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Un viaje de juguetes

Juguetería

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El largo recorrido de un juguete –desde el primer boceto mental hasta su aterrizaje al pie de miles de arbolitos– implica tener mente abierta, no temerle al niño interior y tener sed de innovación a cada paso del camino. Fabricantes, importadores y artesanos comparten las intimidades y esmeros de una industria tan exigente y cambiante como llena de color

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Imagíneselo: una barrita de queso blanco ensartada en una base giratoria, con una franja de masa aplanada que lo va envolviendo en espiral. En su showroom lleno de juguetes, Avi Kreisel (sí, existe el Sr. Kreisel) escucha atento y se tapa con los dedos una sonrisa mientras sugerimos el que podría ser el juguete más vanguardista y glorioso de 2013. La Tequeñería Kreisel: hace tequeños de verdad en pocos minutos.

A ratos parece que lo considera, hasta que al final pregunta: “Ajá. ¿Y después cómo los fríes?” (¡Qué importa, que los frían las mamás! Igual nadie se muere por comerse un tequeño crudo). Kreisel se ríe con candidez, aunque no es la primera vez que oye estas cosas. ¿Le proponen juguetes insólitos muy seguido? “Sí. Siempre”, confiesa antes de exponer con delicadeza dónde fallamos. “Lo de trabajar con calor es delicado, pero para que una fábrica de alimentos integre nuestra línea procuramos que sea un juguete auto-contenido: aparte de que consigas los ingredientes en cualquier abasto, que necesites lo menos posible los aparatos de la cocina”.

Adivinar cuáles juguetes cautivarán a los niños y cuáles serán ignorados en 10 minutos es una ciencia que exige instinto y visión. Mauricio Rubio, uno de los socios de la empresa Faventoys, explica que una fuente común de inspiración son las ferias de juguetes en Nuremberg, Hong Kong, Nueva York y Dallas, donde cada enero se presentan las novedades para ese año y parte del siguiente. “Los jugueteros desarrollamos una especie de sexto sentido para intuir qué puede pegar y qué no, pero siempre te puedes equivocar. Hasta cierto punto somos apostadores”.

Tratar de adaptar el juguete al mercado local ayuda. “Cuando encargamos un muñeco que habla, grabamos las voces aquí para que el niño que lo vaya a usar se identifique con él”, indica Kreisel. “No es lo mismo que tu muñeca tenga acento español o argentino. También procuramos tropicalizar los empaques y los comerciales. Para quienes importamos, el proceso de encargo, fabricación, embarque y llegada de la mercancía puede durar de 6 a 9 meses, lo mismo que un embarazo. Es literalmente igual que parir”, sonríe. Antes de llegar a los anaqueles, el juguete debe pasar bajo la lupa de Sencamer, un ente que certifica que no es tóxico ni peligroso.

Juan Francisco González, presidente de la Cámara Venezolana de Juguetes, Deportes y Recreación (Cavefaj), sostiene que el mercado venezolano de juguetes se ha contraído 5% frente a 2011, y que uno de los retos es el aumento de precios internacionales que se refleja aquí en los precios finales. Agrega que el consumidor venezolano –tanto el padre que compra como el niño que juega– es muy exigente. “Es un público que no se conforma con productos de baja calidad.

Generalmente busca juguetes con buen respaldo de marca y atributos que den valor al producto con el que van a entretenerse sus hijos. Suele hacer compras conscientes y muy bien planificadas”, indica. Mauricio Rubio coincide en el marcado interés local por las tendencias. “En nuestro caso trabajamos mucho con licencias de películas y personajes. Ofrecer calidad y aprovechar las modas es muy importante para no quedarse atrás”.

Al margen de las dificultades cambiarias que viven fabricantes e importadores a gran escala, ¿cabe aún en este mundo globalizado la oferta de los jugueteros artesanales? “Claro”, opina Freddy Carrasco, quien produce los juguetes de madera Educarte. “Sobre todo porque muchos adultos consideran que los juguetes artesanales son obras de arte. No tenemos tanto mercadeo, pero entre ferias y tiendas tienen su público. Si bien los avances tecnológicos son llamativos para los niños, una perinola o un trompo desarrollan unas destrezas de motricidad, razonamiento espacial y agilidad en la manipulación de objetos que difícilmente logras apretando teclas con un videojuego. Por eso les recomendamos a los padres que los incluyan, porque además retan al niño a competir sanamente contra sí mismos y los acerca a aprender a jugar con sus abuelos y sus padres”.

¡Yo lo quiero! Según los jugueteros, la compresión de edad es un fenómeno mundial en el que los niños grandes van abandonando los juguetes a una edad cada vez más temprana en favor de los gadgets. “Hasta hace unos años, una niña de 13 todavía jugaba con una muñeca y un varón de 11 con una figura de acción. Dáselos ahora y te los pegan por la cabeza”, dice Kreisel.

“La gracia está en que ofrecer algo que no hayas visto o hecho nunca. No se trata de predecir ‘lo que los niños quieren’ porque ellos no saben: es uno quien tiene que proponerles. Con la línea de alimentos puedes aprender a preparar algo tú mismo, sin importar la edad. No es una raya hacer helados. Hay mujeres adultas que quieren una bombonería para hacer chocolates en su casa”. El factor tecno-cool suele ayudar. “A medida que las nuevas tecnologías se abaratan, incluirlas en el juguete a veces ofrece un valor de juego importante. Tenemos un helicóptero espía que vuela, tiene cámara y puedes descargar esas fotos en tu computadora”.

