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La musa rocanrolera de Oscar Carvallo

Oscar Carvallo / Cortesía Oscar Carvallo

Oscar Carvallo / Cortesía Oscar Carvallo

La decisión de asentarse en la capital francesa sólo ha significado la continuación de una saga de éxitos ininterrumpidos en el mundo del diseño. Después de mostrar sus dos últimas colecciones en la Semana de la Moda de París, el diseñador caraqueño da cuenta de los detalles de su trabajo en el taller mientras hilvana anécdotas de una vida llevada con buenas puntadas

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Hay distancias que se acortan con las buenas maneras. Cuando Oscar Carvallo atiende el teléfono de su atelier en París, se adivina –o al menos se intuye – una sonrisa franca. El abogado graduado de la Universidad Santa María coquetea con el multitasqueo y atiende la entrevista mientras habla en francés con su personal para comentar los detalles de un vestido que está a punto de ser entregado: “Si vieras lo hermoso que es”, repite un par de veces, para finalmente concentrarse en las preguntas. Se le imagina fantasiosamente en su puesto de trabajo, rodeado de muestras textiles de sutil exquisitez, respondiendo la entrevista mientras mira por el vidrio de su tienda, que da hacia la calle. Eso sí, siempre con una sonrisa.

La terquedad como destino

Cabeza dura. Su terquedad es su marca de nacimiento. Se lo decía su mamá y él mismo se ocupó de demostrar que cuando de decisiones se tratara, estaba dispuesto a ir hasta el final, aunque todo parezca jugar en contra. Aun cuando terminó su carrera de Derecho (“sí, yo soy abogado de verdad, verdad. Tengo mi Inpreabogado y puedo redactar documentos y todo”, comenta divertido), una vez vislumbrado el diseño de moda como verdadera vocación, de haber conocido a Guy Meliet y de aprender su técnica de costura, emprende un viaje a Italia que terminó de afianzar su terquedad: la moda era su mejor descubrimiento. Trabajar en un desfile para Roberto Cavalli durante sus estudios de diseño de modas fue el primer paso de lo que luego sería su propia carrera  en la industria.  Su objetivo ya no era sólo la moda, sino hacerla desde el corazón de las tendencias: París.

Hace siete años que Oscar Carvallo abrió su taller en la capital francesa: “El taller de París empezó como un apartamento en Champs-Élysées, que ahora es mi casa. Allí comenzamos a desarrollar un concepto que trabajo mucho en mi marca, que es el trompe l’oeil (engaño al ojo). Me gusta jugar con esa parte surrealista. Me gusta hacer un traje de novia y que la gente diga que está hecho de algo y que tengan que acercarse a ver de qué esta hecho realmente. Ahora estoy en Saint Honoré y tengo de vecinos a las tiendas de Valentino, Chanel, Lanvin, Prada”.

En ese mismo edificio donde ahora su vitrina compite con los grandes nombres del diseño mundial, Carvallo posee otro apartamento en el que se elaboran los vestidos gracias al trabajo de un equipo de aproximadamente 12 personas que se dividen en varios equipos de trabajo que van desde la investigación y el desarrollo del concepto hasta las pruebas de vestuario. Carvallo se involucra en todo el proceso hasta el día del desfile, esa prueba de fuego que este año le tocó superar dos veces en una de las pasarelas más imprescindibles: la Semana de la Moda de París. El resultado fue un éxito comentado y esperado después de un arduo trabajo: “Necesitas ciertos requisitos para estar allí, como estar instalado en París, tener cierto número de empleados, clientes y ventas. Logramos realizar el primer desfile en la Semana de la Moda que fue en enero y entramos con el pie derecho, la prensa quedó fascinada. Les impresionó la técnica de costura, les parece que es algo único, es un estilo reconocible. En el segundo desfile me quedé petrificado, la torre de fotógrafos era bárbara y no recorrí la pasarela hasta el final”. ¿Y cómo celebró el cierre de su primer desfile en la Semana de la Moda de París? “Como todo venezolano: con una fiesta hasta las siete de la mañana”.

A la par de su agenda parisiense, desde hace cuatro años atiende a las novias venezolanas en su atelier en Caracas, junto a un equipo de 15 personas que lo acompaña desde el inicio de su carrera: “Con los años he desarrollado un sexto sentido y sé lo que la novia quiere. Yo sólo la complazco, si quiere estar tapada o no, y trabajo el vestido. Todos mis vestidos son complicados porque el trabajo que se hace es muy minucioso, cada traje está hecho para cada novia, así que me siento orgulloso de todos”.

