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Las grandes de la Vinotinto

Las grandes de la Vinotinto / Mauricio Villahermosa

Las grandes de la Vinotinto / Mauricio Villahermosa

La selección femenina sub-17 de fútbol fue la gran sorpresa de la Copa Mundial Costa Rica 2014 e hizo temblar a los más consolidados equipos internacionales. Tres de las protagonistas del logro nacional comparten sus historias y dan fe de que el triunfo se gestó con compañerismo, disciplina y perseverancia

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Excitación. Era lo único que se distinguía con claridad en el lobby del hotel Tamanaco esa mañana. A través de la densa emoción, franelas blancas y vinotinto pasaban de mano en mano con rapidez.

Los marcadores parecían testigos de una carrera de relevo: apenas dejaban su trazo en alguna tela, se entregaban a la siguiente firmante.

Las firmantes son las adolescentes que integran la selección de fútbol que mejor ha representado a Venezuela en una competencia de la FIFA. Algunas de ellas forjaron la victoria en el Campeonato Suramericano Femenino sub-17, celebrado en Paraguay en 2013.

Ellas son las que ganaron el cuarto lugar en el Mundial de su categoría en Costa Rica este año.

"Cuando las vi se me fue el aire.

Soy mayor que todas ellas, pero no aguanto la emoción", dice Víctor, quien fue con varios amigos desde Propatria para mostrar su apoyo a la selección. Ellos las esperaron también a su llegada en Maiquetía y cuentan entusiasmados las hazañas que hay detrás de los autógrafos y selfies que ahora atesoran. Sus sonrisas no se borran. Las jóvenes vinotinto los inspiran.

Tres de las protagonistas de la Copa Mundial Costa Rica 2014 abren aquí una ventana a sus vidas y aspiraciones. Las tres les pusieron sus nombres a grandes goles y todas se destacan como defensoras del equipo. Son tres de las 22 razones por las que el director técnico de la selección, Kenneth Zseremeta, afirma que "el talento y la disciplina nada tienen que ver con la edad".


Seriedad adolescente
Habían pasado 93 minutos y 7 goles del partido entre Venezuela e Italia en Costa Rica. Cuatro de ellos fueron italianos y tres sirvieron de revancha a las venezolanas. El sueño del tercer lugar se esfumaba para la sub-17 vinotinto. Pero los goles solo requieren un segundo... y ese segundo llegó para Sandra Luzardo, quien empató el juego cuando faltaba apenas un respiro para el pitazo final.

Fue un momento de gloria e histeria. Luzardo se quedó plantada en el césped tomándose la cabeza con las manos. En una situación así la mente es realmente impredecible; sin embargo, lo que pasaba por la de la zaguera central de 14 años de edad va más allá de lo imaginable.

"Me agarré la cabeza para tratar de disculparme. Cuando pasamos de la segunda ronda me corté el cabello por una promesa que hice con otras chamas de la selección y no les avisé a mis papás", cuenta. Al anotar el gol, ella sabía que inevitablemente quedaría al descubierto y se preocupó por la reacción que su radical corte podía generar. El regaño nunca llegó.

La anécdota posgol de Luzardo soporta la opinión de Zseremeta: "Ella es una niña de su casa". De hecho, esto es lo primero que se le viene a la mente al entrenador cuando la merideña se vuelve el tema de conversación. Lo segundo, es su perseverancia. "Al principio, Sandra no aguantaba los entrenamientos.

Se desmayaba y se agotaba excesivamente. Ella me decía: `Kenneth, me quiero curar para estar en la selección’. No estaba enferma; era un proceso de desarrollo normal, pero ella se exigía al máximo. Aún lo hace y eso la hizo llegar adonde está", asegura.

Ahora Luzardo se encuentra en Mérida, donde vuelve a la rutina de una chica de su edad. "Me recibieron muy bien en el colegio y los profesores fueron comprensivos, pero ¡tengo full tareas!", dice con esa risa quejumbrosa típica del estudiante desesperado. Sin embargo, ella no reniega de lo académico. "Una vez una profesora me dijo que tenía que elegir entre el fútbol y una carrera. Yo no creo eso. Quiero las dos cosas: para mí son igualmente importantes".


La líder de los llanos
Lourdes "Kika" Moreno tiene temple. Se le nota. Sus movimientos son seguros, tranquilos, y su mirada siempre está enfocada. Su verbo es breve, pero no cortante. Su actitud, seria, mas siempre tiene la sonrisa presta. Pequeñita, pero es una de las grandes... y no solo en años.

"Ella es la típica llanera. Tiene carácter y es muy respetuosa. Es de pocas palabras, pero no las necesita para hacerse sentir en la cancha.

Es un pilar para el equipo", asegura Zseremeta. Para él, Moreno ha logrado comprender a la perfección lo que significa ser capitana, pues es una autoridad amigable y cercana que une a todo el equipo. "Kika es esa hermana mayor a la que acuden todas en busca de apoyo y motivación y ella siempre lo da sin dudar. No juzga ni condena. Es muy noble", asegura.

La capitana barinesa siempre habla en plural. Su primera persona es el equipo. "Se nos dieron las cosas en Costa Rica gracias a que guerreamos y siempre dimos lo mejor de nosotras", afirma. Así, su gran alegría mundialista es en colectivo --"me encantó cuando le ganamos a Canadá"-- al igual que su momento más difícil --"Japón nos dolió"--. Ahora tiene la mirada puesta en la selección sub-20 y en una posible carrera en Educación Física, pero su filosofía futbolística parece inamovible. "Jugamos para divertirnos", enfatiza.

Entre sonrisas y goles
Deyna Castellanos siempre se trae algo entre manos. Su sonrisa permanente no miente. "Es tremenda", señala sin entrar en muchos detalles José Catoya, coordinador de la selección femenina. Ella sí va un poco más allá y ofrece un ejemplo de su picardía y la del equipo, que no duda en llamar a Catoya "panzón" en su cara. "¿Qué puedo hacer? ¡Es panzón!", indica entre carcajadas la quinceañera. El tono de resignación del coordinador parece estar justificado.

La delantera maracayera parece moverse entre profundas complicidades y aprecio. Siempre tiene un gesto cálido para sus compañeras, palabras de respeto para el cuerpo técnico de la selección y una mirada directa que muestra lo orgullosa que está de su equipo y de sí misma.

"Somos una familia y, gracias a nuestra unión, logramos los objetivos en el Mundial", asegura.

Zseremeta la describe en la cancha. "Es una jugadora competitiva e impredecible. Tiene una muy buena lectura del fútbol: durante los juegos en Costa Rica me hizo observaciones muy pertinentes que me permitieron realizar variantes buenas", cuenta. Pero su aprecio por Castellanos se sale del campo: "Deyna es mi motivación".

El subidón de seguidores en Twitter que tuvo la cuenta de la goleadora durante el Mundial (de poco más de 4.000 a casi 62.000 para el cierre de esta edición) se compara a la escalada de su fama.

"La atención de fanáticos y periodistas no se le ha subido a la cabeza, pero igual la cuidamos y tratamos de mantenerla concentrada", señala Enmanuel Joseph, asistente técnico del equipo.

Esos cuidados se tradujeron en alejarla de los teléfonos y las redes sociales en Costa Rica. Aun así, Castellanos lograba desmarcarse de vez en cuando. "Me gusta saber que están pendientes de mí. Sé que muchos ahora se me acercarán por mi fama, pero sé quiénes son mis amigos y quién soy yo", apunta con seriedad.

Detrás de la alegría y los juegos hay una gran madurez, la cual Zseremeta asegura que siempre tratará de cultivar.