• Caracas (Venezuela)

Todo en Domingo

Al instante

Los movimientos del mejor del mundo

Antonio Díaz / Mauricio Villahermosa

Antonio Díaz / Mauricio Villahermosa

Antonio Díaz se ha convertido, luego de 27 años de esfuerzos y victorias sostenidas en el kárate, en el hombre por vencer en la especialidad de kata. Su nombre es seguido por miles de aficionados y deportistas de la disciplina, viaja a Japón cada año para entrenarse con un sensei de gran reconocimiento, y en 2014 espera ganar su tercera medalla de oro consecutiva en el Campeonato Mundial

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

“¿Tú ves a aquel chamo que está allá? Ese es Antonio Díaz, tremendo karateca”, contaba Moisés, un adolescente de 13 años de edad, vestido con una chaqueta deportiva tricolor desde la butaca del primer avión con rumbo internacional en el que se montaba, para participar en el Campeonato Sudamericano de Kárate de este año. En las 5 horas y media de trayecto hacia São Paulo, Moisés permanecía callado y viendo por la ventanilla la mayor parte del tiempo hasta que decidió romper la barrera del silencio (de los nervios y la timidez),  para hablar del dos veces campeón mundial en la especialidad de kata, Antonio Díaz, quien se encontraba filas más adelante, en uno de los miles de vuelos que un deportista de alto rendimiento puede acumular durante 27 años de carrera. “Él y el italiano (Luca Valdesi) son los mejores. Para nosotros es un ídolo, aunque ya está viejo”, sentenció a secas el niño, sin mucha noción de la dureza que connotaban sus palabras inocentes.

“Yo no me siento viejo, pero es verdad que he pasado por varias generaciones en la selección nacional y que todos mis amigos en el deporte se retiraron”, comenta con una sonrisa que delata que no es la primera vez que le hacen esta pregunta. Lo increíble es que Díaz tiene sólo 33 años de edad, vividos con una constancia de vértigo: es el actual campeón mundial en kata, ha ganado dos ligas Premier, las cuales reúnen a diferentes torneos en distintos países durante un año, se ha llevado tres medallas en los Juegos Mundiales (el equivalente a los Olímpicos) y ha figurado como líder en juegos nacionales, sudamericanos y panamericanos.

Para la mayoría de los niños que integran la división juvenil de la selección nacional, fue una sorpresa encontrarse con que Díaz, que no asistía a unos Suramericanos desde hacía 13 años, viajaría con ellos a los de  junio de este año en Brasil, y en los que Venezuela obtuvo la mayor cantidad de medallas. Algunos lo contemplaban desde la distancia con la impresión de quien tiene a su ídolo enfrente y no sabe muy bien cómo interactuar con él. “Clasificamos dos venezolanos a la final y eso es lo que me gusta ver. Para mí es un orgullo que haya talentos jóvenes que sigan el camino luego de mi retiro”, dice el karateca, que también se graduó de comunicador social en la Universidad Católica Andrés Bello y estudió un diplomado para ser preparador físico y entrenador.

El kata perfecto

En la última entrevista que dio a Todo en Domingo, el 25 de mayo de 2008, Díaz tenía 27 años de edad y esperaba con grandes ansias su participación en el Campeonato Mundial de Kárate-Do en Tokio. Acababa de conocer a quien sería su maestro de kata por el resto de su trayectoria, el japonés de 67 años, Yoshimi Inoue, y estaba determinado a hacer la secuencia perfecta que le entregaría, al fin, la presea de oro. “Ya había ganado bronce en 2002, 2004 y 2006 y pensé que en 2008 ganaría. Llegué a la final con el italiano y perdí. Fue un bajón muy grande y estuve a punto de dejarlo hasta ahí”, cuenta quien también ha vivido, aunque no parezca, la derrota.

Pero su sensei, con quien ha entablado una relación de mucha confianza mediante visitas anuales a su dojo en la ciudad de Totori, Japón, le organizó a él y a sus demás aprendices una pequeña celebración para drenar el estrés y recordar que también son humanos, y esa energía motivó a Díaz a prepararse con más fuerza para el Mundial que se llevó a cabo en Serbia en 2010 y del que salió victorioso. “Creo que todo el tema de Japón 2008 fue una enseñanza. Quizá si no hubiera perdido así, jamás hubiese puesto tanto empeño para ganar”, reflexiona.

