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La primera posición de Joan Sebastián

Joan Sebastian Zamora

Joan Sebastian Zamora

Tiene 20 años de edad, conmueve con su historia a quienes han visto el documental First Position, fue el primer bailarín colombiano en ser aceptado para estudiar en el mítico Royal Ballet de Londres y acaba de ser contratado por el English National Ballet. Este joven que nació en Cali, sin mayores recursos, superó el reto de vivir alejado de su familia en la Gran Manzana, donde comenzó a dar a conocer un notable talento que promete convertirlo en orgullo latinoamericano

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La malla deja muchas evidencias pero al mismo tiempo bastante a la imaginación. Los contrastes del blanco y negro también colaboran con la definición de los gemelos de las piernas y los aductores mayores. Está parado sobre el pie derecho, mas no en puntas. La pierna izquierda se eleva poco más abajo de la altura de la cadera. Entre muslo y empeine pudiera recrearse una línea recta imaginaria, como la que cruza el Ecuador donde nació: la fotografía es un retrato del gran coreógrafo Frederick Ashton y forma parte de otras gráficas que le rinden un homenaje en el pasillo comunicante entre el Covent Garden y la tienda del Royal Ballet de Londres.

Tras la puerta giratoria por donde se entra a ese recinto, un estudiante de ballet que nació en Colombia sale con las manos en los bolsillos de una cazadora: es Joan Sebastian Zamora, nacido en Cali hace 20 años. “Si quiere, mejor vamos a la plaza donde está la bailarina de bronce, allí hay menos ruido”.
 
Primera posición. A principios de año el Festival de Cine  Sundance presentó el documental First Position, de la periodista Bess Kargman. El filme le está dando la vuelta al mundo mientras la historia de seis estudiantes de ballet de distintos orígenes, pero residentes en Estados Unidos, es conocida por muchas audiencias del cine independiente a escala global.

Uno de esos bailarines es Joan Sebastian Zamora, cuya historia como joven colombiano inmigrante en Nueva York, a la primera de cambios, resulta inexplicable: ¿cómo una persona sin mayores recursos puede mantenerse en una de las ciudades más costosas del mundo y ejerciendo un arte que demanda exigente liquidez? (una zapatilla que se desgasta muy pronto puede llegar a costar 80 dólares). “El documental me ha ayudado bastante internacionalmente.
Mucha gente me conoce y me han mandado invitaciones para hacer galas. Como bailarín es muy bueno porque estás en el foco de las compañías de ballet. Todo esto empezó porque el American Ballet Theatre viajó a Cali hace 9 años a hacer audiciones. Yo todavía estaba muy joven, tenía 11 años, pero me dieron el chance de ir a sus cursos de verano en Nueva York. Las oportunidades crecieron y con esa experiencia no cabía duda de que mi vida es el ballet”.

Una vez que culminó la residencia estudiantil veraniega en el ABT, la institución le negó el ingreso a la compañía por su edad. “Mi mamá siempre tuvo miedo porque yo era tan joven”.
La señora Zamora confiesa que es una bailarina que no cumplió su sueño, que siempre quiso tener una niña y al llegar al mundo Joan, igual lo motivó a la danza.

Joan Sebastián no se detuvo. Se presentó en el Rock School for Dance Education en Filadelfia, donde lo admitieron 100% becado para continuar su preparación. “Recuerdo que en Incolballet (Cali) éramos aproximadamente 30 estudiantes en toda la escuela, ahora es otra dimensión. Flavio Salazar, quien pertenecía a la escuela en Colombia, también es una persona clave, es mi amigo y mentor, también fue mi apoyo en Nueva York”.

Todo esto lo cuenta, a sus 20 años recién cumplidos, como quien va a comprarse una hamburguesa en combo a la Gran Manzana, pero no es la realidad. “Me tocó madurar radicalmente. Defenderme por mí solo a los 12 años. Fue complicado, empezando por lo que significa extrañar a la familia. Los horarios de la escuela empezaban a las 8:00 a. m.  hasta las 5:30 p. m. Siempre tuve a un roommate colombiano. Vivía de la beca con dificultades. El transporte era muy complicado, mi casa quedaba en Queens. Mi familia también tuvo que aportar dinero, tengo unos tíos en Bogotá que también han sido fundamentales”. Su padre es jubilado del sector público y su mamá, ama de casa con tres hijos.
 
De Broadway a Covent Garden. El talento indiscutible de Joan está fuera de lote sin mayores discusiones por parte de la crítica especializada. Eso le permitió viajar seis veranos seguidos para continuar preparándose hasta participar en el concurso de búsqueda de talentos, Youth America Grand Prix, epicentro del documental de Kargman, y en el cual Joan es cazado por el Royal Ballet de Londres con una beca, como el primer colombiano en estudiar en la mítica academia inglesa. “Para ser bailarín hay que pensar mucho. Créanlo o no, es una carrera corta que pide tiempo y diría que he tenido muchos altibajos. Más de una vez he querido correr a Colombia y dejar de luchar muchas veces. Lo bueno de bailar es que te ayuda a olvidar los problemas”.

Londres, que con respecto a Nueva York significa una molienda más ardua, le acaba de dar lo que representa la segunda gran oportunidad de su vida. “El primer año fue complicado, no entendía mucho lo que pasaba, pero ya este es el tercer año y el último de mi beca. Vivir acá es lo mejor que me ha podido pasar: el English National Ballet me acaba de contratar por un año para ingresar a su cuerpo de baile. Eso me tiene muy ansioso, empecé el 27 de agosto”.
Es su primer trabajo formalmente hablando como bailarín. “El consejo es darle su tiempo a las cosas. A los padres, dejar ir a sus hijos con delicadeza, tener confianza en lo que pueden hacer. Los maestros, sobre todo en América Latina donde este arte cuesta tanto, estimular, apoyar, porque el talento existe y mucho. Sinceramente me gustaría ver más latinoamericanos en las compañías mundiales”.

Al cierre de esta nota, el Facebook de Joan muestra entre lágrimas y sonrisas a 20 de sus compañeros en la foto de la última clase en el Royal Ballet. Y más adelante otra foto donde solo aparece él en un performance. Está a color pero cargada de mucha sombra. Se encuentra de cabeza, suspendido en el aire, las piernas abiertas en split, pies en puntas; el torso muestra toda la musculatura de la anatomía humana, mirada al suelo, brazos abiertos y palmas cerradas con excepción del índice. La foto tiene la siguiente leyenda: “Cada criatura, al nacer, nos trae el mensaje de que Dios todavía no pierde la esperanza en los hombres”.