• Caracas (Venezuela)

Todo en Domingo

Al instante

La melodía desconocida

Gabriela Montero

Gabriela Montero

El novio de Gabriela Montero ha sembrado un pequeño huerto con cilantro, perejil y demás hierbas fundamentales para sobrevivir el desarraigo venezolano en Boston

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

El novio de Gabriela Montero ha sembrado un pequeño huerto con cilantro, perejil y demás hierbas fundamentales para sobrevivir el desarraigo venezolano en Boston. En el mismo jardín hay un set de columpios que se balancean ligeramente. "A mí me inspiran los gestos de amor, valentía, honestidad y autenticidad que experimento en las personas que tengo alrededor. Me parece que los momentos más bellos de la música fueron inspirados por la realidad del amor. Me inspiran las historias humanas, las personas que son capaces de ir más allá de ellos mismos. Una entrega en el escenario es una forma de amar. Me inspiran los actos nobles y de eso también me alimento".

La pianista caraqueña posa sus manos sobre las teclas libre de amuletos o de imágenes particulares. "Toma toda una vida llegar a sentirte que estás completo como ser humano, por lo menos esa la búsqueda. La inspiración a veces puede ser más física, otras más espiritual o conceptual. El escenario es una bestia tan cambiante, que uno va transformándose también.

Cuando das tantos conciertos, ese proceso de inspiración es diferente, permaneces en un estado de alerta artística".

Esa necesidad de estar enterada constantemente del aquí y el ahora, de cuanta cosa le rodea, es lo que ella llama estar atenta a los detalles. "Esos son los que más me tocan, siempre tengo las antenas en alerta para eso. Para mí hacer música, interpretándola o componiéndola, es mi manera de darle al público una comunicación muy íntima y directa hacia mi mundo interior. Cuando compongo estoy abrazando las emociones, las imágenes y las vivencias que han quedado conmigo. De esa manera abrazo al público".

37 años de vida artística, tomando en cuenta que ejerce el oficio desde los cinco años, le han hecho catalizar una relación muy madura con la creación, sobre todo cuando se le conoce como una maestra de la improvisación en vivo. "La creación puede verse como un acto bastante activo. Sin embargo, en el caso de la improvisación, es realmente pasivo. En ese momento la inspiración me busca a mí. Yo más bien soy un vehículo de la música. Soy partícipe porque ejecuto y termino inspirándome gracias a la sensación de libertad. No controlo nada: algo toma posesión de mí".