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Una dama en las tablas: Eulalia Siso, actriz de teatro

La historia de Siso en las tablas comenzó, paradójicamente, con la arquitectura | Foto: Mauricio Villahermosa

La historia de Siso en las tablas comenzó, paradójicamente, con la arquitectura | Foto: Mauricio Villahermosa

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Puede que el rostro de Eulalia Siso no sea reconocido a primera vista por el público masivo, pero a su trayectoria —ni a ella misma— parece no hacerle falta. Sus tres décadas de carrera interpretativa son la mejor carta de presentación para quien ha hecho del teatro la esencia de su vida. Su historia con las tablas comenzó, paradójicamente, con la arquitectura: "Estudiaba en México y de repente me cuestioné, vi mi vida a largo plazo si continuaba con la arquitectura y lo dejé. A partir de ahí comencé un recorrido por muchas disciplinas: danza, la escuela de Bellas Artes en México y teatro. Fue cuando vi la posibilidad de incursionar en la actuación como medio de vida. Estuve cinco años más en México haciendo y estudiando teatro. Allá actué en obras como Hamlet, ¿Quién teme a Virginia Woolf?, El pelícano".

Al volver a Venezuela, se incorporó a la Compañía Nacional de Teatro para posteriormente trabajar con el director Orlando Arocha y el Teatro del Contrajuego: "A partir de ahí ha sido innumerable la cantidad de obras. He trabajado con casi todos los directores de este país".

Precisamente porque pierde de vista todas las obras en las que ha participado, a esta actriz le resulta complejo enumerar aquellas que tengan un significado especial. Pero para ella los clásicos tienen un lugar privilegiado: "Bodas de sangre y La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca, son maravillosas. Shakespeare es un universo que el actor tiene que transitar. La vida es sueño, de Calderón de la Barca, Molière, la tragedia griega, Las troyanas, de Eurípides, El día que me quieras, de José Ignacio Cabrujas". La construcción de sus personajes no responde a una estricta metodología, sino al desarrollo de la intuición propia de un actor en toda regla: "Cada personaje es un camino. Hay personajes que uno lee y a lo mejor hay una frase con la que haces clic con él, también puede ser una manera de caminar, un sonido, una risa".

Siso también acumula un anecdotario sobre imprevistos en el escenario: "Se me perdió un zapato, se rompió el vestuario. Una vez estábamos haciendo Jardín de pulpos, en el Celarg. Estábamos en la mitad de la función y se fue la luz. El técnico dijo que teníamos que suspender y encendió la luz de la sala. Vimos que teníamos luces de neón y yo salí al público y dije que el teatro eran ellos y los actores, y que no necesitábamos las luces, que si querían podíamos continuar, y así lo hicimos".

Si bien la mayor parte de su universo interpretativo se ha forjado en ese recinto, también ha tenido participaciones destacadas en la televisión y el cine nacional. El árbol de Gabriel, Un esposo para Estela y Mi ex me tiene ganas son las producciones dramáticas en las que el público ha podido verla en otra faceta, al igual que en el cortometraje Bicicleta, de José Olivier, y la película Paquete #3, de Alfredo Hueck. Y si bien sus trabajos más recientes han sido sobre las tablas (con las obras Señoras, de José Simón Escalona, y El pie de la Virgen, de Andrés Eloy Blanco), la actriz se prepara para dar el salto a la dirección. Eso sí, sin abandonar el teatro, que parece ser su espacio natural: "Cuando uno se dedica a esto, toda la vida es material para llevar a escena y cuando lo traduces lo transformas a través de tu sensibilidad; eso hace que uno quiera vivir la vida con arte y que el arte sea tu vida".

En Twitter: @EulaliaSiso.