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El poder imparable de Alejandro Chabán

Alejandro Chabán / Fotografía: Alfonso Zapata

Alejandro Chabán / Fotografía: Alfonso Zapata

El actor venezolano ha convertido su experiencia adolescente con la obesidad en una cruzada masiva por un peso saludable, que cuenta en Estados Unidos con el aval del Dr. Oz, la simpatía de la Casa Blanca y una línea de productos aprobados por la FDA. Aquí explica cómo capitalizó un pasado tortuoso en un testimonio útil para animar a otros a entrar en cintura

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Lo que empezó como una gracia terminó siendo una grave morisqueta. Cuando los papás de Alejandro se dieron cuenta de que el adolescente pesaba 178 kilos y de que no era capaz de cuidarse sin ayuda, se encendieron las alarmas en el hogar de los Chabán Rodríguez en Maturín.

“Imagínate lo duro de tener 15 años y que tu mamá tenga que bañarte porque tú no puedes solo. Me costaba moverme y me quedaba dormido en todas partes”, recuerda hoy a los 31 años de edad. ¿Cómo llegó a ese estado? “Empecé a comer porque buscaba la atención de mis padres.

Ellos tenían 3 o 4 trabajos porque en mi casa somos cuatro hermanos, y como yo no los veía tanto como quería, veía que podía llamar su atención en la mesa. Me aplaudían cuando me comía todo o cuando me servía otra vez. Mi mamá es oriental y mi papá es de familia árabe: comías empanadas o falafel”.

La atención de la casa se convirtió paralelamente en la crueldad del colegio. “Cuando eres gordito eres invisible, y los que sí te ven, te maltratan”. Comparar la historia de Chabán –primero actor y ahora motivador y empresario fit– con el cuento del patito feo es un símil insuficiente ante lo que tuvo que pasar para remontar jadeos, desplantes y desórdenes alimenticios. En De gordo a galán –el libro que escribió para relatar estas vivencias– enumera los  apodos que recibía de sus compañeros y cómo probó dietas insólitas sin resultados duraderos.

Cuando empezó a perder peso, lo roto salió por lo descosido: a medida que ceñía talle y se saldaba la deuda de elogios de su entorno, el muchacho empezó a negarse a comer. La anorexia y la bulimia lo reclamaron y de 178 kilos llegó a pesar 52 kilos. “Comía una sola vez al día y cuando me obligaban, vomitaba. Estaba más flaco pero también me sentía muy débil. Así estuve por varios meses hasta que poco a poco empecé a desarrollar una relación distinta con la comida”. Hacer psicoterapia lo ayudó. “Entendí muchas cosas. Cuando tienes estos problemas, trabajar tu salud emocional es tan importante como mejorar tu salud física”.

Para la época en la que se mudó a Caracas y comenzó a actuar en telenovelas de RCTV, Chabán ya era delgado, pero cuando sus compañeros o sus seguidores se enteraban de que había tenido tanto sobrepeso, le preguntaban cómo se lo había quitado. Lo mismo ocurrió cuando se mudó a Miami hace 12 años. “Era un tema que a los demás les despertaba mucha curiosidad y yo me sentía muy bien animándolos a que lo intentaran. Así fue como vi que podía ayudar a la gente. Nací con ganas de comunicar y a veces pienso que lo de las telenovelas fue una antesala para llegar a esto. Nunca quise ser un motivador, pero es como si Dios te mandara listo para tu misión”.

El mapa del tesoro

Hace cinco años el actor estampó en papel las cosas que quería conseguir. “Tengo muchos años con un coach de vida que me asesora y él me lo sugirió. Recorté mi cara y la puse en una portada de la revista Men’s Health. Pegué otra foto como si fuera uno de los 50 más bellos de People en Español. Puse un logo de Univisión porque quería trabajar ahí y así sucesivamente”. Lo cuenta con gracia porque todo lo obtuvo. “Cualquiera podría decir ‘qué suerte que se te cumplió’, pero más que deseos al aire fueron cosas que elaboré en mi cabeza y en las que me afinqué con mucho trabajo. Es igual que cuando estás aprendiendo a comer mejor. Si sabes para qué lo quieres, te aplicas más”.

Su ímpetu saludable encontró un segmento propio dentro del programa matutino de Univisión, Despierta América, donde comenzó a ofrecer consejos para un estilo de vida más sano. Allí lo encontró el cardiólogo Mehmet Oz, conocido en la televisión estadounidense como Dr. Oz.

“Cuando vino al programa supo de mi caso, se sorprendió mucho cuando vio mis fotos de antes y después y me ofreció trabajar con él”. Oz le pidió que lo acompañara a dictar conferencias mensuales en escuelas de todo el país para motivar a niños y jóvenes –sobre todo latinoamericanos– a combatir la obesidad. “Él les enseña la parte médica y yo doy mi testimonio. Creo que los chamos se conectan conmigo porque les habla un tipo que sabe qué les gusta comer, por qué lo hacen y que ya pasó por todo el bullying que ellos están viviendo. Es conmovedor ver a un auditorio de niños y adolescentes llorando contigo porque saben lo que se siente”.

