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La venezolana que salta alto

Robeilys Mariley Peinado Méndez / Mauricio Villahermosa

Robeilys Mariley Peinado Méndez / Mauricio Villahermosa

La quinceañera Robeilys Peinado, campeona mundial juvenil y plusmarquista nacional absoluta en salto de garrocha, es la principal esperanza de medalla para Venezuela en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 y Tokio 2020. Para su entrenador, es el talento más prometedor que ha tenido jamás el atletismo venezolano

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Carrera de 32 metros, 16 pasos contados. En las manos acostumbradas no estorba la pesada vara de 4,30 metros que va descendiendo, se clava en un cajetín en el suelo como una lanza de punta roma en el escudo de un torneo medieval y la proyecta a un lugar en las alturas “en el que te olvidas de todos los problemas”, como ha definido ella la sensación en su cuenta de Twitter, @robeilys_ruby.

La fecha del enamoramiento de Robeilys Mariley Peinado Méndez con la garrocha está bien grabada dentro de un corazón: el miércoles 8 de diciembre de 2010, cuando dejó el deporte que había practicado desde los 3 años de edad, la gimnasia, para someterse a una prueba de atletismo en el estadio Brígido Iriarte, que aquel mes la vio entrenar hasta en el día de Nochevieja.

Con apenas 15 años de edad (cumplirá los 16 el próximo 26 de noviembre) y poco más de 1.000 días de práctica en una técnica ancestral que domina casi a la perfección, supera teóricamente la proyección de la mejor y más famosa saltadora de pértiga de todos los tiempos, la guapa rusa Yelena Isinbayeva, con quien le une una asombrosa similitud en contextura física y ejecución, a pesar de que una proviene de la calle Primero de Mayo del barrio caraqueño La Vega y la otra sea de Volgogrado.

“No me olvido la fecha. Aquel 8 de diciembre quedé asombrado porque la puse a hacer ejercicios que otros muchachos tardan hasta cinco semanas en dominar. Es un ave rara, un acontecimiento especial: en ningún momento el atletismo venezolano ha tenido un talento de esa edad con tanta proyección”, resume Carlos Faneyth, su entrenador.

Técnica impecable. La sucesión de acontecimientos de 2013 le pone la vara alta a los años que vendrán. En mayo la garrocha elevó a Robeilys a 4,35 metros en Barquisimeto y estableció entonces la mejor marca nacional femenina de todos los tiempos en cualquier categoría, por encima de los 4,33 metros de otra vecina de La Vega, Keisa Monterola.

En julio la estudiante del liceo Caracas que acaba de pasar a quinto año de bachillerato se convirtió en la primera medallista venezolana de oro de la historia (de cualquier sexo o edad)  en un Mundial de Atletismo, en la cita para menores de 17 años de Donetsk, Ucrania, con 4,25 metros. En agosto, en el Panamericano Juvenil de Medellín, maquilló su récord en 4,40 metros. En septiembre encendió, en emotiva ceremonia, el fuego de los XIX Juegos Nacionales Caracas 2013, en los que luego rompió, a media máquina, la marca de la cita con 4,00 metros.
Todavía tenía una nueva oportunidad de superarse a principios de octubre, en los I Juegos Sudamericanos de la Juventud de Perú, para los que fue designada como la abanderada de la delegación de Venezuela.
Con sus 4,40 metros y varios almanaques de ventaja, Robeilys tiene a tiro la plusmarca mundial para menores de 17 años (4,47 metros) y para menores de 20 años (4,58 metros), ambas en poder de la sueco-brasileña Angelica Bengtsson.

La dueña de la marca absoluta femenina (5,06 metros) y primera mujer de la historia que sobrepasó los 5 metros de altura es Isinbayeva, hoy de 31 años, que a la edad de Robeilys saltaba “solo” 4,10 metros.
La quinceañera de nombre compuesto (el papá se llama Robert y la mamá, Maurilys), la menor de tres hermanos, es quizás la más clara esperanza de medalla venezolana para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 y Tokio 2020.

Pero en cualquier deporte siempre es temerario extrapolar a la adultez los resultados de un atleta precoz: muchos acontecimientos impredecibles pueden suceder en un cuerpo todavía en desarrollo.

“Le falta mejorar en la carrera antes del salto, debe ser todavía mucho más rápida. Como su cuerpo todavía está en maduración, aún no ha empezado ningún trabajo fuerte de musculación. No se le puede exigir más de lo que da su organismo. Sin embargo, con lo que tiene supera con creces a un atleta de alto nivel. Tiene todas las cualidades físicas de un deportista consumado”, subraya Faneyth.

“Nelio Moura, el gurú brasileño de las competencias de salto en atletismo, siempre recuerda que hay numerosos casos de atletas que rompieron todas las marcas a los 15 años y luego no hicieron nada de adultos”, advierte la periodista especializada Eumar Esaá, pero agrega: “Lo que juega a favor de Robeilys es que en la garrocha la técnica importa más que cualquier cualidad física, y a pesar de que no es demasiado alta, con sus 1,70 metros, su salto es prácticamente perfecto. La fase en la que su cuerpo se coloca totalmente vertical, con la cabeza hacia abajo, es algo que ella domina de manera natural y que generalmente no se desarrolla hasta después de los 20 años”.

Consentida y omnipresente. En su perfil de Twitter, la acompaña el Cristo de la Divina Misericordia. Robeilys, nacida en 1997, representa a una generación que solo conoce un período de la historia de Venezuela. Su agenda actual, entre los entrenamientos, los estudios y sus actividades con el Ministerio del Deporte, prácticamente no le deja un hueco libre. “De la noche a la mañana, todo el mundo quiere hablar conmigo. Aún no he asimilado qué fue lo que hice que causó tanto revuelo”, dijo asombrada a los medios de comunicación luego de un recibimiento multitudinario en Maiquetía a su llegada de Donetsk.

“Es una muchacha excepcional: buena estudiante, buena hija, muy educada y madura al expresarse. Psicológicamente, sus cualidades son la entereza, la voluntad de superarse y la determinación: su meta es asistir a unos Juegos Olímpicos, sabe cuál es el camino para llegar y ha enfocado su vida en ello”, indica Faneyth.

“Hablar con Robeilys es como escuchar a una niñita consentida. Es una muchacha muy de su casa, de papá y mamá, pero a diferencia de su antecesora, Keisa Monterola, es sólida emocionalmente. Está muy centrada en lo deportivo, no se quiebra ni se pone nerviosa en las competencias. Creo que le beneficiaría ir a desarrollarse como atleta fuera de Venezuela, porque aquí está teniendo demasiadas distracciones extradeportivas con las actividades gubernamentales, pero está bien siempre que lo haga acompañada con su entrenador, con el que tiene una relación muy sana”, opina Esaá.

A los 15 años, Robeilys está 4,40 metros más cerca del cielo y de una aparatosa caída que el resto de los seres humanos, pero le ha clavado un garrochazo al miedo.


Retrato familiar
Robert Peinado, padre de Robeilys, define alguno de sus rasgos lejos de la pista de atletismo:
Plato preferido: “Come de todo, todavía no tiene una dieta de deportista, pero le encanta el cebiche. Casi no come el pescado, pero eso sí. También todos los platos que le preparas con pulpo”.
Personalidad: “Una muchacha normal como cualquier otra: le gusta ver televisión cuando  tiene tiempo, va para su liceo,  se divierte, comparte con la familia cuando está en la casa, y es muy estricta con sus cosas”.
Estudios: “Después de que se gradúe, ha pensado en carreras como Fisioterapia o Educación Física”.