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Las mil vidas de Laureano Olivárez

Laureano Olivárez

Laureano Olivárez

Su debut adolescente en Sicario fue solo el preludio de una carrera actoral que le ha permitido participar en 20 películas, varias telenovelas y obras de teatro. Ahora está en las pantallas con Las caras del diablo 2 mientras sueña con llevar a cabo su propio proyecto cinematográfico

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 E se personaje no era para él. Al menos así parecía al principio. Laureano Olivárez, un adolescente criado en El Cementerio, no cumplía con los requerimientos que el casting exigía. Uno de sus vecinos era productor en el extinto canal Marte TV y en ese momento estaba involucrado en un proyecto cinematográfico llamado Sicario. Estaban buscando al que haría el papel de Jairo, el hijo de Gledys Ibarra y protagonista de la cinta.

Olivárez, al menos físicamente hablando, iba en la dirección opuesta a la búsqueda. Necesitaban niños de 12 años y él tenía 14. Querían un rostro fuerte que reflejara las vicisitudes de una vida dura en el barrio: "Pero yo era patinetero, tenía el pelo largo y reflejos blancos. Así que no cuadraba".

Sin embargo, el joven estudiante de bachillerato, que ya había escrito su primera obra de teatro, estaba decidido a ganarse ese papel. Y lo logró cuando casi se extinguían sus esperanzas. Ayudó a hacer la convocatoria para el casting llevando a sus amigos y compañeros del liceo, pero fue el último en demostrar sus dotes histriónicas. Aquello no le gustó para nada, según recuerda: "Hice el casting arrecho porque me habían dejado de último. Yo tenía una cicatriz en la cara y cuando Elia Schneider (productora de la película) me vio con esa actitud de `revirao’ le gustó.

Un día le reclamé porque yo iba a la Casa del Artista en patineta y le dije que hasta cuándo era eso, que ella no me estaba pagando pasaje. Después de cuatro meses de encuentros, me dio la oportunidad de ser protagonista".

El éxito de su debut en Sicario se materializó tres años después cuando su madre leyó una noticia en la que decía que el filme había ganado el Sol de Oro en el Festival de Biarritz. Elia Schneider y José Ramón Novoa (director de la película) lo contactaron para explicarle lo que venía: "Ese día cambió mi vida. Me explicaron que debía representar la película, hacer entrevistas, viajar. Gracias a eso gané becas para estudiar francés". Esa fue la confirmación de su vocación y el comienzo de una carrera imparable.


EL PAPEL MÁS DURO.
A Sicario le siguieron Huelepega y Garimpeiro, una trilogía de películas sobre el abandono familiar. No obstante, con apenas 22 años, Olivárez debió enfrentarse a un reto mayor a todos los que conocía: ser padre y ejercer la crianza solo. Como necesitaba dinero, se fue a trabajar a Estados Unidos: "Estuve tres meses trabajando ilegalmente como asistente de producción en videos musicales. Después de haber hecho tres películas aquí, me tocó hacer de cachifo. Volví con 4.100 dólares que cambié y fui a comprar cosas para mi hija".

Sus padres y tías fueron un gran respaldo en esa época en la que además de su nuevo papel, se dedicó a estudiar alemán e hizo Punto y raya, junto con Edgar Ramírez y Roque Valero. Luego le seguirían El Don y más de una docena de películas, amén de su incursión en la televisión local en las telenovelas Ciudad bendita, Arroz con leche y ¿Vieja yo? . El cine nacional le ha dejado grandes satisfacciones, pero cree que la industria debe retribuir mejor el esfuerzo de quienes forman parte de ella: "Hemos tenido prestigio afuera, pero no hemos salido tan beneficiados de nuestra entrega".


LO QUE ES Y LO QUE SERÁ. Su rostro vuelve a estar presente en las pantallas nacionales con Las caras del diablo 2, la saga de Carlos Malavé en la que comparte roles con Elba Escobar, Miguelángel Landa y William Goite. Allí interpreta a Pedro Ramírez, un exfuncionario policial que es sacado de la cárcel para resolver un secuestro: "La primera parte impulsó esta secuela. Hubo críticas porque la gente quedó picada con la historia.

Tiene un gran significado para mí compartir con estos actores. Es una película de alta factura".

Olivárez tiene una larga trayectoria interpretando personajes oscuros, aunque con matices distintos. "Yo vengo del inframundo también. Vengo de El Cementerio y he visto cómo han robado y matado. Soy como un camaleón y puedo adaptarme".

A su presencia en la pantalla se suma el próximo estreno del filme Solo, su participación en la obra teatral Boeing Boeing y su próxima aparición en Sex Point, un texto de Javier Vidal dirigido por Daniel Uribe. También está escribiendo un guion titulado El último día, sobre un matrimo- nio formado por un banquero y una actriz cuya hija debe someterse a un trasplante de corazón.

Con respecto al camino recorrido, no solo ha cosechado películas, sino que además ha conformado una familia de 5 hijos junto a su esposa Carolina. Olivárez hace un resumen: "He evolucionado espiritualmente, me he educado.

He peleado para lidiar con esta sociedad, he calmado mis miedos. He conocido la soledad, el desamor, la deslealtad, pero todo eso me hace levantarme con más fuerza".