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En la órbita del Óscar

Imagen de una estatua gigante de los premios Óscar en el Centro Highland de Hollywood, California, EE UU | EFE

Imagen de una estatua gigante de los premios Óscar en el Centro Highland de Hollywood, California, EE UU | EFE

Llegó el día del Óscar y cuatro cineastas venezolanos comparten sus favoritos en las principales categorías. Gravedad, Escándalo americano y Philomena son las favoritas en los premios de la Academia de Hollywood para Geyka Urdaneta, Alejandra Szeplaki, Alejandro Hidalgo y Henry Rivero

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Henry Rivero, que ha dejado una estela de perfeccionismo y rigor en películas como el thriller Secreto de con- fesión, cambió la concepción de su profesión después de ver Gravedad: "Antes pensaba que todo estaba al servicio de contar una historia, ahora creo que todo está en función de la cinematografía", afirma en referencia a la composición de la imagen en movimiento.

Geyka Urdaneta, que el año pasado debutó con la comedia romántica Cuidado con lo que sueñas, se identificó con los altibajos de la inusual historia de amor de Escándalo americano. Alejandro Hidalgo, autor del primer filme venezolano de terror de la historia, La casa del fin de los tiempos, encontró un símil entre el papel de mamá que hizo Ruddy Rodríguez para él y el de Judi Dench en Philomena. Y Alejandra Szeplaki, documentalista y realizadora del preciosista arrebato Día naranja, tiene el corazón partido entre una experiencia estética y una humana.

Llegó el día del Óscar y cuatro cineastas venezolanos emitieron veredicto en las principales categorías. Se repitió el signo de la actual temporada de Hollywood: cantidad, calidad y paridad.

Ninguna favorita demasiado clara.

La estatuilla reina.
En la categoría más importante y la última cuyo sobrecito se destapará (a golpe del lunes en la madrugada en Venezuela) durante la gala en el teatro Dolby de Los Ángeles, la favorita en las casas de apuestas internacionales es 12 años de esclavitud. El jurado nacional prácticamente ignoró al drama histórico.

"Gravedad es como la primera vez que viste The Matrix: un antes y un después de la historia del cine y del género. Es mi favorita desde un punto de vista técnico y estético", asegura Szeplaki sobre el drama de ciencia ficción del cineasta mexicano Alfonso Cuarón en el que una desamparada Sandra Bullock estira hasta el máximo su reserva de oxígeno en la órbita terrestre, y agrega: "Genera sensaciones que son nuevas en el espectador e incluso la ausencia de gravedad rompe la nomenclatura de los movimientos de cámara en el cine. Además, es un canto a la vida, pero desde el punto de vista humano me quedo con Philomena, por la crítica a la Iglesia y el tratamiento de los temas del perdón, la rabia y la fortaleza. Cada 10 minutos da un giro sorprendente".

Dench trata de saber la verdad sobre el hijo que le arrebataron unas monjas hace ya más de medio siglo.

"El lobo de Wall Street y Escándalo americano son dos películas importantes que coinciden en el problema de la avaricia en la sociedad norteamericana. La primera es de Martin Scorsese, el director al que me gustaría parecerme cuando envejezca por su vigor. Pero la segunda tiene un guión más complejo, con más recovecos, zonas intermedias y salidas alternas. Además, es una gran y poco común historia de amor", considera Geyka Urdaneta. "Mis favoritas son Gravedad, El lobo de Wall Street y Philomena, pero con la que más me conecto emocionalmente es con la última", confiesa Hidalgo y se explica: "Es muy hermosa. Es el amor de una madre que prevalece a través de las barreras del tiempo".

"Gravedad es cine en estado puro, un entretenimiento primario como el que se experimenta en una montaña rusa.

Nos exponemos como pasajeros a un ciclo fundamental y maravilloso de tensa expectativa y catarsis liberadora. El director James Cameron declaró en su momento que la obra de Cuarón es más importante para el avance técnico del cine que su propia Avatar. Humildemente comparto esa opinión", se decanta Rivero, uno de los codirectores de la comedia de enredos Puras joyitas.



Las protagonistas. Urdane- ta coincide en la candidata que más suena en el renglón de actriz principal: la rubia Cate Blanchett, una socialité despeñada hacia el barranco de la pobreza en Blue Jasmine, del muy polémico Woody Allen: "Se parece a la Blanche DuBois de Un tranvía llamado deseo, esa fragilidad, ese tratar de aparentar, esa huida de sí misma. Me atrapan sus situaciones tragicómicas".

Sin embargo, Alejandro Hidalgo se queda con una dama del imperio británico, Judi Dench: "Es una interpretación espectacular, con toda la variedad de emociones que van de la desesperación a la alegría".

Szeplaki se debate entre Sandra Bullock y Dench, con cierta ventaja para la primera: "Está en el papel de su vida.

Durante más de dos décadas ha sido la vecina, la chica de la casa de al lado, como dirían los gringos, pero en Gravedad ha crecido hacia otra cosa. Ella sola sostiene toda una película completa y además lo hace en un lugar donde no hay nada: el espacio".

Henry Rivero no tiene ninguna duda en cuanto a la mujer récord de todos los tiempos en el Óscar (18 postulaciones en su carrera): "En August: Osage County, Meryl Streep es poderosa, intensa, verdadera. Fue tan magistral su trabajo que logró que hasta Julia Roberts llegara a otro nivel de actuación".


Los galanes.
Matthew McConaughey, en el pasado una especie de Winston Vallenilla estadounidense que se dio a conocer como sex symbol antes de ganarse respeto como actor, es el favorito de los apostadores internacionales en el renglón de protagonista masculino luego de adelgazar más de 20 kilos para su papel en Dallas Buyers Club: un vaquero machista que trasciende su homofobia luego de un diagnóstico fulminante de VIH positivo. Uno de los jueces vernáculos también pone su dinero imaginario en la "criatura viviente más sexy" de 2005 de la revista People.

"Está partiendo la liga con su trabajo, no solo en Dallas Buyers Club, sino en El lobo de Wall Street y la serie True Detective. Se consolidó como artista centrado y comprometido", asegura Rivero.

Szeplaki e Hidalgo votan, sin embargo, por Leonardo DiCaprio, el insaciable e inescrupuloso depredador bursátil de El lobo de Wall Street. "Sabes que es extraordinario, pero igual siempre te sorprende. Ya no es el niño lindo, sino un actor a carta cabal. Lleva toda la película durante tres horas en sus hombros con fuerza, pero también con honestidad y fragilidad. Para mí es uno de los grandes del cine de todos los tiempos", sostiene la primera. "Veo todos sus estados de ánimo: lo posee por completo la ambición, manipula, sabe vender y manejar su negocio, pero también cae en la desesperación por su adicción a las drogas", admira el realizador de La casa del fin de los tiempos.

Geyka Urdaneta se deja cubrir por la capa del célebre Batman, Christian Bale, convertido en un bribón simpático, alopécico y barrigón en Escándalo americano: "Di Caprio hace una excelente interpretación, pero Bale y McConaughey son papeles más policromáticos e interesantes. Me encanta en especial la dulzura y la picardía de Bale, esa ética que mantiene incluso en su condición de estafador. Es hermoso. En cuanto a McConaughey, ha logrado vencer ese maleficio de los hombres y mujeres muy bellos a los que nos cuesta verlos como buenos actores". Están lejos de Hollywood y de la alfombra roja, pero cuatro jóvenes venezolanos que saben mucho de cine no pueden estar demasiado equivocados.