It´s rock and roll, baby

La travesía por Caracas, Milán y París ha marcado su vida de manera significativa, pero lo más importante ha sido su acierto al saber aprovechar lo mejor de cada escenario: “Cuando yo llegué a vivir a Italia liberé una parte que no había liberado antes: me vestía diferente, fue como un desahogo, fui rocanrolero desde el primer día, pero cuando llegué a Francia me di cuenta de que esa extravagancia no era adecuada en esta sociedad, los franceses son clásicos, yo tomé una actitud más sobria, aunque de repente me puedas ver con unos zapatos plateados. Me gusta el ambiente artístico, me gusta el ambiente rock and roll, tengo ese venezolano por dentro. Lo que pasa es que me gusta la imagen de un hombre clásico y elegante. He aprendido que en la evidencia no está la elegancia. De Caracas me traje el exotismo de la mujer venezolana, pero el color tropical ha desaparecido; de los italianos me quedó la investigación, cómo desarrollar una colección; de los franceses he aprendido la sobriedad y la simplicidad. Para el francés todo es mucho. A nosotros nos encanta ponernos lazos con lentejuelas y nos queda buenísimo”.

Comenzó trabajando para los grandes y ahora se codea con ellos. Dice que los famosos no le quitan el sueño, que cuando le toque vestir a alguno, lo hará, y es de los que tienen la certeza de que un buen trabajo tiene una buena recompensa. Para quien apenas comienza en el mundo de la moda, la trayectoria de Carvallo puede parecer abrumadora. Sin embargo, quien hace de la tenacidad,  su impronta –y al parecer, su amuleto de buena suerte– siempre va por más: “Podemos pedir todo. Yo quiero seguir pidiendo. Los franceses dicen que no podemos tener todo en la vida. Un francés me dijo eso una vez y yo le dije que se equivocaba, lo podemos tener todo en la vida. Lo que quiero pedir es serenidad y tranquilidad”. 

Con ojo de águila

La más reciente colección de Oscar Carvallo se llama Eagle Eye, y fue presentada oficialmente en la Semana  de la Moda de París para la temporada otoño-invierno 2013/2014. En la pasarela mostró a una suerte de guerrera futurista que, a pesar de su fortaleza, conservaba la elegancia y la feminidad. Carvallo da detalles de esta colección: “Yo siempre he dicho que para lograr las cosas tienes que tener el ‘eagle eye’ (ojo de águila) y eso es algo que hay que desarrollar para estar donde quieres estar. A partir de ese concepto desarrollamos el tema de los pájaros, me gusta lo onírico, lo que no parezca real. La moda es un teatro, en un desfile tienes que transportar al público y eso va mucho con la arquitectura parisina, el desfile lo hicimos en el ayuntamiento de la ciudad, la música fue con cantos de pájaros, y luego están las modelos, que  son la mujer Oscar Carvallo. Son fuertes, con personalidad, pero femeninas”.

Carvallo cinético

De las colecciones presentadas hasta ahora se destaca particularmente De cinético a digital, que se hizo junto al maestro Carlos Cruz-Diez. Sin duda, uno de los hitos de su carrera y de su vida personal: “Cruz-Diez fue y ha sido un maestro, un ejemplo de tenacidad y del desarrollo de un concepto que ha sabido llevar a un ámbito sin límites. He aprendido mucho de él, es un tipo humanamente sencillo y creo que en ese sentido somos iguales, admiro mucho su obra”.

Piense rápido

–¿Qué es sexy?

–Un escote en la espalda. El cabello largo.

–¿Una crítica que lo haya descosido?

–Creo que ninguna. Las críticas te van cosiendo.

–¿Conserva alguna amistad del colegio?

–¡Sí, claro! Mis amistades las conservo todas.

–¿Los workahólicos tienen reparo?

–No. El reparo es un aperitivo. Cuando terminas de trabajar, te tomas un trago con unos amigos, te comes algo. Ese es mi reparo.

–¿Un sitio insólito para un desfile?

–Al pie de la torre Eiffel.

–¿Qué espera de los 50 años?

–A los 50 me gustaría tener mi primer perfume.