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El ímpetu con buen gusto de Yliana Yépez

Yliana Yépez | Fotografía Theresa Balderas

Yliana Yépez | Fotografía Theresa Balderas

Después de crear y mantener durante casi dos décadas la marca de carteras Blues by Kyky en Venezuela, Yliana Yépez afronta un desafío de alcance global: convertir su nombre en una referencia en el mercado del lujo desde Nueva York. Sus diseños, premiados por el gremio y llevados por las famosas en las alfombras rojas, dan cuenta de un éxito incipiente con proyección

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Cuando Yliana Yépez y su socia de entonces, Karen Kupferschmidt, decidieron que era hora de abrir una tienda para su marca Blues by Kyky no escatimaron energías: tenían una de las firmas más sólidas de accesorios en Venezuela y el centro comercial Sambil prometía ser el epítome del consumo en el país. Se involucraron tanto en el proyecto que en el acto de inauguración observaron que habían pasado por alto lo más elemental: “Nos ocupamos del diseño de la tienda del Sambil y estuvimos tan metidas en eso que después de cortar la cinta y celebrar con la familia nos dimos cuenta de algo: ¿quién iba a ir al día siguiente a abrir y cerrar el local? ¿Quién iba a vender? ¡Se nos olvidó por completo contratar vendedoras!”. Para Yépez, la anécdota forma parte de las novatadas que les tocó asumir como dupla empresarial y que las llevaron, poco a poco, a aprender lo necesario para consolidar la marca. “Fue ensayo y error. Nos formamos en la calle. Yo tenía 23 años y lo que quería era empezar algo propio y aprender del proceso”.

El espíritu emprendedor de Yépez y su pasión por la moda la mantuvieron 18 años al frente de una marca que se convirtió en referencia para el mercado local. Aprender de los errores fue clave no solo para fortalecer la marca, sino para impulsarla a tomar decisiones más ambiciosas sin el temor de los principiantes: “Hubiese sido difícil aterrizar en Nueva York sin la experiencia de Blues. Llegué con un conocimiento que me permitió ser humilde ante los retos”.

Carteras para ciudadanas del mundo

De padre militar y madre dedicada a la academia, la vida de la diseñadora ha estado inmersa en la multiculturalidad. Nació en París y llegó a Venezuela a los tres años de edad. A los 11 años vivió una temporada en China y siempre estuvo interesada en conocer lo que había más allá de las fronteras conocidas. Su gusto innato por la moda y tendencias globales contrastaba con la intelectualidad de la familia. De hecho, la llevó por un camino divergente. Se convirtió en modelo a los 14 años, a los 16 ya era profesora en ese oficio y participó en competencias internacionales en representación del país. Con el bagaje del mundo de la moda vivido en la adolescencia y con la experiencia de la firma de accesorios, Yépez aterrizó en Nueva York con la idea de continuar el trabajo que comenzó en Venezuela con su marca, pero las circunstancias la llevaron por otros derroteros. Después de un infructuoso intento, terminó por cerrar la empresa y recomenzar desde cero con varias ventajas: la de la experiencia y la de estar en el epicentro de la moda. Nueva York sería el comienzo de otra etapa en la cual la diseñadora se dedicaría a lo que mejor sabía hacer con base en su nombre. Y en tres años de trabajo sus carteras de lujo han dado frutos inesperados: famosas como la modelo Cara Delevigne, la actriz Demi Moore, la cantante Lady Gaga y la bloguera y empresaria Olivia Palermo presumen de sus diseños. La actriz Hilary Swank lució uno de sus clutch en la fiesta de los premios Oscar de este año: “Hoy en día visto a actrices que eran irreales para mí y ahora hablar con ellas es como hablar con mi hermana en el chat. Pero mantengo los pies en la tierra, entiendo que soy solo un punto de la cadena: ellas necesitan la cartera como necesitan un vestido, maquillaje o zapatos. Una actriz no puede caminar en la alfombra roja sin un vestido, pero sí puede salir sin cartera. Estoy ubicada”.

La industria de ese sector también ha colocado la mirada sobre el trabajo de Yépez: ha participado seis veces en la Semana de la Moda de París y ha sido nominada dos veces a los premios Raising Star Award organizados por Fashion Group Internacional. Las carteras de Yépez se venden en Estados Unidos en las tiendas Bloomingdales y en la página web de la marca; también tienen presencia en España y en otros países. La diseñadora proyecta darse a conocer en el mercado ruso y asiático, mientras sueña con un espacio para enseñar lo que ha aprendido: “Siempre pensé en grande. Quiero ser una marca como las que están en las tiendas. Esa es mi visión desde que cree el logo. Empecé con mucho entusiasmo y sin saber qué iba a pasar. Gracias a Dios he cumplido las metas y siento que sí he podido. Tengo tres años con la marca y creo que soy una loca arriesgada. Hay muchas cosas en contra y fue increíble que yo, con mucho ímpetu, dijera que lo iba a hacer y lo hice. Han sido horas y horas de llamadas, problemas con el idioma, con la producción, pero todo es un aprendizaje y ahora tengo gente en la industria que respeta mi trabajo. Si no pasas por tragedias y por cosas buenas, no tienes ese mérito”.


Piense rápido


¿Cuál es la cartera ideal?

La que te haga sentir bien.

¿Cuál es tu cartera fetiche?

La Mini Giovanna.

¿En qué pierde el tiempo?

En redes sociales.

¿Un gasto en el que no escatima?

En mis hijos.

¿En qué es torpe?

Cantando. Soy pésima.

¿Cuándo pierde la paciencia?

Cuando tengo a alguien mediocre en frente.

¿Qué la estimula?

El amor.

¿Una habilidad que la mayoría desconozca?

Soy muy perceptiva. Tengo un sexto sentido, soy como bruja. Mi abuela siempre lo decía.