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La movida de la sensualidad

La movida  de la sensualidad / Mauricio Villahermosa

La movida de la sensualidad / Mauricio Villahermosa

El erotismo es parte de la cotidianidad de estos profesionales que han decidido derrumbar prejuicios y mitos sobre la sensualidad a través de sus trabajos. Educan, informan, entretienen o entrenan a quienes desean explorar una vida sexual más plena y divertida

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Una baile para la autoestima. Su primer acercamiento a los batitubos fue en un local nocturno, durante una noche de fiesta con amigos. Vio a una bailarina que parecía volar en aquella barra vertical. “Fue un momento impresionante, pensé que yo también podría hacer aquello”, recuerda Joy Almenara.

Confiada en su buena condición física por practicar ejercicio, comenzó a buscar quien le enseñara la técnica. La tarea no fue fácil por su poca experiencia y, asegura, fueron muchas las puertas que le cerraron en la cara. Fue una prima residenciada en Londres y bailarina de pole dance quien le dio los primeros consejos sobre esta práctica, que luego complementó con sensuales y atrevidos movimientos, gracias a las recomendaciones de una amiga. Un tío le ayudó a instalar las barras verticales en su casa, donde durante dos años impartió clases de pole dance. Debido a la gran cantidad de alumnas, decidió alquilar un local donde desde hace ocho años funciona la academia Joy Pole Dance.

Luego de separarse de su pareja que, afirma, la coartaba en muchas de las actividades que quería realizar, se dedicó a ayudar a otras mujeres que buscan recuperar su autoestima y sentirse bien con su físico. “Hay muchas que se encierran en sí mismas, se sienten menos por lo que les dice el hombre. A mí no me pasó eso, para mí fue un reto demostrar que sí podía”.

El comienzo no fue fácil. Su mamá no aceptaba el baile en tubo y sus dos hijos no se sentían muy a gusto. “Al varón no le gustaba invitar gente a la casa y a mi hija le costaba relacionarse con las amigas porque sus mamás no veían bien lo que yo hacía”, recuerda. Hoy en día ambos le manifiestan su orgullo y comentan abiertamente el tema.

Para Almenara, sus talleres de sensualidad son una terapia para muchas de las alumnas. Allí se enseña desde cómo bailar en el marco de la puerta o en la pared hasta hacer un sexy show  con una silla y un striptease.

Almenara recuerda a una señora mayor que llegó con cuello tortuga, sumamente tímida aunque interesada en aprender el baile. Al tiempo regresó cambiada, maquillada, muy segura y agradeciéndole recuperar su feminidad gracias a sus clases.

Actualmente, prepara su taller dirigido a despertar las sensaciones de la pareja con base en los sentidos. Las esencias afrodisíacas, por ejemplo, pueden despertar el olfato; unas plumas, el tacto; y el chocolate y fresas, el gusto. “Para el hombre, la mujer ideal es ángel y demonio a la vez”.

 

Twitter: @JoyPoleDance

Facebook: Joy Pole Dance Venezuela

 

Derribando tabúes

Michela Guarente aprovecha cualquier momento para educar sobre sexo, incluso en las despedidas de soltera. Esta graduada en Educación, con un posgrado en el Centro de Investigaciones Psiquiátricas, Psicológicas y Sexológicas de Venezuela, fue criada en una familia de italianos y en una época en la que hablar de sexo era impensable. La frase recurrente era: “Cuidado con una cosa”.

En buena medida a eso se debe el que asegura es su norte y objetivo de vida: “Tratar de cambiar la visión de la sexualidad desde el punto de vista de cómo se transmite el mensaje. Que no se regañe, atropelle, avasalle, sino que se eduque, incite a la curiosidad y se invite a preguntar con confianza”.

Sus primeros pasos por la radio fueron con el programa Pamela Chu y sus enfermeras, junto con la psicóloga Amor Antúnez. La dupla también fue exitosa en Sexópolis, transmitido por Canal i durante casi cinco años. “La idea era quitarle los mitos a la gente. Todos los días recibíamos muchas preguntas, verosímiles e inverosímiles, y a veces me tocaba invocar a los santos o a Hermes cuando el público preguntaba si su pareja le era infiel”, bromea.

Guarente también colabora con la Asociación Civil de Planificación Familiar (Plafam), donde asesora y educa a las adolescentes sobre los métodos anticonceptivos y sus derechos en sexualidad. Su afán de ayudar a los más jóvenes la ha llevado, a su vez, a las tablas con la obra Improsexual, en la que trata de resolver las dudas de los asistentes. “Trabajar allí me ha transformado la vida de la mejor manera posible porque permite transmitir información de sexualidad en clave de humor”, afirma.

