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Los nuevos desafíos de Carlos Julio Molina

Carlos Julio Molina / William Dumont

Carlos Julio Molina / William Dumont

Desde las crudas líricas de La Corte hasta sucesos cinematográficos como Secuestro express, el artista plástico, DJ y actor, mejor conocido como DJ Trece, ha sabido labrarse un sendero propio. El cine átomo, las películas históricas y hasta una breve participación en una cinta hollywoodense dan cuenta de su interés por un oficio en el que, afirma, puede demostrar lo mejor de cada una de sus facetas

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Es de todos los lugares y de ninguno. Carlos Julio Molina no parece amarrarse a ningún suelo, al menos artísticamente hablando. Si bien ahora reside en Miami junto a su familia, el periplo de este artista multifacético incluye Nueva York, California, Halifax (Canadá), Caracas y México como parte fundamental de su formación personal, académica y artística. De la misma manera ha sabido pasearse por el arte contemporáneo, el hip-hop y la actuación con la seguridad de quien saca el mejor provecho de cada experiencia.

Del otro lado de la línea telefónica, Molina se muestra vital e hilarante. No se guarda nada, al tiempo que afirma de manera reiterativa que su éxito tiene mucho que ver con el establecimiento de una base de seguidores en Venezuela, que ahora lo apoyan en cada uno de los proyectos a los que se enfrenta.

Próximamente su rostro se multiplicará en las pantallas de cine comercial con el estreno de Libertador, la biopic de Alberto Arvelo en la que interpreta a José Félix Ribas; Hasta que la muerte nos separe de Abraham Pulido, y en The Counselor, un filme de Ridley Scott, en el que tiene una breve participación. Sin contar con su aparición en la serie Los secretos de Lucía, de Venevisión.

Su faceta musical, materializada en grupos como La Corte, Vagos y Maleantes y 3 Dueños, también verá una nueva luz con una producción solista que saldrá el año que viene. Molina ha sabido esperar un momento que lentamente parece estar llegando.

Sin miedo
Junto a Pedro Pérez (conocido como Budú) y Carlos Madera (Nigga), inspiró el aborrecimiento del público por su personaje en Secuestro express. De ahí pasó a interpretar a un terrateniente en un pueblo del sur de Mérida en Samuel, una película de César Lucena. Posteriormente se metió en la piel de un boxeador que debe entrenar a su hermano en Hasta que la muerte nos separe.

El temor al encasillamiento en personajes de carácter violento nunca fue un obstáculo para él, quien siempre ha tomado sus papeles como una oportunidad de demostrar los diferentes matices que puede darles a sus personajes: “Antes de Secuestro no había hecho nada en actuación, fue mi primera oportunidad. Después de eso tenía la intriga de saber qué iba a hacer, hacia dónde se iba a dirigir mi carrera y, finalmente, llegó la oportunidad de actuar en Samuel, una película de poco presupuesto, del llamado cine átomo.

Ahí el equipo era mínimo, uno mismo se conseguía el vestuario, otros cocinaban. Era todo lo contrario a lo que hice en Secuestro. Mientras que para hacer a Nacho en Hasta que la muerte nos separe tuve que entrenar cinco meses en un gimnasio de boxeo, conocí ese mundo en Venezuela y fue maravilloso. Secuestro express se estrenó en 2005 y pasé mucho tiempo sin hacer nada porque la gente no sabía de dónde venía yo”.

Embajador estilo 13
Carlos Julio Molina siempre tuvo claro que deseba traspasar las fronteras con su trabajo. Lo hizo como artista plástico al formar parte de exposiciones colectivas en Venezuela, Estados Unidos y Canadá. Como DJ contribuyó a fortalecer el movimiento de hip-hop nacional y darlo a conocer en el continente a través de La Corte, Vagos y Maleantes y 3 Dueños. Sin embargo, en algún punto sintió que había llegado el momento de demostrar en otras tierras lo que era capaz de hacer. La oportunidad vino de la mano de Alberto Arvelo, de Libertador, película sobre la vida de Simón Bolívar protagonizada por Edgar Ramírez, y en que Molina dio vida al prócer José Félix Ribas.

