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Los nuevos retos de Ismael Cala

Foto: Víctor Rodríguez

Foto: Víctor Rodríguez

Después de 5 años al frente de su espacio televisivo en la cadena CNN y de 15 años de trabajo en el canal,  el presentador tomó la decisión de asumir otro riesgo profesional, que implica la creación de su propio conglomerado mediático, con el que afianzará sus facetas de motivador, escritor y conferencista

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Un grupo de personas acompaña a Ismael Cala en los últimos instantes de su despedida como presentador en el espacio que lleva su nombre. Al unísono, todos repiten la frase con la que el comunicador nacido en Cuba culmina sus entrevistas: “El secreto del buen hablar es saber escuchar”. Tres semanas antes, Cala había anunciado en ese mismo programa su renuncia para dedicarse a un proyecto personal más afín con su búsqueda espiritual, y alejado de la instantaneidad de la noticia, lo que provocó la reacción inmediata de colegas, personalidades mediáticas y, por supuesto, del público televidente. Con la frase que convirtió en su sello personal y un “gracias”, el animador puso fin el primero de julio a una etapa profesional que se prolongó 15 años: “Lo más conmovedor ha sido saber que creaste una conexión con este equipo de trabajo y con la audiencia. Hay un duelo, porque el programa era un hábito para la gente que lo veía no solo por el entrevistado sino por la lección de vida que se iba a transmitir allí. Se creó una marca que trascendió a los personajes”.

Y aunque su decisión no fue apresurada –ya tenía dos años meditando sobre la conveniencia de dejar el programa–, fue un hecho noticioso impactante el que le dio luces definitivas para salir de su zona de confort y reconocimiento. “Este tipo de decisiones se consideran mucho, porque cuando te va mal no lo piensas dos veces, pero cuando te va bien es otra cosa. Desde 2014 yo ya sentía que era el momento de terminar con un gran ciclo, pero en alto. Mi intención ya no estaba alineada con el periodismo racional sino con una comunicación más humanista, más espiritual. La masacre de Orlando (un hecho en el que murieron 49 personas por los disparos de un hombre dentro de una discoteca) reafirmó mi decisión de dedicarme a despertar conciencias. A mí me tocó transmitir los incidentes de esa noticia y no podía. Estas cosas ocurren por una falta de conciencia emocional. Yo estoy en este mundo por una razón y esa razón es impactar de una forma positiva”.

Un imperio propio

Cala Enterprises es el nombre del proyecto con el que continuará una etapa ya iniciada con el lanzamiento de sus libros sobre crecimiento personal y motivación. La idea es agrupar allí sus publicaciones, su revista Cala 3.0, seminarios en línea, talleres vivenciales de fines de semana y lo que él llama “viajes con propósito” a destinos como India, Machu Picchu, Bután o Israel. “Se trata de una empresa que tiene como visión crear contenidos y experiencias para transformar vidas de individuos y organizaciones con temas de liderazgo, bienestar, mindfulness o desarrollo humano, usando técnicas que van desde la programación neurolingüística hasta la inteligencia emocional, pero también uniendo el conocimiento universal sobre la espiritualidad”.

Este concepto parte de una búsqueda espiritual propia que le ha llevado a conocer a personalidades trascendentes en este ámbito y que inclusive fueron invitados de su programa, un logro inusual considerando que el prime time en un canal noticioso casi siempre está dedicado a los hechos o personajes de alcance masivo. Se trata de una brecha que Cala estuvo dispuesto a abrir. “Sin duda, creo que hemos sido pioneros. Fue una lucha interesante por hacer entender que en un canal de noticias pueden tener cabida este tipo de contenidos. Mi misión es inspirar conciencias, así que no me importaba que mis invitados no originaran grandes titulares. Mi equipo, poco a poco, fue respetando mi entusiasmo y mi testarudez de sentar en la mesa a estos líderes espirituales”. Uno de ellos fue Deepak Chopra (un médico nacido en India, conocido por sus libros y conferencias sobre el poder de la espiritualidad y la mente en el proceso de sanación), con quien Cala estableció una alianza que hoy en día ha alcanzado a más de un millón de personas de habla hispana, como él mismo cuenta: “Yo estoy muy agradecido con Venezuela porque fue allí donde lo conocí, y desde que me presenté le dije que quería ser un puente para él porque no todo el mundo podía acceder a sus meditaciones en inglés. Hasta ahora llevamos cuatro retos de meditación gratuita que han sido hechos por más de un millón de personas que se benefician al crear un oasis de abundancia y paz en su vida”.

Por lo pronto, los próximos meses de Ismael Cala estarán dedicados a viajar para concretar proyectos profesionales. Él cuenta anecdóticamente que cuando decidieron la fecha de su último programa, su agenda comenzó a llenarse de compromisos. Mientras tanto, puede adelantar que viene un curso online de liderazgo y un programa en su canal de Youtube llamado Cara a Cala, dedicado a conocer las historias de personas que tienen una lección de vida que compartir. Para quienes desean volver a verlo en televisión, dice que estudia proyectos de programas para el año que viene. Su faceta de conferencista también se verá fortalecida con esta etapa, en la que espera impactar de forma más directa en las vidas de otros. “Dar conferencias me devuelve a mi época de profesor en Cuba, y fue una etapa que disfruté mucho porque el valor del maestro es ser un estudiante permanente. Me emociona sentirme retado ante la posibilidad de tener respuestas para otros. Estoy en una búsqueda, todavía me faltan maestros por convencer y estudiantes por persuadir”.

Emociones a favor

El séptimo libro del comunicador, motivador y conferencista Ismael Cala tiene por nombre El analfabeto emocional, y el autor lo presenta como una guía para aprender a usar las emociones de forma proactiva, como una herramienta para alcanzar el éxito. “Comienzo diciéndole a la gente que yo viví mi vida desde la posición de víctima, reciclando problemas pero sin buscar soluciones. El libro busca preguntarle al lector qué tanto ha invertido en su crecimiento emocional, porque todos queremos ser felices, pero la felicidad no cae del cielo, hay que cultivarla y es un poder que no podemos ceder”.

 

El analfabeto emocional está disponible en las principales librerías del país.

 

Declaración de principios

• Voy a adoptar la gratitud como la base de mi abundancia.

• No estoy dispuesto a negociar mi paz interior con nadie ni por nada.

• Soy ciudadano del mundo, y al mundo debo servir.