Hace ocho meses incursionó en la web con los micros Abreboca en Equilibrio.net, con información y comentarios sobre sexualidad. Ahí pasa tiempo colocando música, dando consejos e interactuando con los cibernautas. En sus consultas son recurrentes los temas de infidelidad y el estrés que ha causado una disminución en los encuentros eróticos. Cómo complacer a la pareja, pese a que no se disfrute el sexo, o dejarle al hombre la responsabilidad del placer son otras de las interrogantes. “Eso es muy injusto. Si a ti te gusta que te toquen en determinado sitio, no guardes ese pensamiento, comunícalo para que la otra persona lo sepa y disfruten los dos”.

Para Guarente, la tecnología y el mundo 2.0 han ayudado a derribar muchos mitos y tabúes sobre la sexualidad, aunque las personas se informan con muy poca profundidad. También se suele imitar o seguir las tendencias aun cuando no se identifiquen con ellas. “Si están de moda los selfies después de tener relaciones, no necesariamente debo tomarme la foto por seguir la moda”.

Pese al humor que le agrega al tema, enfatiza en la seriedad con que aborda las inquietudes del público y la valoración que le da a la confianza de quienes le cuentan sus problemas íntimos, e incluso se toman el tiempo de escribirle para agradecerle o ponerla al día con su caso. “Es un compromiso y lo que motiva a seguir estudiando y actualizándome”.

 

Twitter: @MichelaGuarente

 

Fusión exótica

Buena parte de su vida la ha pasado entre mesas, servilletas y cajas de bebidas. Su pasión por los restaurantes viene de una familia de comerciantes y desde hace más de un año su día a día transcurre entre velas, fresas, champán y espectáculos, incluso eróticos.

María Luisa Tálamo ideó, junto con su socia, un lugar llamado Kabaret Bar que fusiona una sex shop con un bar al estilo de los mejores cabarets del mundo. Ha procurado cada detalle, desde la lujosa lámpara de Baccarat traída en barco desde París hasta la temperatura del champán que espera por los clientes. Se confiesa una fanática de las ferias de antigüedades y las ventas de garaje, donde ha encontrado muchos de los elementos de la exótica decoración de su bar, incluso las sillas de los años cuarenta y las bandejas de plata.

Asegura que la experiencia le ha cambiado la vida y la perspectiva sobre la sexualidad. “Hoy en día entro a una tienda erótica y parece que fueran zapatos lo que veo”.

Para Tálamo es muy importante romper con el tabú y que las personas dejen de ver a las tiendas de sexo como lugares vulgares o banales. De ahí que en la programación semanal del local se incluyan exclusivas reuniones de parejas, en las que además de presenciar espectáculos eróticos, se enseña cómo usar los juguetes sexuales. Es enfática en aclarar que el sitio no es un prostíbulo y que está dirigido a un público adulto contemporáneo que aprecie lo exquisito.

A corto plazo en el bar impartirán charlas educativas con el apoyo de sexólogos que ofrecerán sesiones tanto para mujeres como para hombres. En su opinión, conocer de estos temas ayuda en las relaciones de pareja, a evitar infidelidades y a aclarar muchos aspectos de la sexualidad que la mayoría ignora. “Todas estas cosas se tienen que hablar con la pareja. Hay mujeres que nunca han tenido un orgasmo”.

El trabajo de Tálamo no es fácil. Se apoya en un equipo de más de 12 personas que comienzan la faena mucho antes del mediodía y terminan con los primeros rayos del sol, si el público está muy animado. Pese a lo agotador del oficio, prevé incorporar más espectáculos a la programación como el show de cancán y abrir otras sucursales con el mismo concepto.

 

Twitter: @KabaretSexy

 

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Una forma de vida

De un show  improvisado para las amigas en el gimnasio surgió la idea de bailar en las despedidas de soltera. Anthony Noriega, conocido por sus amigos y clientes como Thony, comenzó en el oficio a los 19 años. Una década después le ha visto los frutos: costeó  sus estudios como técnico en administración de la recreación en el YMCA. Además de su segunda carrera en turismo, ha comprado casa y carro.

A sus 29 años, Thony toma con mucha seriedad su oficio y dedica horas en preparar el espectáculo. Su vida sentimental no es fácil, pero asegura es el precio que se debe pagar por este trabajo. Su más reciente relación culminó luego de cinco años, en gran parte por no sentir gusto por las fiestas ni el alcohol. “No me creen, pero nunca he probado una cerveza”.

 

Twitter: @ThonyStripper