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2013: El gran año del cine venezolano

Edgar Ramírez interpreta a Simón Bolívar en la película Libertador

Edgar Ramírez interpreta a Simón Bolívar en la película Libertador

13 películas venezolanas fueron estrenadas el año pasado. 1.474.957 tickets fueron vendidos para ver filmes hechos acá. La cifra augura crecer ahora que la producción y los espectadores vienen en ascenso. Este año promete ser excepcional con varias obras en agenda que, desde visiones y géneros distintos, ofrecerán mucho qué ver y disfrutar en las salas locales

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El héroe que bajó del pedestal

Un director de cine sin obsesión es un cineasta incompleto. Alberto Arvelo tiene poco más de cinco años preproduciendo un nuevo general en su laberinto. Su épica sobre la vida de Simón Bolívar es una de las películas latinoamericanas que más expectativa está generando, no sólo en la industria local sino en Hollywood. "Se trata sencillamente del rigor. Cuando empezamos este proyecto sabíamos que teníamos que enfrentarnos con inmensa integridad al tema. Un equipo de muchas personas iniciamos una investigación en varios lugares del mundo, haciendo una revisión muy profunda de todo lo que rodeó la vida de Simón Bolívar y nos encontramos con sorpresas inmensas, desde saber qué colonia usaba ­a veces le pedían que no usara tanta porque era fácil de etiquetar por su olor en los campamentos­ hasta qué música bailaba, qué comía, cómo hablaba. Vas entendiendo mejor su alma cuando conoces su corteza. Hemos reunido una bibliografía de más de 200 libros, contando los famosos 34 tomos de las memorias del General O’Leary. Lo que se ha generado aquí es de dimensión histórica".

Y lo es, Libertador, protagonizada por Edgar Ramírez y rodada en los idiomas originales, cuenta con tres unidades de producción y la participación de Alemania, Estados Unidos y España. Sus locaciones explotan la riqueza natural de gran parte del territorio venezolano. Sus históricos personajes dejan de ser los héroes de hierro para convertirse en mujeres y hombres que movidos por sus pasiones apoyan, aman y traicionan, según sea el caso, a Simón Bolívar.

Timothy Sexton, guionista de Children of men; Gustavo Dudamel, compositor de la banda sonora; José Luis Escolar, productor curtido en producciones de gran reconocimiento mundial y cientos de profesionales han tejido, finalmente, el filme merecido, 200 años después de la Independencia. "El arte siempre tiene que ver con la búsqueda de la excelencia. Ha sido infinito el proceso de aprendizaje de esta película. El maestro José Antonio Abreu, que ha visto fragmentos, dijo que esto es un salto cuántico. Siento una inmensa responsabilidad. Quiero volver a dar clases en la escuela de cine (Mérida) porque necesito transmitir esto, y por eso convertimos esta súper producción en una película escuela, sumando jóvenes dentro del proceso creativo, encontrando nuestros propios límites de exigencia, sabiendo exactamente a dónde ir. Esta es una película que tiene que ser entendida por los jóvenes y no es caprichosa. Las generaciones futuras deben entender de dónde venimos y qué somos. Sobre todo, rendir un homenaje de la dimensión histórica del libertador. Bolívar se opuso a la visión del mundo de su época. Ese tipo de personas aparece muy pocas veces en la historia".

El último verano de Liz

Woody Allen dijo una vez: "¿Existe el infi erno? ¿Existe Dios? ¿Resucitaremos después de la muerte? Ah, no olvidemos lo más importante: ¿Habrá mujeres allí?" En la próxima película de Fina Torres hay lo que una corte real catalogaría como noblas donas. Mimí Lazo, Elba Escobar, Danay García (Cuba), Arellete Torres, Sheila Monterola, María Luisa Flores (Colombia) junto a Patricia Velásquez y Eloísa Maturén en los roles protagónicos, interpretan una emotiva historia de amor entre mujeres amantes, mujeres amigas, mujeres madres, mujeres en la búsqueda de su identidad.

Fina Torres, una de las directoras venezolanas de mayor reconocimiento fuera del país, llegó a esta historia amarrada a la suerte y la causalidad. "En 2001 me llamó la productora que tiene los derechos de la obra de teatro en la que está basada Liz en septiembre, para hacer la adaptación al cine. En ese momento no conseguimos el fi nanciamiento, hubo la caída de las Torres Gemelas y luego vino la huelga de sindicatos en Hollywood y todo quedó parado. Pasaron los años, hice Habana Eva y en el Festival de Los Angeles, me conseguí a Patricia Velásquez y quedamos con ganas de hacer un proyecto. Le entregué un guión que había escrito en 1986. Un día Patricia me invitó a ver una clase magistral de actuación en casa de una famosa coach norteamericana y cuando vino el turno de Patricia, hizo justamente una escena de la pieza teatral en la que está basada Liz en septiembre (Last Summer at Bluefi sh Cove)".

Fina Torres ha convertido su casa en el centro de operaciones de postproducción de la película. Habla con cuatro días sin dormir, pero con la excitación propia de la edición fi nal. "Yo no creo que las mujeres sean difíciles, ambos géneros lo son en distintos campos. Estas actrices colaboraron a pesar de que fue una fi lmación muy ardua. Fue rodada toda en exteriores como los cayos de Morrocoy y en Todasana, llovió mucho, cuando esperábamos que la temporada sería todo lo contrario, pero viendo el resultado noto un paisaje, una imagen bella. Me enamoré tanto de esa melancolía que cuando salía el sol radiante echaba pestes".

Torres aumenta la expectativa. "Hablando con mis amigos más cercanos les digo que siento que ésta será una película muy rara. Mis películas son híbridos, y ésta lo es. Uno nunca sabe lo que va a salir. Liz en septiembre es dura, será una gran sorpresa".

