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El mejor momento de Alexandra Braun

Alexandra Braun | Archivo

Alexandra Braun | Archivo

Pasó por el Miss Venezuela, pero ganar el Miss Earth 2005 la llevó a recorrer el mundo entero. Es animadora, locutora, actriz de cine, teatro y televisión. Dentro de poco podrá ser vista como la villana de la nueva telenovela de Venevisión y, mientras tanto, juega con la idea de llegar a Hollywood. Por los momentos, metas no le faltan

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Una melena dorada se divisa en el pequeño espacio concertado para el encuentro. En la última mesa del lugar Alexandra Braun se toma una infusión mientras espera, pero lo que realmente quiere es probar los bombones que allí se venden. La posibilidad se vislumbra cuando se da cuenta de que ella y su interlocutora comparten el mismo gusto y, aunque el momento podría servir como excusa para una charla relajada, bien vale decir que, al menos en este caso, la primera finalista del Miss Venezuela 2005 no necesita pretextos para conversar. Habla. Sigue hablando. No para de hablar. Su vida es una colección de anécdotas que comparte sin egoísmo y con la ligereza propia de quien no lleva cargas sobre sí.

A los 15 años, entró a trabajar en una tienda deportiva; sin embargo, solo duró dos meses: su camino (y el de su hermana gemela Karina Braun) tenía otro rumbo. Entraron a una agencia de modelaje, hicieron comerciales, estudiaron Publicidad y luego, en 2005, ocurrió lo inesperado: después de ganar el Miss Sambil Model y de quedar primera finalista en el Miss Venezuela, Alexandra Braun se convierte en la primera venezolana en ganar el Miss Earth. La experiencia la llevó a pasar de ser una desconocida a convertirse en una personalidad asediada por los paparazzi, algo que ella recuerda de forma muy divertida: “Esa fue una de las mejores experiencias de mi vida. En un año viajé a más de 20 países. Me invitaban a todas partes. En Filipinas viví esa cosa de ser una estrella, me puse diva. Cuando llegué aquí fue así como: ¿Y qué pasó? ¡Allá era una estrella y aquí nadie me conocía! Pero creo que también debes vivir ese tipo de cosas para que sepas cómo actuar si te vuelve a suceder”.

Mientras Braun asimilaba el fin de su reinado, decidió que lo suyo era la televisión. Por eso en 2007 comenzó una carrera en la animación que la mantendría 4 años en las pantallas de Canal i en diferentes espacios. No obstante, una decisión laboral la hizo replantearse su futuro: “Me sacaron del programa Mujerones para meterme en otro que se llamaba Brujas, dentro de Canal i. No acepté la propuesta y me quedé tres meses sin trabajo. Allí me cayó la locha: hoy tienes todo, mañana no sabes. Eso fue lo que nos hizo comprender a mi hermana y a mí que teníamos que montar nuestro negocio”. Probó a tener con ella un espacio televisivo propio llamado Gente como uno, dedicado al bienestar y el emprendimiento: “Allí hicimos de todo, desde producir hasta editar. Aprendimos muchísimo”. De ese proyecto surgió la posibilidad de hacer Por partida doble, un programa radial que llevan hasta el día de hoy en Jazz 95.5 FM, mas la necesidad de no depender de los vaivenes de los medios, las impulsó a  ir más allá. Aprovechando el gusto que compartían por la elaboración de bisutería, se dedicaron a emprender su propio negocio: “Mi abuelo era orfebre y nos quedó el taller. Allí hacíamos cosas para nosotras. Mientras estábamos en Canal i el dueño de una tienda de diseño venezolano me preguntó de quién era el collar que tenía puesto. Comenzamos vendiendo en locales de diseño y en 2012 decidimos abrir nuestra tienda. Nos ha ido bien y creo que el éxito es que son piezas asequibles, casuales. Algo para usar en el día a día”.

 

Pura pantalla

Para Braun, su recorrido por la televisión como animadora constituía solo un paso para lo que realmente quería lograr: actuar. Comenzó interpretando pequeños papeles para cine, hasta que surgió la oportunidad de protagonizar Hasta que la muerte nos separe, de Abraham Pulido: “Uno de los temores del director era que yo no tenía background, pero confiaron en mí y me dieron las mejores herramientas para ser una buena actriz”. También tuvo la oportunidad de participar en el documental Sueño de selva, inspirado en el etnólogo Theodor Koch que vino a estudiar a las poblaciones indígenas venezolanas, y que se rodó en alemán: “Estaba estudiando alemán en el Goethe Institute y allí llegaron los productores a buscar talentos. Mi personaje se llama Ulricke Koch y es la esposa del protagonista”. También participó en la película Exchange, de Alain Maiki, en la que interpreta a una abogada que tendrá que lidiar con el narcotráfico y la mafia: “Yo venía de hacer un personaje de modelo y no quería que me etiquetaran como miss ni modelo, a menos que tenga una carga dramática”.

Hasta que la muerte nos separe y Exchange serán estrenados este año y el que viene, respectivamente, por lo que habrá oportunidades suficientes para ver a Braun en esta nueva faceta que siempre quiso experimentar: “Yo de chama siempre imaginé que iba a estar en el cine. Me dije que si a los 30 no lo había logrado, lo dejaba. ¡Y ahora puedo morir feliz!”, concluye con una risotada que celebra los logros alcanzados a sus 31 años y en los que también se incluyen ayudar a otros. Desde hace 4 años colabora con Senos Ayuda y la Fundación Bambi a través de su programa de apadrinamiento.

 

La mala de la novela

Además del cine, la ex Miss Tierra tuvo la oportunidad de incursionar en el teatro con la obra Boeing Boeing, un texto del dramaturgo francés Marc Camoletti en el que interpretó a una aeromoza de origen estadounidense durante dos temporadas.

Ahora está en plena grabación del remake de Inés Duarte, secretaria, una telenovela transmitida hace 24 años y en la que encarnará a Alejandra Altamirano, una villana que en el pasado fue interpretada por Rebeca Costoya: “Siempre he respetado mucho el teatro. Si lo iba  a hacer, lo quería hacer bien. Cuando comencé me sentí incómoda, pero después que me vieron actuar todo pasó. Ahorita en la novela los ojos están puestos en mí porque soy la que tiene menos experiencia, pero estoy abierta a las críticas. Me he preparado siempre para todo, no dejo nada al descuido. En la novela he tenido mucho apoyo y Adrián Delgado, además de ser mi pareja, me aconseja muchísimo”.

Aunque no hay planes concretos para trabajar en el exterior admite soñar con la posibilidad de estar en Hollywood: “Me encantaría lograr la internacionalización: poder llevar el nombre de mi país y hacer una película maravillosa en Los Ángeles”. Precisamente por eso, no se plantea formar una familia a mediano plazo. Lo suyo es ir por sus metas profesionales: “Tengo una relación de siete años con Adrián, pero el matrimonio no es una prioridad. Estoy disfrutando mi mejor momento profesional. Para tener familia hay que tener estabilidad económica y emocional. Además, ¡si tengo hijos pueden salir morochos!”.