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Los Testigos / Pablo Krisch

Los Testigos / Pablo Krisch

Ahora que todo viajero anda con su cámara en el bolsillo, morral o cartera, me luce toda una gentileza hacerles algunas sugerencias sobre dónde deben tomarse fotos cuando anden de gira por el territorio nacional

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Los datos que les voy a dar son tan atómicos que cada una de estas fotos puede ser la pantalla de sus celulares, el tweet favorito de los seguidores o el regalo para los padres que nunca nos ven. La recomendación general es que siempre planifiquen la toma. La mejor luz para tomar fotos en la naturaleza es muy temprano en la mañana o al final de la tarde, cuando todo brilla bonito porque el sol acaba de salir o está por irse. Es una iluminación tenue. Deben cuidar la posición del sol. Nunca detrás de ustedes, pues lo que verán es una silueta. Puede ser de ladito o de frente. Al mediodía aplasta. Es feroz. Nada sale bien, a no ser que estén en la sombra o dentro de una casa o edificio.

Está por empezar la época más hermosa de los Esteros de Camaguán: la entrada de aguas. Donde vean palmas llaneras, es seguro que esa sabana se va a inundar en cuanto comiencen las lluvias. Así ocurre en los Esteros, este maravilloso paisaje a orilla de la carretera entre Corozopando y San Fernando de Apure, en el estado Guárico. Son cientos de palmas en plena sabana hasta donde alcance la vista. Cuando se inunda, los reflejos del agua forman una algarabía de luces. Las garzas y corocoras se acercan temprano y al atardecer. Nunca falta algún pescador con su bote de madera probando suerte. Navegar despacio en kayak es una euforia inolvidable. Solo hay que detenerse en las horas que les digo, mejor si hay agua en abundancia, y tomarse la foto donde se luzcan ustedes y el paisaje por igual. Hay espacio suficiente para posar. No obstante, tengan cuidado de no acercarse mucho, porque a veces no es tan fácil saber dónde empieza el agua.

 

Autana

Para tomarse la foto en el sitio preciso que aparece en la imagen de Pablo tienen que llegar hasta Puerto Ayacucho, contratar el viaje hasta el Autana desde el puerto de Samariapo y dormir en la comunidad de Ceguera frente al río Autana. Pero eso no es todo. Hay que montarse en una curiarita para subir un poco más arriba de Ceguera hasta estas piedras gigantes. Caminan contentos y con cuidado buscando las piscinitas que se arman sobre la superficie de las piedras, casi siempre bordeadas por estas florecitas minúsculas que hacen una especie de baranda. Deben hacerlo al amanecer o al final de la tarde y esperar que el tepuy esté despejado. De lo contrario, no tiene gracia. Buscan su mejor ángulo y se traen esta imagen de regreso para la posteridad. También cualquier basura que generen. Aprovechen para dormir con el sonido del río, no como unos insensibles que ponen música estridente como si estuvieran en playa huequito.

 

Un datico

Sugiero contratar a Javier Vielma para hacer el paseo. Su esposa cocina exquisito, prepara manjares que envuelve al vacío y los manda con los guías. Posee unos bongos grandotes de hierro donde se pueden guindar chinchorros durante la travesía. Es la felicidad. El chinchorro se mece con la corriente y la brisa leve, sirven sándwiches y jugos, van leyendo o viendo el paisaje, conversan con los guías o el resto del grupo y dejan que sus pesares se los lleve la corriente hasta el mar. Serán otros.

Tadae turismo de aventura. Tadaevenezuela@hotmail.com

Teléfonos: (0248) 521 4882 y

 (0414) 486 5923.

 

 

Aponwao

Es el salto más alto al que pueden llegar en carro y luego a pie. Está en la Gran Sabana, forma parte del Parque Nacional Canaima con 3 millones de hectáreas y mi recomendación es que se tomen la foto en plena época de lluvia, entre los meses de julio y agosto. En esos días casi no se ve la pared. Caen chorros contundentes de todas partes. Es un escándalo de agua, de fuerza, de energía que quedará metida en el alma para siempre. Cuando lleguen deben tomar una curiara, navegar por el río hasta el embarcadero, bajar por el sendero con mucho cuidado, instalarse en una piedra lo más cerca que puedan sin que se moje la cámara y pedirle a alguien que los fotografíe para que se vea todo el salto. Aprovechen y se dan un buen baño renovador. Es otra foto.

