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El poderoso encanto de Rachel Weisz

Rachel Weisz / Cortesía Universal Pictures International

Rachel Weisz / Cortesía Universal Pictures International

A propósito de su participación en la más reciente entrega de la saga Bourne, Todo en Domingo conversó en Nueva York con la actriz británica ganadora del Oscar en 2005. Acá, mientras describe su más reciente papel, se revela como una mujer cercana, con sentido del humor y a la que le gusta el riesgo

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Rachel Weisz es de esas mujeres que entra a una habitación y deja a cualquiera sin aliento. Ella sabe a lo que vino, se sienta en la sala de prensa que instalaron en el hotel Mandarin Oriental de Nueva York, con la elegancia de una princesa que, sin perder los modales, no esconde la fuerza de su carácter. Está allí  para hablar sobre su papel en la más reciente entrega de la saga Bourne.

Casada desde el año pasado con el actor Daniel Craig –sí, el mismísimo James Bond–, Weisz cuenta con varios galardones, incluyendo un Oscar en 2005 por El jardinero fiel como actriz de reparto y un prestigioso premio Olivier en 2009, en una carrera en la que se ha repartido entre papeles de acción, humor negro, drama intenso y mucho teatro en su Londres natal. En The Bourne Legacy,que se estrenará en el país el próximo 23 de noviembre, interpreta el papel de la doctora Marta Shearing.

La hora de la acción. Al inicio de la cinta, el personaje de Weisz aparece tímidamente en algunas escenas que comienzan a dibujar una trepidante trama que termina por arrebatarle su vida normal y la involucra en una de las historias dignas de cualquiera de las más alocadas teorías de la conspiración moderna.

Weisz encarna a una escrupulosa científica que se transforma en una aguerrida luchadora y se juega todo para mantenerse con vida. “Yo escogí esta película porque realmente amaba los tres filmes anteriores. Este era un nuevo guión y un personaje muy interesante”, dice sobre su papel como Marta Shearing, la científica que está constantemente huyendo del peligro junto a Aaron Cross, el personaje que interpreta el actor estadounidense Jeremy Renner.

Si bien, como es de esperarse en esta saga, el papel requirió intensas secuencias de persecución, Weisz afirma que no tuvo un entrenamiento físico intenso: “No estoy interpretando ningún superhéroe. No tuve un entrenamiento duro”, dice quien ha asumido otros papeles de acción como el de la gemelas Dobson en Constantine, que viajan al más allá para recuperar sus almas del infierno, o el de Evelyn Carnahan, una damisela en constante peligro en La momia. “No hago ningún tipo de ejercicio para mantenerme en forma. En la película soy una científica y neuróloga que probablemente no tiene tiempo de más nada”, ríe. Y ante la incredulidad, completa. “Bueno, tal vez hago un poco de Pilates pero nada fuera de lo común. De verdad no soy fanática de los ejercicios”.

La explicación de todo. La relación entre los protagonistas de The Bourne Legacy se ve crecer poco a poco en la pantalla, y Weisz cuenta cómo se establece este vínculo. “Mi personaje no tiene una relación previa con el de Renner, salvo la que pueda tener una doctora con su paciente. Él es parte de un programa militar en el que ella sólo se encarga de administrar medicamentos. El problema reside en que ella posee mucha información y está muy comprometida con el sistema de seguridad nacional. Su investigación se basa en el desarrollo neuronal. No sé cómo contarlo sin arruinarles la película, pero al final básicamente su trabajo viene siendo la explicación de las primeras tres cintas. De esa relación entre los personajes es que se crea un puente entre ellos, porque tienen que trabajar juntos para evitar que los eliminen. Ese mismo vínculo existe entre los personajes previos porque todos forman parte de un todo”, explica. “Es como si estuvieses viendo lo que está haciendo Jason Bourne y al mismo tiempo lo que está pasando en esta historia. El personaje de Renner es una especie de marioneta manejada por otros. Marta es su oportunidad para descubrirse a sí mismo y recordar de dónde viene”, cuenta para emoción de los seguidores de la saga. “El problema está en que decidieron que el programa ha terminado y todos los participantes tienen que ser eliminados, inclusive esta científica. Ninguno sobrevive, sólo yo”, suelta entre risas.

