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La magia milimétrica del Cirque du Soleil

Las labores antes del show suponen otro tipo de coreografía

Las labores antes del show suponen otro tipo de coreografía

Hoy es el último día de la estadía más larga que haya tenido hasta ahora en una ciudad el espectáculo Dralion, estrenado en 1999. Un equipo de 100 personas de 18 nacionalidades diferentes trabaja con disciplina de hormigas para lograr un engranaje impecable que se traduce en dos horas de ilusión. Todo en Domingo presenció los pormenores detrás del escenario donde queda demostrado que el esfuerzo técnico y una logística diligente son los pilares que anteceden al arte

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No hay elefantes, tigres de bengala ni mujeres barbudas. Pero el gesto de impresión es igual de dramático en las caras de las personas ajenas al Cirque du Soleil que circulan por las instalaciones del Poliedro de Caracas, en el marco de los ensayos previos a la primera función de Dralion, uno de los diez espectáculos del circo que giran por todo el mundo.

Los artistas del acto de trampolín ejecutan saltos de vértigo desde un mural metálico de 8 metros de altura y caen, a veces con estrépito, a la malla que los vuelve a proyectar como petardos. A pesar de la vibración que genera el salto, un grupo de acróbatas chinas levanta un tótem humano –sin arneses ni imanes- justo en la tarima del frente, con una precisión que hace pensar que suspenden el aliento.

Las labores antes del show suponen otro tipo de coreografía y, por qué no, de arte en sí mismo. Marie-Eve Bisson, acróbata canadiense y responsable del solo de aro aéreo, firma su asistencia y revisa su horario de ensayo en un gráfico detallado adherido a un pizarrón. Más adelante el brasileño Alex Reis reparte la mirada entre una partitura y el redoblante de su batería eléctrica; y por todas las instalaciones camina Julie Desmarais, la publicista, quien asiste a la prensa en un recorrido que se pasea por los departamentos de vestuario, zapatería, utilería, comedor, gimnasio y escenario.

Alrededor de los artistas, hay un aura protectora de parte de todo el equipo que es comprensible: después de todo, ellos son el espectáculo. “Tratamos de que no den entrevistas en los días de función, de que duerman bien por las mañanas y coman saludable y cuantas veces quieran”, explica Niki Kemeny, la jefa de logística de Dralion, como si describiera los cuidados de un bebé. A pesar de su relevancia, no hay espacio para divismos.
“Mi número de trampolín dura ocho minutos, pero también hago de relleno en otras partes, toco tambores y participo en una coreografía”, comenta Álex “Toro” Cuenca, un atleta catalán de 38 años que cambió la alta competencia por las artes circenses hace cinco años. ¿Se ven con psicólogos para llevar la presión de trabajar en el mejor circo del mundo? “Acá hay médicos, fisiatras, cocineros, pero de psicólogos nada. ¡Es requisito estar chalado (loco) para entrar aquí!”, bromea con soltura digna de circo.

Uno de los temas musicales del espectáculo resuena mientras un grupo de sorprendentes acróbatas chinos ensaya el número principal de los dragones e inyecta la dosis de circo necesaria, esa que pregona magia y entretenimiento. Aunque todo marche a un ritmo vertiginoso, con altas dosis de concentración y sin tiempo que perder, hay espacio para la camaradería. Justo detrás del escenario, encima de los palos de bambú, las máscaras de dragón que pesan 20 kilos, las pelotas de madera y otros objetos de utilería que ya no se ven tan flamantes como en el escenario, cuelgan banderas de Grecia, Italia, Argentina, Costa de Marfil, China, Australia, España, Bielorrusia y una muy especial que los integra a todos como una familia de nómadas: la del Cirque du Soleil.

El pelotón chino
Usan monos cómodos para trabajar, zapatos de cuero trenzados y batas negras con el logo solar del Circo en la espalda. Entre saltos dobles y pruebas de equilibrio, salen a fumar cigarrillos con marcada constancia y bromean entre ellos. En Dralion, hay un grupo de 27 artistas provenientes de Shandong, una provincia costera de China que también es rica en producción de oro y diamantes. “Se conocen desde muy pequeños, y pasan entre 8 y 10 meses entrenando en su región antes de viajar a las oficinas centrales del Circo en Montreal. Cada uno se desenvuelve en tres destrezas”, comenta Julie Desmarais, la publicista del circo. Como la mayoría no habla inglés, el jefe de gimnasia, Michael Ocampo, no puede entrenarlos. “Su técnica es diferente y tienen a su propio coach”, dice. En cada localidad, el catering debe contemplar platos asiáticos, y la participación del grupo ocurre a lo largo de todo el show, que combina las artes acrobáticas chinas con el enfoque multidisciplinario del circo.

El momento de la verdad
Muchas piezas tienen que moverse con sigilo para asegurar un espectáculo perfecto. Mientras los ojos de la audiencia están clavados sin pestañear sobre las acrobacias, 26 técnicos y la banda de seis músicos portan radios para hacer ajustes en vivo. Debajo del escenario hay personal para activar puertas escondidas, y en los laterales aguardan con atención otros miembros del equipo que deben reaccionar con colchonetas livianas y negras en el caso de que ocurra una caída. Al término de cada acto, los artistas pueden revisar las fallas del número que acaban de interpretar en una televisión. Por otra, ven la transmisión en vivo del espectáculo y así llevan el ritmo calculado. Hay dos asistentes de vestuario para atender cualquier eventualidad y una alfombra de colchonetas azules siempre desplegada para los estiramientos.

Grandiosidad ajustada
Las estructuras de Dralion viajan en dos aviones 747 a cada localidad, y aunque suene como mucho espacio, cada elemento debe ser lo más compacto posible. “La tecnología nos ha permitido reducir el aspecto de ingeniería de sonido e iluminación a dos consolas y un par de laptops”, indica Josh Mowczko, jefe de iluminación, de origen estadounidense. El escenario cuenta con dos rampas y escalinatas laterales para el ascenso de los artistas, todo con base de ruedas para desmontarse con facilidad.


Para ver la contenido multimedia de Dralion, entre en:
http://especiales.el-nacional.com/dralion