diez años. Perry, 43, estuvo, entre 1994 y 2004 en uno de los tronos más importantes de la televisión como Chandler Bing, el hombre de profesión indefinible y la mejor cara de sorpresa en Friends. Eran otros tiempos, antes de la TV por Internet y los grabadores y las otras maneras que han hecho que una serie exitosa ya no pueda aspirar al mismo éxito: 20 millones de personas mirando todas las semanas y 51 millones para cuando dijeron adiós.
Go on, la serie que Perry acaba de estrenar, es una mezcla de sitcom con un poco de drama. Él es Ryan King, un locutor deportivo que perdió a su esposa en un accidente, y para volver a trabajar debe ir a una terapia grupal con más gente en duelo: desde un adolescente cuyo hermano está en coma y una mujer que ha perdido a su pareja por un infarto, a una mujer medio loca que perdió a su gato.
La serie además tiene un pequeño eco con la propia vida del actor, quien enfrentó problemas luego del impacto mundial de su fama: Perry estuvo en rehabilitación por abuso de pastillas y alcohol en 1997, 2001 y luego en 2011, emitió el siguiente comunicado: "Estoy haciendo planes para irme por un mes a enfocarme en mi sobriedad y continuar mi vida en recuperación. Por favor, disfruten cuando se rían de mí en internet". En otra entrevista, con el LA Times, Perry dijo: "'Go on' es una serie sobre gente que se sienta en un círculo a comentar sus problemas; es esencialmente lo que he estado haciendo por los últimos quince años".
Es el tercer intento de Perry por volver a una serie que perdure en temporadas: luego del fin de Friends el actor intentó hacer un poco de cine (Mi vecino el asesino, 17 otra vez), y luego volvió a la televisión en 2006 con la muy esperada Studio 60, de Aaron Sorkin (The West Wing, The Newsroom). Duró sólo un año. Luego en 2008 Perry decidió crear su propia serie, pero el piloto no fue comprado por los canales; en 2010 dio otro intento con más suerte en Mr. Sunshine, la que a pesar de salir al aire, sólo duró un par de capítulos.
Así que este regreso, en Go on es casi un último cartucho, disparado en conjunto con uno de los guionistas de Friends, que escribió el personaje para él. Pasan los años, pero pareciera que tanto la industria como los espectadores tenemos la esperanza de que Perry salga adelante y lo volvamos a querer como antes. Aaron Sorkin ha dicho que Perry es como un jugador de béisbol, "los cazatalentos dirían que es un goleador puro, que nació con un golpe natural".

La vida en repetición
Una cosa es estar en una serie muy vista por cinco años, y otra muy distinta ser parte de un elenco que todos los días, en todo el mundo, recorre cada capítulo una y otra y otra vez. ¿Quién no ha visto a Chandler, Joey, el pollo y el pato? ¿O puede no saberse la letra de "Smelly cat", la canción de Phoebe?
Friends es una marca mundial que sigue viva; sus actores no sólo terminaron ganando un millón y medio de dólares por episodio, sino que siguen generando dinero por las repeticiones, que están aseguradas en 15 canales alrededor del mundo por lo menos hasta el año 2017 (el patrimonio de Perry, hoy, bordearía los 70 millones de dólares).
Las carreras de cada uno -a pesar de que podrían no trabajar ni un día más de sus vidas- han sido parejas: todos han tratado de dar vuelta la página, pero sin movimientos desesperados. Está la más exitosa, Jennifer Aniston, quien pasó de ser la encantadora mesera Rachel, a la señora Pitt y luego al corazón roto más famoso de Hollywood. A pesar de lanzar una comedia romántica igual a la anterior por varios años, a los 43, Aniston sigue teniendo al mundo occidental a sus pies, buscando la felicidad y el hombre perfecto dentro y fuera de la pantalla (ahora que se casa, con el actor Justin Theroux).
Lisa Kudrow, la atolondrada Phoebe, es quizás la comediante más talentosa. Tuvo su propia serie The comeback, genial pero de corta vida, y hoy respira feliz en la comedia, con su serie de internet Web Therapy. David Schwimmer está dedicado al teatro y a dirigir; Matt LeBlanc, luego de su no tan feliz spin-off Joey, ha logrado un buen lugar en la comedia alternativa con la genial Episodes, donde interpreta a su álter ego; Courtney Cox produjo una serie fallida Dirt, pero ahora está en Cougar Town, una serie de éxito moderado pero suficiente, que vendría a ser una versión más adulta de Friends, con divorcios, hijos adolescentes y harto vino.
 
A la tercera, la vencida
El caso de Matthew Perry ha sido curioso: como secundario ha brillado más que como protagonista; su participación esporádica en The West Wing le valió dos nominaciones al Emmy (como Chandler, en 10 años, fue nominado una sola vez); y su aparición en The Good Wife nuevamente elevó sus bonos como humorista pero de carácter. En Go on Perry es el que lidera y sostiene la serie, a pesar de los secundarios bien simpáticos.
Ha tenido un buen recibimiento en rating, suficiente como para que la temporada completa ya esté asegurada. La cosa está en que luego de "conocer" a alguien por diez años, semana a semana, y luego verlo una y otra y otra vez en repetición, se le conoce cada gesto, cada levantada de ceja, cada cara de emoción. Perry puede huir de Chandler, pero nosotros no podemos hacerlo, porque está ahí, listo para ser visitado todos los días; y aunque nos dé pena su esposa muerta, esté muy bien tratado el tono de autorrídiculo de su personaje que es una seudo celebridad y el manejo siempre impecable del tiempo en la comedia, puede ser que, cada cierto rato, con un gesto, con un chiste, con un algo, Matthew Perry actúe y uno piense, ya, listo, ahora vienen Phoebe, Rachel, Monica, Ross y Joey. Go on se transmite los jueves a las 9:30pm por Warner  Channel.

Todos a terapia
Creada por el ganador del Emmy Scott Silveri (Friends, Perfect Couple), en Go on Mathew Perry interpreta a Ryan King, un comentarista de deportes que ha sufrido la muerte de su esposa en un accidente, y que después de un mes sólo quiere regresar a su trabajo. Y aunque King cree que retomar la conducción de su programa radial (The Ryan King Show) será la mejor manera de continuar con su vida, su jefe piensa exactamente lo contrario: debe asistir a diez sesiones de una terapia grupal para superar su duelo. Pero King está convencido de que no necesita ayuda de ningún tipo, y buscará la forma más rápida de terminar con estas sesiones, dado que su único interés es regresar cuanto antes a su trabajo.
Los compañeros de ruta de Ryan serán tan dispares como disfuncionales. Lauren (Laura Benanti) es la terapeuta, algo estructurada y muy apegada a los procedimientos escritos; y aunque está convencida de su metodología, no tardará en sentirse menoscabada por la tenacidad de Ryan. Yolanda (Suzy Nakamura) es la ayudante de Lauren; aunque algo aduladora y servil, siempre termina siendo blanco de los ataques.
Anne (Julie White) sólo siente ira por la muerte de su pareja, Patricia, y siempre parece estar a punto de explotar. Fausta (Tonita Castro) es una simpática latina que no ha podido superar la muerte de su padre y hermano. Por su parte, Sonia (Sarah Baker) sólo siente tristeza por la muerte de su gata, Cenicienta; en tanto que George (Bill Cobbs) es ciego, pero no por eso menos astuto y gracioso.