• Caracas (Venezuela)

Todo en Domingo

Al instante

Sin prisas y sin pausas

Un momento de la actuación de Mariana Vega | Foto Williams Marrero

Mariana Vega | Foto Williams Marrero

Ha sabido llevar su carrera artística con la firmeza de quien descubrió su propósito. Mariana Vega, cantautora venezolana postulada a los Grammy Latinos, cuenta algunas anécdotas de una trayectoria impulsada con serenidad

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Mariana Vega no es la cantautora de las masas. No todavía, pero sí una de las artistas venezolanas que promete una gran proyección internacional. Lo dicen sus tres discos, su asentamiento en México, su nominación en las categorías mejor artista nuevo y mejor álbum pop en los Grammy Latinos que se celebrarán el próximo 20 de noviembre en Las Vegas. “Todavía no soy conocidísima”, asegura en algún momento de la entrevista; sin embargo, la exposición al parecer no es algo que le quite el sueño mientras pueda seguir haciendo lo que sabe: componer y cantar.

La introvertida que canta. La menor de cinco hermanos, estudiante del Emil Friedman, conserva la música desde los recuerdos de su infancia: “Mi mamá canta muy lindo. En el colegio  yo participaba en todos los actos que fuera, estaba en el coro y en lo que saliera. Luego en mi adolescencia me volví más retraída y empecé a componer”. A los 15 años, Vega se fue a Canadá y descubrió el gusto de cantar para otros. Estudió Relaciones Industriales y Psicología y, en un viaje a Caracas, su suerte cambió. Se subió a la tarima en la fiesta de una boda a las 4:00 de la madrugada y —a pesar de las circunstancias— alguien vio en ella su potencial musical: “Creo que no estuve tan bien porque mi papá, que es mi fan número uno, me dijo: ‘¡Bájate!’. Supongo que cuando me descubrieron pensaron: ‘Vamos a ver cómo canta cuando esté sobria”, remata con una sonora carcajada.

Después de constatar su talento como cantante y compositora en unas circunstancias más favorables, se produjo su primer disco titulado Háblame, del que salió el sencillo homónimo. Lo que al principio parecía difuso, luego fue tomando forma de manera más convincente: “La primera vez que canté Háblame en vivo y escuché a la gente corearla terminé de convencerme”.  Con esa producción, Vega se fue a la precoz conquista del mercado mexicano. Con seis temas de ese disco y cinco inéditos lanzaron una segunda producción musical con el nombre de la artista. México es una plaza enorme y ambiciosa para los cantautores y ella lo sabe: “Es un mercado tan grande y con tanto talento que al principio fue muy intimidante; ya me siento más cómoda. El público mexicano ha sido muy cálido. Yo pensé que iban a ser más cerrados, pero cuando ven que tienes ganas de trabajar, no importa de dónde vengas”.

Hace  un año Mariana Vega lanzó Mi burbuja, su tercer trabajo y el que la llevará a compartir con otros postulados al Grammy Latino: “El cambio en esta producción es que en los discos anteriores yo escuchaba mucho folk, pero no me sentía preparada para meterme por ese lado, ahora me sentí más cómoda, trabajamos cada canción desde cero. Cada vez me siento más segura de lo que quiero decir y cómo lo quiero decir. Ya estoy pensando en el próximo disco y lo siento mucho más alternativo”.

Estar nominada no se hallaba en sus planes, mucho menos en dos categorías. Su esposo fue quien le dio la noticia cuando aún no se encontraba despierta del todo: “Estaba dormida y él dice que yo di un salto mortal y caí parada. Igual sigo con la emoción de ese día. Saber que la industria, que mis colegas hayan escuchado mi trabajo para nominarlo, no tiene precio”.

Para Vega, la apertura hacia las nominaciones de artistas venezolanos tiene que ver con una unión del gremio que ayuda a catapultar el talento: “Creo que se habían tardado bastante (con las nominaciones), pero es que antes estábamos más encapsulados. Ahora hay un apoyo y un compañerismo entre nosotros que nos hace más fuertes y que hace que la conversación afuera cambie, que se hable también de nuestro talento. Es un círculo virtuoso: mientras más se vea nuestro trabajo afuera, queremos hacer las cosas mejor”.

La composición como vocación. El proceso creativo de la artista es bastante sencillo y alejado de artificios, como ella misma explica: “Yo trabajo todo el día y se me van ocurriendo las cosas que quiero decir. Tengo un estudio en mi casa y en la noche toco mi guitarra e invento melodías. Últimamente he estado escribiendo para otros artistas, para otros géneros, y es un reto que me encanta. Debe ser como cuando los actores pretenden ser alguien más. Por la forma en que me voy sintiendo creo que la composición es lo que más me llena en este momento. Componer para mí misma, para otros, para cine, todo eso me llama la atención, y creo que por ahí va la cosa. Me gustaría trabajar con Dudamel en un proyecto sinfónico, con Álvaro Paiva, jugar con los géneros, hacer algo así como un ‘Pop and Mau”. A Mariana Vega planes y ambición no le faltan.

 

Piense rápido

El piropo más raro que le han dicho: Alguien me dijo que le encantaban mis pies.

Una canción de otro artista que le hubiese gustado componer: En la otra orilla, de Rosana.

Un ritual antes de salir al escenario: Me gusta estar con mi banda, sentados, echando chistes.

Un gusto en el que no escatima: Mis guitarras.

Una fuente de energía: ¡Dormir!

Un talento oculto: Soy buenísima en kickboxing. ¡Y nadie lo sabe!


ADN de aquí

¿Samba o Cocosette?: Cocosette.

¿Chicha o papelón?: Papelón.

¿La mejor playa?: Las de Los Roques.

¿Caraquista o magallanera?:Magallanera.