Otras mil caras. Como sobreviviente, Weisz no descarta nuevas participaciones en la franquicia Bourne, lo que no le impide, obviamente, pensar en otros trabajos. “¿Que cuántos personajes quiero interpretar? Creo que millones. Son infinitos los que me gustaría hacer. Me agradaría algo nuevo, no sé si una obra de teatro o una película”.

Quizás esta premisa fue la que la impulsó a interpretar a Hypatia en la cinta Ágora, un personaje que si bien forma parte real de la historia antigua, fue escrito por Mateo Gill y el director chileno radicado en España, Alejandro Amenábar, con ella en mente. “Me gustan los personajes que tienen distintos tipos de carácter por descubrir. Puede que interprete a una molesta mujer obsesiva y vulnerable o a la más triste e histérica de todas. Cuando actúas, tus posibilidades tienen que ser infinitas. Me gusta descubrir cómo las personas enfrentan distintas situaciones. Me encanta la complejidad con la que se puede construir un personaje. Eso sí, tiene que estar lleno de contradicciones, como Tessa Quayle en El jardinero fiel. Ella hacía un estupendo trabajo, estaba embarazada y aun así era una verdadera molestia para las empresas con las que peleaba, eso es una gran contradicción. Creo que mientras más dulce y vulnerable es tu personaje, más aburrido es para la audiencia”.

Tal vez por eso quiso conocer a distintas científicas cuando se preparaba para hacer su papel en la cinta que hoy protagoniza. “Fui con el director, Tony Gilroy, a conocer a varias mujeres que trabajan en la misma especialidad de mi personaje. No quería describirlas con los mismos clichés de siempre. Fue muy fascinante conocer a estas mujeres. Me gustó mucho entender sus procesos porque no soy científica. Fui muy mala en ciencias cuando estaba en la escuela”, confiesa riendo.

Con todos los acentos

“¿Que cómo hago para sonar como estadounidense?”. La inglesa Rachel Weisz se ríe unos segundos, toma un trago de agua y luego responde: “He actuado muchas veces en Estados Unidos, eso es parte de mi trabajo y tengo que hacer que mi personaje suene verosímil. Es difícil porque debes tener conciencia no sólo del acento sino también de las palabras que usas. Yo no hago esto porque Hollywood me lo pida, lo hago porque me lo pide el personaje. Tengo varios años viviendo en Nueva York y me ha servido de entrenamiento”, dice risueña.

El legado de Bourne

La trama de esta película ocurre de forma paralela a El ultimatum de Bourne, justo cuando la reportera británica Pamela Landy está a punto de exponer los programas secretos Black OPS, Operations Treadstone y Black Briar, con documentos que Jason Bourne le ha proporcionado. Treadstone y Black Briar se dan cuenta de cómo se van a ver afectados los otros proyectos en los que están involucrados y deciden ponerles fin. Es allí cuando aparece Aaron Cross, un soldado elite que forma parte del programa Outcome, que se encuentra bajo una medicación que le aporta ciertas habilidades. Cuando se le agota, decide buscar a Marta Shearing (Rachel Weisz), la doctora que se la suministraba.

Mi placer culposo

“Trato de no sentir culpa por aquello que me da placer. Mi placer podría ser la manicura. Y me gusta el chocolate como a todo el mundo. ¡Hey, espera! Hay un postre que me gusta mucho, un pastel que tiene toneladas de crema, ¡no recuerdo ahora cómo se llama!”. ¿Millefeuille (Milhojas)? “¡Ah sí! No hay ninguna que tenga tanta crema y esa explosión de migajas por doquier. De ese postre puedo comerme unos cuantos buenos trozos sin sentir ninguna culpa”.