La película, rodada entre España y Venezuela, fue una oportunidad para que se codeara con un elenco multicultural en un filme que lo retó a nutrirse histórica y emocionalmente: “Tenía que conocer sobre su vida, entender el puesto de este personaje en la independencia de Venezuela, pero también fue una búsqueda visceral, buscar puntos de conexión con él, trabajar la manera de hablar de esa época. Verme en el vestuario del personaje”.

Mientras participaba en Libertador, surgió la oportunidad de estar en un casting para una película de Ridley Scott. Se trataba de una participación corta, pero que lo llenó de mucha expectativa. Sus compañeros de elenco lo ayudaron a prepararse para el personaje. Su propuesta gustó en el equipo de casting de Scott y le avisaron por correo: “Estaba en Caracas, venía manejando por La Trinidad y veo que está entrando un correo que dice que iba a estar en la película. Casi choco”.

La película a la que entraría como elenco era The Counselor, protagonizada por Michael Fassbender, Brad Pitt, Javier Bardem, Cameron Díaz y Penélope Cruz, y en la que actúa en una escena junto a John Leguizamo y Dean Norris: “La película se rodó a finales de 2012 y me tocó grabar en Londres. El primer día fue increíble. Llegué trasnochado y me llevaron directo al set, estaban todos los tráileres de vestuario, me cruzo con Brad Pitt, me lo presentan y ese fue el primer impacto. Me pregunté ¿qué carrizo hago yo aquí? Al día siguiente me monto en un carro con John Leguizamo y hablamos sobre Latinoamérica, sobre música. Cuando llegamos al set me dije: ‘Carlos Julio, aprieta’. Rodamos la escena, Ridley salió con los pulgares arriba y me preguntó: ‘Where are you from?’. Y yo: ‘¡Venezuela!”.

Como fiera salvaje
Aunque los últimos meses hayan estado dedicados a la actuación, Carlos Julio Molina no olvida sus inicios en el mundo del hip-hop ni tiene interés alguno en despedirse de la música. Por el contrario, acaba de lanzar un tema para la fundación Proyecto Paz Latinoamérica, liderada por Eglantina Zingg, mientras planea su regreso a los escenarios como solista.

Un escalón más en lo que ha sido una carrera en colectivo: “La Corte comenzó como un sueño. No estuve solo, grandes compañeros se unieron a mí. Mientras estaba ahí ya producía para Vagos y Maleantes (dúo hiphopero integrado por Budú y Nigga). Mientras hacíamos Secuestro express, comenzamos a experimentar en el estudio y surgió la idea de hacer un disco los tres. ‘Fiera salvaje’ se convirtió en uno de los clásicos, el disco terminó saliendo junto con la película, así que nos establecimos”.

La experiencia adquirida en estos tres proyectos es que si bien el hip-hop es un género urbano, asociado a las vivencias de la calle que no siempre son gratas, puede estar vinculado también a un lado positivo, que es con el que Molina se queda: “El hip-hop también está asociado al éxito y al trabajo.

En Venezuela no existen las disqueras, así que hemos tenido que ser empresarios, vestuaristas y promotores. El género nos enseñó a expresarnos, a gerenciarnos y a formarnos como artistas. Antes la voz del barrio no se escuchaba, ahora hay conciertos, festivales. De allí me queda la base para todo lo que estoy haciendo. El hiphopero es un cuentacuentos, un artista conceptual y un padre de familia”.

Piense rápido
Nombre completo: Carlos Julio Molina Pantin
Edad: 41 años
¿Se desnudaría para una película? Ja, ja, ja, ja… Si el personaje lo amerita, claro que sí. Es trabajo de un actor.
¿Come pollo con las manos o con cubiertos? Con las manos, ¡por supuesto!
¿El regaño más fuerte que les ha dado a sus hijos?
Soy muy consentidor, lamentablemente. Si tengo que enseñarles que algo no es correcto, ahí sí los regaño.
¿A quién se encomienda?
A la Virgen de Fátima, José Gregorio Hernández, a Dios, a mi padre y mis abuelos. Si sigo hablando voy a llorar.