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El swing de Jhonattan Vegas

Jhonattan Vegas | Mauricio Villahermosa

Jhonattan Vegas | Mauricio Villahermosa

En un campo de golf del oriente del país comenzó a gestarse la carrera de quien hoy en día es el primer venezolano en ingresar a la PGA. Su historia de vida confirma que el deporte blanco no es sólo para las elites, sino para quien tenga talento en el campo

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Alto no, altísimo. Imponente. Su figura atlética y espigada contrasta con su carácter dócil y su verbo reposado, propio de quien no tiene nada que esconder. Quien no sabe de golf, debe hacer un esfuerzo cognitivo para entender lo que implica practicar un deporte que se juega al aire libre, aguantando sol y tratando de meter una pelota diminuta en 18 hoyos con la menor cantidad de golpes posibles durante al menos cuatro días, que es lo que suele durar un torneo.

Un sedentario se cansa sólo de imaginarlo. Pero Jhonattan Vegas ha hecho del golf la esencia de su vida, al practicar un deporte tradicional y mediáticamente relacionado con un estilo de vida difícil de alcanzar para las mayorías, y además hacerlo de la mejor manera posible. Tanto, que logró llegar a la Professional Golfers’s Association –las Grandes Ligas del golf– y ganar uno de sus torneos. La historia de este oriental de 28 años es la de quien logró poner su talento por encima de los paradigmas para alcanzar el éxito. Y aunque su historia dentro del golf apenas comienza, tiene un camino recorrido que da cuenta de un futuro prometedor.

El hijo ilustre de Quiriquire

No sería una exageración decir que Jhonattan Vegas aprendió a jugar golf antes que a hablar. Su contacto con el deporte comenzó en los campos de golf de Morichal y Quiriquire, a los tres años, como consecuencia del trabajo de su padre, quien se inició en el deporte como caddie y recoge pelotas en los campos del Valle Arriba Golf Club, en Caracas, mucho antes de formar una familia y radicarse en el estado Monagas. Para Jhonattan, segundo de cuatro hermanos igual de apasionados por el golf que él, no hubo un punto de inflexión que lo llevara a decidir su futuro como golfista.

Él simplemente lo era, siempre lo fue y lo más natural era que continuara siéndolo: “En realidad no hay un momento determinante en el que decidí escoger esto como oficio, sólo fue ocurriendo. Cuando era niño las cosas fueron saliendo bastante bien, llegué a la categoría juvenil como uno de los mejores, luego al campeonato nacional juvenil, como amateur gané el campeonato nacional, tuve algunos resultados en el exterior en los que me di a conocer, me fui a Estados Unidos a comenzar mi ciclo universitario y después como golfista profesional a continuar con los éxitos. Así que en realidad nací con esto, es una bendición de Dios, fue la herramienta que me dio para hacer algo en la vida”.

De su paso por Estados Unidos le quedó un título universitario como quinesiólogo y el inicio de una carrera como golfista profesional. “Yo creo que esos fueron los años más difíciles para mí. Estar en un lugar desconocido donde no hablaba el idioma, con muchas metas y ganas de ser exitoso, fue difícil.

Estudiar en una de las mejores universidades del mundo, con gente que no conoces, lejos de tu familia... Pero me gradué con buen promedio y eso me dio el empuje para llegar a la PGA; ahora lo veo como un aprendizaje”. Su cadena de triunfos lo llevó a lograr el ingreso en la PGA en 2010, y a obtener su primer gran torneo en enero de 2011, convirtiéndose así en el primer venezolano en ganar una competencia de la máxima asociación de golfistas profesionales. Su victoria trajo consigo un aluvión mediático difícil de esquivar: “Me sorprendió que le hayan dado tanta importancia, eso es algo positivo para el país. Es una gran responsabilidad y sé que tengo ese apoyo detrás de mí”.

La consecuencia de esa exposición mediática a la que Vegas se vio sometido como consecuencia de ganar su primer torneo, se transformó en una elevada expectativa con respecto a su desempeño de este año. Una lesión en el hombro y una temporada no muy brillante con respecto a la anterior marcaron un año que sirvió como preparativo para la próxima temporada de torneos: “Fue una temporada decente, lo que pasa es que si la comparas con la del año pasado, no fue tan buena”, se excusa el golfista, quien además de dedicarse a su deporte, está enfocado en expandir una asociación con su nombre dedicada a captar y apoyar a jóvenes talentos del golf con escasos recursos, para allanarles el camino hacia el éxito.

Y mientras el proyecto crece poco a poco, Vegas se prepara para alcanzar su sueño: ganar el Master de Augusta, uno de los torneos más famosos y codiciados por los golfistas profesionales: “Estar en ese selecto grupo de ganadores es el sueño de cualquier golfista. Mi meta es estar entre los primeros 50 del mundo. Y yo siento que sí se puede”.

Piense rápido

¿Cuánto mides?

1,88.

¿Cuánto calzas?

45.

¿Cuantos palos tienes?

Ufff, muchísimos. Es infinito.

¿Cuántos torneos has jugado?

No los he contado, pero tengo 25 años jugando.

¿Cuentas chistes?

Sólo chistes malos.

¿Manejas sincrónico?

¡Claro!

¿De qué marca son tus palos de golf?

Nike.


ADN criollo

¿Margarita o Morrocoy?

Margarita.

¿Chicha o papelón con limón?

Chicha.

¿Cocosette o Samba?

Cocosette.

¿Arepa o empanada?

Arepa, rellena con lo que sea.

¿Maite Delgado o Érika De La Vega?

Érika.

¿Caracas o Magallanes?

Caracas. ¡Y eso tienes que resaltarlo!