Kreisel –quien antes de ser juguetero se graduó de médico– recuerda sus barajitas de béisbol, carritos y pistolas de vaquero como sus juguetes más queridos. “Por más que el juguete sea tecnológico o no, siempre tiene que permitirle al niño ejercitar su imaginación. Tiene que fomentarle alguna destreza, ofrecer una diversión sana y dejar espacio para que el niño pueda fantasear e imprimirle algo de su propia personalidad. El juguete tiene que ayudarlo a sentirse capaz y competente”.

Morela Gutiérrez, licenciada en artes y educación preescolar, usó una lógica parecida: inventó su línea de Monstruos Quitamiedos luego de que la psicopedagoga del colegio de su hijo le recomendó que el niño dibujara el monstruo al que le temía. “Se lo cosí como un muñeco simpático para que pudiera jugar con él. Luego hice otros. A los niños les gustan por los colores y a los papás les parece un juguete de diseño. Creo que llaman la atención porque no se parecen a nada conocido”. En ese sentido, siempre se puede confiar en el candor infantil.

“Las señoras suelen comprar mis muñequitas de pabilo más que todo como adorno o de regalo para alguien que vive afuera”, explica la artesana Leonor Núñez. “Pero si alguna niñita viene aquí y las ve todas juntas, siempre quiere una para ella”. Lo mismo pasa en la tienda de juguetes artesanales de Ludotk. “Lo que más nos compran son unos trompitos de madera que giran en varios ángulos. También teleféricos y trencitos”, asegura Yudith Flores.

Una vez que un juguete llega a los anaqueles, ya la suerte está echada. Soraya Padrón es gerente de la Juguetería Hobby 2000 de Boleíta. Con un nieto de 11 años y otro de 7, tiene asesoría calificada. “Quien trabaja en esto tiene que estar siempre pendiente de lo nuevo. Más de una vez llego a mi casa a ver tal comiquita para investigar. Si no, le pregunto aquí mismo a un niño: ‘¿mi amor, este muñequito qué hace? Explícame’. Enseguida te echan el cuento completico”, se ríe. “Ahora muchos niños buscan el juguete en Internet y les imprimen la foto de una vez a los papás para que no se equivoquen. Otros niñitos son muy pilas, y si el papá les dice que no tienen dinero o que tienen que sacar buenas notas, te traen el juguete y te dicen: ‘Señora, guárdeme este muñequito por ahí, por favor. Cuando mi papá tenga plata me lo va a comprar, ¿oyó?’ Y más te vale que lo guardes. Siempre vuelven”.

Querido Niño Jesús
Soraya Padrón, gerente de la juguetería Hobby 2000 de Boleíta, ofrece sus proyecciones personales sobre los que serán los juguetes más solicitados esta Navidad:

Ninjago
La serie de DisneyXD ha hecho populares a estos valientes ninjas de Lego.

Monster High
Góticas y coquetas, estas muñecas “monstruosas” causan furor en las niñas.

Go, Baby Go!
Para bebés sirve como andadera; al crecer el niño, funge como triciclo.

Cicciobello
Los bebés queridos jamás pasarán de moda. Este hijito gatea y da pasitos.

Bestia Treparrocas
Este carrito a control con tracción reforzada escala superficies irregulares.

Opciones
Faventoys produce juegos didácticos como rompecabezas, memoria, juegos de asociación y afines, algunos bajo licencias de Disney y Marvel. Suya es la producción nacional autorizada de juegos clásicos de mesa como Monopolio, Risk, Sospecha, Battleship y Stratego –además de juegos 100% criollos como Quién Sabe Más– en una fábrica propia que funciona de enero a noviembre. Más información: (0212)952 7666.

Kreisel cuenta con un portafolio de más de 2.000 juguetes y 60 líneas de productos. Esta empresa de juguetes insólitos y jingles pegajosos diseña, personaliza e importa de China sus piezas. Los carritos de radiocontrol, las muñecas mecanizadas y las mini-fábricas de alimentos son algunos de sus productos más buscados. Más información: www.kreisel.com.

Educarte es un taller artesanal que se especializa en juguetes de madera como carruseles, rompecabezas de animales e instrumentos musicales y juguetes tradicionales. Fundado por el diseñador gráfico e industrial Freddy Carrasco y su esposa Verónica, una de sus piezas más demandadas es un saquito de lienzo que contiene una perinola, un trompo, un yoyo y un gurrufío pintados a mano. Más información: (0274)266 4948 /(0416)774 0265.  

William Marquina y Yudith Flores de Ludotk empezaron su negocio de juguetes artesanales luego de que Marquina –mecánico y carpintero– descubriera este talento haciendo piezas para sus sobrinos. Él corta, talla  y ensambla; ella pinta y delinea. Tienen una tienda en los locales 3 y 4 del Mercado Principal de Mérida, donde venden su producción y la de otros jugueteros. Más información: (0274)263 1753 /(0416)775 1148.

En Margarita, Leonor Núñez teje muñecas de pabilo y algodón antialérgico en sus ratos libres. Se tarda unas 12 horas en confeccionar cada muñeca. “Cada una tiene el nombre de una de mis tres nietas: Lisa, Fabiana y Eloísa”, acota orgullosa. Sus piezas se consiguen en la Galería Mandala de Pampatar, aunque también recibe encargos y las envía por correo a otras partes del país. Más información: (0295)262 4457 /(0414)790 9372

Tic Tac Educativo, fundada por Morela Gutiérrez y Jane Ferraro, se especializa en títeres, teatrinos y juguetes de trapo como los Monstruos Quitamiedos, los Animales Superhéroes y una línea de muñecas en colores vibrantes; cada pieza es única. Sus creaciones se consiguen en ferias jugueteras, mercados de diseño y próximamente en la Feria del Ateneo. Más información: tictaceducativo@gmail.com.