Shakespeare en el dogout

Todos los pasillos del cine venezolano elogian una historia: la genialidad de su guión es vox populi en el gremio cinematográfico. El eterno drama entre Montescos y Capuletos fue rodado a finales de 2012 en un stadium de béisbol. Esta vez Romeo es caraquista y Julieta es magallanera. Eso es Papita, maní, tostón, ópera prima de Luis Carlos Hueck. "Se me ocurrió durante un partido de béisbol en el estadio Universitario, en un Caracas-Magallanes de 2005. Las cervezas volaban con cada hit y la fiesta era mejor si era jonrón. Me dije: esto tiene que ser filmado algún día. Además, en el grupo hubo una pelea porque un caraquista animó de más a su equipo y eso a su novia magallanera no le gustó mucho. Terminó el partido con todos bañados en cerveza mientras el caraquista y la magallanera caminaban abrazados y riendo".

La comedia protagonizada por jóvenes figuras como Juliette Pardau y Jean-Pierre Agostini también cuenta con la actuación de Miguel Ángel Landa y la participación de Emilio Lovera. Su productor, Rodolfo Cova, (Secuestro Express, Puras joyitas, Patas arriba, Azul y no tan rosa) desconoce una fórmula ideal para el éxito de la taquilla local. "No sé si hay formulas, pero hay géneros y cada película tiene éxito o no. El éxito también es relativo, ¿con el publico? ¿con la crítica? ¿en festivales? Siempre se les puede dar la vuelta para que sean positivas. Se puede decir que una película fue exitosa porque ganó tal festival, o porque el público de determinado género la apoyó. Para tener éxito con una película hay que tener claro cuál es ese logro que se persigue. Si lo precisas, tendrás una película exitosa".

Metas sin fronteras

Muchos lo llaman el documental sobre Maickel Melamed. María Alejandra Guerrero Rocca, Braulio Rodríguez y su equipo lo han bautizado Vamos. "Soy corredor y maratonista. Todos los días veía a Maickel entrenar en el Parque del Este. Nunca pensé hacer una película, pero un día conocí a María Alejandra Guerrero (productora de cine), quien cautivada por el reto y esfuerzo de Maickel de correr el maratón de Nueva York me invitó a hacer Vamos, y así emprendimos una investigación para conseguir la línea de la historia que quería contar", relata Braulio Rodríguez. Hay muchas películas que tratan el tema de las carreras: el reto de estos venezolanos era hacerla diferente. Y decidieron comparar dos corredores de países distintos: Kenia y Venezuela.

"Tomamos dos realidades distintas y nos adentrarnos en su preparación física y mental para correr la carrera de sus vidas. Me monté en un avión con el fotógrafo John Márquez y emprendimos la aventura a Kenia en la búsqueda de un corredor que representara al promedio de los miles que hay en ese país que corren para vivir. Allí apareció Shadrack Maiyo. Vamos es un documental en el que vivimos tres meses con cada uno de los personajes (Shadrack Maiyo, keniano de 37 años y Maickel Melamed, venezolano de 36 años) conociendo su preparación, cómo viven y sus sueños. Como todo documental, nos fue sorprendiendo mientras se hizo. Vamos muestra que los sueños requieren sacrifi cios".

Lágrimas sobre el Roraima

Uno intenta, con poca suerte, contener el llanto a lo largo de la poética historia que Claudia Pinto cuenta entre la caótica Caracas y el paraíso que es Canaima. "Comenzó en mi primer viaje a la Gran Sabana. Mi madre había fallecido dos meses antes, y yo estaba aún en el dolor inmediato, pero no me había conectado realmente con lo que su ausencia signifi caría para mí. Esa conexión ocurrió ahí, en ese lugar mágico en el que es imposible esconderse de uno mismo. Fue un diálogo íntimo, muy sanador. Quise hacer una película de esta sensación y diez años más tarde nació La distancia más larga. Todos los personajes llegan a la Gran Sabana huyendo de algo, y consiguen, sin pretenderlo, ser absolutamente libres".

La coproducción venezolano-española brilla con la actuación de la primera actriz Carme Elías (Premio Goya 2010), la presentación del niño Omar Moya, Alec Whaite, Iván Tamayo, Beatriz Vásquez, entre otros. Todo en un escenario privilegiado: No todos los días se sale de una sala de cine diciendo "he visto una película rodada en La Gran Sabana".

"Eso fue un lujo a la hora de escribirla e imaginarla, pero un gran problema a la hora de planificarla y rodarla. Nunca se había filmado algo de tal envergadura en la Gran Sabana. Fueron seis semanas de filmación en un lugar que no estaba habilitado para ello: conseguir combustible era una odisea, los traslados entre locaciones eran tan largos que los planes de rodaje no encajaban, la mayoría de accesos eran por caminos de tierra. Alimentar a un equipo de filmación de 60 personas era complicadísimo y muy costoso, los hospedajes eran muy limitados, y ni hablar de lo que implicaba filmar dos días en la cima del Roraima con actores, maquillaje, etc. Fue una temeridad".

Pinto asumió el reto con tres roles distintos y lo logró. "Hicimos miles de planes de rodaje, evaluamos traernos algunas secuencias a Caracas, pero los intentos no encajaban y la película perdía algo sustancial cuando lo intentábamos. Cuando eres guionista, directora y productora, como era mi caso, asumes tres roles muchas veces incompatibles y congeniarlos es complicado. Más en esta película en la que la fuerza que me movía a fi lmar en la Gran Sabana era tan potente como los obstáculos". Lo consiguió y este año su propuesta estará en cartelera.