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El presente de Ernesto Calzadilla

Ernesto Calzadilla

El modelo, actor y animador venezolano está lleno de proyectos, entre los que se cuenta una fundación cultural y la nueva temporada de un programa de concursos en Colombia. Aquí relata su reciente victoria contra el cáncer de su esposa —la actriz argentina Lorena Meritano-— y explica por qué prefiere vivir un día a la vez

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“Porque me hablan al oído en argentino”. Así justifica Ernesto Calzadilla su nuevo acento. Lleva una chemise rosada y la mitad de la pantalla está ocupada por su sonrisa. Se conecta desde su computadora, sentado cerca de una ventana, ángulo que lo hace ver como un iluminado. Es lo poco que se puede observar mientras dura el contacto visual a través de Skype. Para evitar que la precariedad de la banda ancha interrumpa la conversación, pasamos al modo audio. “Acá en Buenos Aires, es lo mismo, corre lento el Internet”.

Wikipedia es poco generoso con Calzadilla y todo su currículo. Apenas hay tres líneas que hablan de su participación en el Míster Venezuela 1998; también  que es modelo, actor y presentador. A su vez, dice que ganó un concurso de belleza masculina en Filipinas y que “está llevando a cabo una carrera en televisión”. Sin embargo, el portal símbolo de la enciclopedia moderna no agrega que Ernesto Calzadilla (Caracas, 1974) no puede caminar una cuadra en Bogotá sin que mujeres, hombres y niños se le tiren encima para abrazarlo. Eso es carisma. “Cuando me pongo a pensar mucho se va la sonrisa. Cuando hago una pausa y pienso, vienen los problemas y las dificultades, esa loca de la casa que es la mente y que juega conmigo, el exceso de inteligencia trae problemas. Soy más corazón, tripa, vísceras”.

Se define como un eterno adolescente. “Soy un ser humano de casi 41 años, modelo del 74, y del mes de septiembre. Considero que todavía estoy virgo. Me siento como una uva, como un carajito de quince”. Siempre ha hecho lo que ha querido. Del modelaje saltó a la actuación y de ahí a la animación. “Estudié lo que quise (acuacultura) en Margarita. Tenía pensadas muchas cosas, pero el destino me llevó, me pintó un camino que decidí tomar. Cuando estudiaba ahí, me encontré con el modelaje: hice un comercial para una cerveza extranjera”. Con cuerpo de atleta y bronceado isleño, no había para dónde agarrar.

“No mente, aquí y ahora”. Así se lee en su estatus de Skype. Él lo explica diciendo que cuando pensamos mucho o imponemos la razón por encima del sentimiento, no se puede vivir el momento. Ese aquí y ese ahora como filosofía de vida lo tiene claro desde que visitó Asia. “En 1999 crucé ese charco por primera vez. Los asiáticos me rompieron la cabeza, sobre todo los chinos. La cultura oriental me hizo comprender lo que realmente es el aquí y el ahora. El entendimiento vino cuando mi viejo tuvo un accidente: ahí te das cuenta de que lo que te pasa, más o menos grave, de vida o muerte, también es parte de la vida. Un suspiro, una inhalación, una exhalación. Te estabas duchando, pisaste mal y te desnucaste”. Interpretando así los días, señala, nos llenamos de menos frustraciones. Su padre sufrió también de una enfermedad, espondilitis anquilosante, que ataca la columna vertebral y otras articulaciones. “Sufrió mucho esos dolores. Luego del accidente quedó cuadripléjico y su actitud alegre me hizo pensar que si este tipo estaba sufriendo, yo no me podía poner con pendejadas”.

Hay una diferencia entre sufrir y padecer. El 26 de enero de este año, su esposa, la actriz y modelo argentina Lorena Meritano, anunció, a través de sus redes sociales, que superó el cáncer de mama. “Nos tocó vivir esto y fuimos pa’lante. Al cáncer le pusimos onda y le sacamos la lengua. Lo enfrentamos juntos”. Lo asegura con el mismo ánimo, sin cambiar ese tono suyo de que todo está y estará bien. “Qué quieres que te diga. Lorena es mi elección, mi decisión, ella ES. Cuando las cosas fluyen y uno suma y crece, cuando sigue el desarrollo y el aprendizaje en equipo, en familia, se hace todo más fácil. Ha sido todo más bonito, la vida cogió más color junto a Lorena. He aligerado mis cargas. Me retroalimenta, me hace ser mejor”. Lo dice entrecortado, no porque la banda ancha haya fallado en Caracas o en Buenos Aires, sino porque la tiene enfrente y están listos para almorzar. “Vamos a comer muy vegetariano”. Luego van a visitar una réplica de la Virgen de Lourdes. Para ambos, es momento de agradecer.

Yo me llamo

El pasado 26 de enero presentó una nueva edición del concurso televisivo Yo me llamo, a través del canal Caracol. También será transmitido en Estados Unidos, toda vez que en esta oportunidad participan personas de distintos países de Latinoamérica. En la nueva temporada de este show de imitadores se presentarán ganadores de las ediciones locales del programa. Yo me llamo, la conquista de América se transmite los lunes y consta de 20 capítulos. El jurado está integrado por Luz Amparo Álvarez, Julio Sabala y la imitadora venezolana Belkis Martínez.

“El mundo es nuestro donde quiera que estemos. Soy y seré feliz donde sea, en Venezuela, en Colombia, en Argentina, hasta en Marte”.

Arte and Friends

Creada en 2010 por Calzadilla y sus colegas y amigos, Jorge Cao y Marcelo dos Santos, es una fundación que desde noviembre tiene un espacio en Bogotá. Dedicada a la difusión cultural, allí se presentan proyectos vinculados al cine, la música y el teatro. “Este es un espacio para el arte y los amigos. Somos gente entregada a lo que hace y queremos elevar el nivel; por eso, nos juntamos un cubano, un argentino y un venezolano. Empezamos haciendo una obra de teatro y gracias a Dios ya tenemos un espacio para comunicar y educar, con programación especial para chicos que no tienen la oportunidad de ir al teatro, de nutrirse. Aquí pueden ver teatro clásico y contemporáneo. Desde allí enseño lo que he aprendido de todos mis maestros. Yo, donde esté, voy a un gimnasio y aplico esa voluntad de atleta al oficio de la actuación. Tú eres el gimnasio”.