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Un remanso llamado El Yaque

Playa El Yaque en Margarita / Mauricio Villahermosa

Playa El Yaque en Margarita / Mauricio Villahermosa

En el estado Nueva Esparta, una playa destaca por sus extraordinarias condiciones para la práctica de deportes acuáticos extremos. El lugar ha sido la cuna de cuatro de los mejores windsurfistas del mundo, y mientras ellos se dedican a enaltecer al país con sus logros, la playa sigue el ritmo de quienes se dedican a hacer de ella una referencia. Sus bañistas, sus deportistas y su gente hacen de El Yaque un tesoro escondido difícil de imitar

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Un retraso de casi cuatro horas en el vuelo Caracas-Porlamar estuvo a punto de aniquilar el deseo de llegar a El Yaque. Pero recordar que hay una playa paradisíaca de famosos vientos y hogar de campeones de windsurf, hace que el ánimo se recupere a toda costa. Después de llegar al aeropuerto Santiago Mariño y de tomar un taxi, al final del día aguarda un paisaje extraordinario: un atardecer de colores insólitos y una brisa que se lleva todos los pesares. La mejor invitación a descubrir los secretos de una playa y sus habitantes que se enorgullecen del lugar en el que viven y lo enaltecen en su hacer cotidiano.

Donde la vida es más sabrosa. A una semana del inicio de la temporada de carnaval, la playa luce tranquila. Es jueves en la mañana y un grupo importante de turistas extranjeros toma clases de windsurf mientras los vendedores ambulantes se las arreglan para hacer el día. Uno de los más populares es José Manuel Ramírez, mejor conocido como “El pirata Kiki”. Ramírez habla sin parar mientras se define a sí mismo como creador, actor y titiritero. Quien nunca lo haya visto lo identificará de inmediato: vende collares en una carreta que arrastra con un sombrero de pirata a la cabeza, una espada de madera y una trompeta con la que se anuncia mientras hace su recorrido por la orilla de la playa. Tiene 20 años trabajando en El Yaque, y el pirata Kiki es sólo uno de los múltiples personajes que ha creado para llamar la atención de los turistas. Un hindú y un árabe fueron sus creaciones anteriores (“pero a los turistas extranjeros no les gustó, decían que era como Osama Bin Laden”). Su trabajo le apasiona y le divierte, y no tiene reparo en expresarlo. Antes de despedirse, un consejo: “Cuando te aburras de tu trabajo, búscate otro que te guste”. Suena la trompeta y sigue su camino.

Otra que lleva una vida entera dedicada al comercio es Odalys de Rodríguez. Hija de pescadores, nació y se crió en El Yaque, se fue una temporada y volvió para quedarse. Ya tiene 33 años ininterrumpidos en esta playa, dedicada a alimentar a los turistas con sus empanadas de camarón, queso, pabellón criollo y margariteño. Su rutina de trabajo empieza en las madrugadas y termina a la medianoche, porque hay que dejar listos los guisos de las empanadas que se venderán al día siguiente. Su ritmo de trabajo parece ser agitador, pero ella lo asume con la mayor naturalidad: “Cuando uno es hijo de pescadores, trabaja toda la vida”.

Ya en la noche, la orilla de la playa se divide entre quienes desean cenar tranquilamente en cualquiera de los restaurantes allí dispuestos y los que prefieren irse de rumba. Las opciones son pocas, pero dignas.

Playa de retos. Lo previsible en un lugar playero y turístico como éste en un día viernes es que se encuentre a reventar. Pero el pueblo va cobrando vida muy lentamente. Los kitesurfistas están en Coche, en donde se celebra el Tercer Festival de Kite. Casi al mediodía, unos cuantos deciden ir a probar las clases de windsurf de cualquiera de las escuelas que hacen vida en esta playa. Venancio Quijada es instructor de windsurf desde hace 18 años en la escuela Club Mistral, una de las más antiguas de la playa y de las más reconocidas del planeta. Para él, la transformación de este pueblo de pescadores comenzó con la llegada de los extranjeros, quienes tuvieron la visión de convertir a El Yaque en un punto turístico y deportivo de referencia mundial. Y aunque a su juicio el deporte está cediendo su espacio al entretenimiento, no deja de sorprenderse y enorgullecerse por los logros obtenidos por los principales representantes del windsurf  en Venezuela, a quien él conoció desde que estaban empezando: Gollito Estredo, Cheo Díaz y Ricardo Campello, campeones mundiales de este deporte y habitantes de esta playa: “Mis mejores recuerdos son los de esos chicos que nunca me imaginé que iban a ser campeones. Yo los ponía a barrer aquí en la escuela a cambio de prestarles los equipos, y al final ellos sólo barrían como 15 minutos y se metían al agua como dos horas”, cuenta divertido.

Ya en la noche, mientras algunos buscan dónde cenar, el normando Jean-Luc Le Monnier se apura para tener todo listo para los comensales de su restaurante Casa Viento. Tiene 27 años en Venezuela y 15 en El Yaque. “Un día decidí cambiar el estrés de Caracas por el windsurf”, explica y asegura que aunque el tipo de visitantes de esta playa ha cambiado progresivamente (“antes venían por el deporte y ahora por la rumba”), el espíritu del lugar se mantiene. Su proyecto de vida está claro: “Quedarme en El Yaque hasta que me muera. ¿Por qué no?”

La luna empieza a menguar pero todavía ilumina lo suficiente como para que se refleje en las aguas de la playa. Ni en la noche El Yaque deja de sorprender a quienes lo visitan.

Colillas por descuentos

En playa El Yaque, Margarita, existe una tienda muy particular. Su dueña, Adriana Ayala, se propuso hacer algo para llamar la atención sobre las condiciones de la playa, y decidió ofrecer descuentos a quienes llevaran colillas de cigarros. Eso fue hace casi un año, y ya lleva más de 30.000 colillas que pueden verse agrupadas en envases plásticos al entrar a Kinkaya, el local de artículos playeros que regenta.

El Yaque, pueblo de campeones

Yoli de Brent, Gollito Estedo, Cheo Díaz y Ricardo Campello son los protagonistas de El Yaque, pueblo de campeones, un documental dirigido por Javier Chuecos en el que se retrata la cotidianidad y ascenso de estos cuatro jóvenes venezolanos en el mundo del windsurf, del que han sido campeones mundiales en diferentes ocasiones. De Brent ha sido cinco veces campeona nacional, sub campeona del mundo 2010 y actualmente es la cuarta mejor windsurfista del mundo. El documental se hizo durante seis años, por lo que el producto final es un resumen de las carreras de sus protagonistas: “La gente nos decía que no íbamos a lograr nada, y ver todo lo que hemos hecho en este tiempo es un sueño. Javier Chuecos fue a todas nuestras competencias, a casa de nuestras madres. Cuando salíamos del agua él estaba ahí con su cámara, nos dio confianza, motivación”, explica De Brent. El Yaque, pueblo de campeones ya está en las salas de cine de todo el país.