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El ombligo del bebé

El ombligo del bebé /  Mauricio Villahermosa

El ombligo del bebé / Mauricio Villahermosa

El cuidado constante del resto del cordón umbilical es básico para ahorrarle al recién nacido el riesgo de una infección. Ana de Santis, neonatóloga, explica cómo tratarlo

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No es una tarea particularmente bonita ni tentadora, pero sí necesaria. Aunque a muchos papás primerizos les parece un procedimiento angustioso, el correcto tratamiento del muñón del cordón umbilical es fundamental para la salud del bebé. Estos son los cuidados básicos:

Limpie bien todo el cordón. "La aplicación de alcohol absoluto es lo que se sigue usando para desinfectarlo. La manera correcta de hacerlo es sujetar el cordón, halarlo un poquito para poder pintar bien la base y ambas caras con un hisopo humedecido en alcohol absoluto y luego dejarlo secar", explica la neonatóloga Ana de Santis. Esta rutina debe repetirse tras cada cambio de pañal.

Doble el borde del pañal. Procure plegar siem- pre el borde del pañal para impedir que el muñón del cordón quede presionado o atrapado.

Algunos incluso traen un borde recortado en el área del abdomen para minimizar la probabilidad de roce. Esto evitará que se acumule la humedad si el bebé suda, así como un potencial contacto con la orina.

Póngale ropa suelta. Para facilitar que el cordón se seque lo más rápido posible, es ideal vestir al bebé con camisetas sueltas de algodón para mantenerlo aireado. Si la temperatura ambiental lo permite, es mejor no ponerle pantalones; basta con el pañal. Hasta que no se caiga el muñón, es preferible posponer el uso de monitos enteros.

No precipite el proceso. Aun cuando parezca que el cordón ya está a punto de desprenderse, no lo hale para removerlo. Deje que se caiga solo.

Evite presionarlo con cuerpos extraños. "Hay mamás o abuelas que por tradición fajan al niño o le colocan un botón o una metra sobre el ombligo para que `cicatrice más bonito’, pero eso no produce una diferencia sobre el resultado final. Son prácticas que están contraindicadas porque elevan el riesgo de infección", dice la experta.

Esté atento a cualquier cambio. Es aconsejable revisar la zona en cada cambio de pañal para detectar cualquier anomalía: un enrojecimiento excesivo con hinchazón en aumento, fiebre y secreciones fétidas son signos de infección.

Si nota alguna de estas alteraciones, consulte al médico.