Sí se puede

A medida que su fama fit aumentaba, el actor comenzó a animar y producir un reality  show titulado Yes You Can with Chabán en el canal NuevOn de Youtube y recibió un reconocimiento de la Casa Blanca por haber apoyado el programa Let’s Move de Michelle Obama –que lucha contra el sedentarismo juvenil– durante su participación en el concurso Mira Quien Baila. Recientemente lanzó su régimen Yes You Can! Diet Plan by Alejandro Chabán, un sistema que clasifica los alimentos a modo de semáforo –verde para los de consumo libre, amarillo para los moderados y rojo para los limitados– con medidas calculadas en función de referencias simples como el puño o la palma de la mano. “Un grupo de nutricionistas y médicos me ayudó a diseñarlo con  lo que a mí me funcionó. Sirve para todos, pero siempre es bueno que a cada quien lo revise un médico antes de comenzar cualquier plan”. 

Chabán también presentó hace poco una línea de productos dietéticos que se consigue en Estados Unidos.

¿No le parece paradójico haber tenido que encajar entre los cánones de la belleza para poder sentirse mejor? “Yo no lo veo así. Más que una apariencia específica, para mí la belleza viene de cómo te sientes y de lo que transmites. Cuando te ves y te sientes sano, lo que reflejas es que estás en control de ti mismo. No pretendo que la gente que siga mi plan se convierta en un fisicoculturista, o al menos ése no es mi target. El objetivo es comer bien, mantener un peso saludable y ganar seguridad en uno mismo”, opina. “Nosotros crecimos en un país donde se valora mucho la apariencia y hay papás que crían a sus niñas diciéndoles que van a ser misses. Pero si al crecer ellas se dan cuenta de que no coinciden con los rasgos típicos de una miss, entonces sienten que no son bonitas o que no son suficientes. Por eso, además de inculcar buenos hábitos, los padres también tienen que ser prudentes con sus mensajes”.

El antojo, plato de segunda mesa

Si se le pregunta qué aporta de valioso su propuesta, Chabán sostiene que la sinceridad es parte del atractivo. “Nadie con sobrepeso se despierta un día soñando con comer brócoli ni puede pasarse la vida pesando todo lo que se sirve en el plato. Eso no es real, sobre todo entre la comunidad latina. La idea es que la gente tenga un plan que tome en cuenta su cultura y donde se pueda comer su yuca, su plátano o su arepa sin que eso sea un problema”.

Admite que las tentaciones de la gula nunca de-saparecen del todo. “La diferencia es que he entendido que uno es más importante que ese antojo. De hecho, me da fastidio ir al gimnasio, pero sé que tengo que hacerlo y ser consistente porque es parte del proceso de mantenerme sano”. Come 5 veces al día y desayuna 20 minutos después de levantarse. Hace 45 minutos de pesas y otros 45 de ejercicios cardiovasculares, de 3 a 5 veces a la semana. “Bebo mucha agua y tomo mis batidos de proteínas. Para no desenfocarme me repito mis afirmaciones positivas todos los días”. ¿Le han funcionado? Se echa a reír. “Oye, yo creo que sí”.

Piense rápidamente

Nombre legal: Alejandro José Chabán Rodríguez

Número de hermanos: Soy el tercero de cuatro. Mi mamá es ama de casa y mi papá es comerciante de zapatos.

Si no fuera actor ni motivador, ¿qué sería?: ¡Stripper! (risas)

¿En qué es torpe?: Me cuesta muchísimo comer sin ensuciarme o babearme.

¿Qué le alegra?: Hablar con mi familia en Venezuela. Ver a la gente lograr sus metas.

¿Qué le molesta?: Me desespera que no me respondan los mensajitos.

¿Quién es su modelo de salud?: El Dr. Oz. Informar a la gente es fundamental.

¿Colecciona algo?: Zapatos y relojes.

¿El peor consejo que le han dado?: “Ahora cóbratelas”. Eso crea un karma que nadie necesita.

¿Su placer culposo en comidas?: Una pizza con extraqueso, jamón, tocineta, pepperoni y champiñones. También me gustan las cachapas con queso, los tequeños, los helados y los cupcakes.

Placeres esenciales

El recién descubierto: Las redes sociales.

El raro: No cambiar mi almohada. Tengo una muy viejita que tiene mi nombre.

El gratuito: Dormir.

El de la infancia: Volar papagayo y pintar. De chamo tomé clases de pintura.

El caro: Viajar una vez al mes. También me gusta pilotar aviones; cuando puedo tomo clases de vuelo.