Aunque en la disciplina del kata no existe el combate sino la demostración individual de una rutina de movimientos muy calculados de defensa y ataque, que requieren del equilibrio perfecto del peso corporal y que representan la filosofía del guerrero, la rivalidad entre Díaz y el italiano de 37 años de edad, Luca Valdesi, ha sido constante y esperada por los seguidores del deporte. “Empezamos a competir en 2001 y desde ahí lo hemos hecho 19 veces. Él ha ganado 10 y yo 9. Siempre perdía con él en los Juegos del Mundo, hasta que al fin le gané en Alemania en 2005”, dice, aunque hace la salvedad de que no basa su entrenamiento en el contrincante. “Soy mi propio competidor. Pienso que cada kata que hago debe ser mejor que el anterior”, comenta el deportista que se entrena a diario en el gimnasio habilitado en su casa, con el apoyo de su preparador, Rolando Valbuena, o en la soledad.

Lo que viene

Para Díaz, es un tema delicado hablar del ingreso del kárate en los Juegos Olímpicos, pues es un sueño que, por su edad, ya no podrá cumplir. “Voy a estar muy feliz de que suceda, pero eso ya sería en 2020, cuando esté retirado”, indica en tono cabizbajo. Sin embargo, se alegra de todo lo que se ha adelantado en pro de ese objetivo. “El kárate ha empezado a mercadearse para atraer más la atención de la gente. Ahora las finales de los torneos atraen más público y también se practican pruebas sorpresivas contra el doping a los campeones mundiales”, enumera.

Desde sus funciones de comunicador y entrenador sabe que ahora es cuando le queda futuro en el deporte. “Tengo un proyecto de una revista de kárate llamada Oss y un programa de televisión que estuvo al aire con 24 capítulos y se llama Kárate para todos, ambos con la intención de promover y proyectar el deporte”, explica. Lo hace porque le gustaría que los karatecas puedan vivir en un futuro de las competencias. “Yo recibo el apoyo de patrocinantes y de la federación, pero de no ser por eso no tendría ni cómo costearme los gastos de los viajes”, lamenta.

En 2014 pretende lograr la hazaña que sólo han alcanzado otros dos karatecas: ganar por tres veces consecutivas el Mundial de Kárate, que se celebrará del 5 al 9 de noviembre en Bremen, Alemania. Antes participará de nuevo en la Liga Premier y planea acoplar en lo posible la agenda de deportista con el cronograma de asesor. “He viajado a dar seminarios y llevo la representación del dojo de mi sensei aquí en Venezuela. Ya está todo listo para abrir mi propio dojo en el país y estoy entrenando a un muchacho de 18 años de la selección danesa que es una promesa del kata”, apunta entusiasta quien, a semejanza de un sensei noble y sabio, tiene grandes deseos de compartir sus destrezas.

Danza marcial

Al consultar su nombre en Youtube, la palabra que sigue a su apellido es “suparimpei”, la secuencia estelar del atleta. “Es un kata que incluye 108 movimientos, que varían de ritmo y que puedo completar entre 2 y 3 minutos. Está muy ligado al budismo y habla de que hay 108 males que vencer en el mundo. Yo me concentro en esa historia al competir y le otorgo la importancia de una ofrenda”, indica sobre la profundidad de una coreografía marcial en la que cada movimiento, que varía en exigencia física y a veces va seguido de algún grito de guerrero, tiene una aplicación de defensa y ataque.

El traje del samurái

Antonio Díaz perdió la cuenta de cuántos trajes, llamados karategi, tiene almacenados en su clóset. Pero cuenta con el apoyo de la prestigiosa marca japonesa Hirota, que elabora piezas a la medida de cada competidor. “Cada año, al viajar a Japón, me aprovisiono. La gente puede pensar que los plancho o almidono, pero nada que ver. De hecho, los pongo a secar al sol y listo”, señala sobre la prenda que, a diferencia de la típica usada por los karatecas, es más estructurada para los practicantes de kata.