 

Un datico

Ya que andan por la vía de Kavanayén, sigan hasta el cruce con el Torón. Ahí queda la pastelería Kanovik, con la maravillosa Ditza haciendo unas tortas marmoleadas o de chocolate que son divinas. Abre todos los días del año, sirve desayuno, almuerzo y cena porque vive ahí mismo, sus pollos y carnes con salsas de frutas son toda una exquisitez. Es posible acampar y tiene baños para la visita.

 

 

Los Testigos

Lograr una foto imponente no es tan fácil. En este caso deben llegar hasta San Juan de las Galdonas y buscar al capitán Botuto para que los lleve hasta Los Testigos. Son 16 islas e islotes de unos 5 km², cuya máxima altura es Testigo Grande, con 260 m. Se trata de la avanzada insular más oriental de Venezuela y la más importante después de Las Aves, pues es la puerta natural de entrada al país de todas las embarcaciones turísticas. Viven cerca de 250 personas, casi todas en La Iguana, donde queda el puesto de la Armada para el control de entrada y salida de viajeros.

El sitio ideal para acampar es playa Real, en una lomita de arena bajo algunas palmas. Cada quien arma su carpa o guinda su chinchorro, busca espacio para la cocina del equipo y ahí se colocan las mesas y los fogones. Sugiero tomarse la foto en esta extensión maravillosa de playa Real, caminando como quien no sabe que lo están retratando, con cara de felicidad y ese paraíso solitario como si fueran un náufrago, pero contento.

 

Un datico

Para conseguir al capitán Botuto deben ir hasta San Juan de las Galdonas en la península de Paria, pero llámenlo antes para organizar el viaje. Los mejores meses son agosto y septiembre. El mar es más tranquilo.

Teléfonos: (0416) 597 7273 y (0294) 411 0111.

Si no quieren acampar, quédense en la posada La Casa Verde, sector Los Ingleses, Testigo Grande. Hay 3 habitaciones: una matrimonial, otra con 2 literas y la tercera para 3, con una litera y una cama, todas con aire acondicionado y un baño que comparten. Hay que avisar mínimo una semana antes.

Teléfono: (0416) 382 4844.

 

Los Esteros de Camaguán

L

os datos que les voy a dar son tan atómicos que cada una de estas fotos puede ser la pantalla de sus celulares, el tweet favorito de los seguidores o el regalo para los padres que nunca nos ven. La recomendación general es que siempre planifiquen la toma. La mejor luz para tomar fotos en la naturaleza es muy temprano en la mañana o al final de la tarde, cuando todo brilla bonito porque el sol acaba de salir o está por irse. Es una iluminación tenue. Deben cuidar la posición del sol. Nunca detrás de ustedes, pues lo que verán es una silueta. Puede ser de ladito o de frente. Al mediodía aplasta. Es feroz. Nada sale bien, a no ser que estén en la sombra o dentro de una casa o edificio.

Está por empezar la época más hermosa de los Esteros de Camaguán: la entrada de aguas. Donde vean palmas llaneras, es seguro que esa sabana se va a inundar en cuanto comiencen las lluvias. Así ocurre en los Esteros, este maravilloso paisaje a orilla de la carretera entre Corozopando y San Fernando de Apure, en el estado Guárico. Son cientos de palmas en plena sabana hasta donde alcance la vista. Cuando se inunda, los reflejos del agua forman una algarabía de luces. Las garzas y corocoras se acercan temprano y al atardecer. Nunca falta algún pescador con su bote de madera probando suerte. Navegar despacio en kayak es una euforia inolvidable. Solo hay que detenerse en las horas que les digo, mejor si hay agua en abundancia, y tomarse la foto donde se luzcan ustedes y el paisaje por igual. Hay espacio suficiente para posar. No obstante, tengan cuidado de no acercarse mucho, porque a veces no es tan fácil saber dónde empieza el agua.

 

 

Un datico

Justo en la alcabala de Corozopando venden las quesadillas más atómicas que hayan probado nunca. Son cuadraditas, las hornean con leña y les ponen queso llanero. Es un manjar vital en esos caminos. Más adelante llegarán a los kioscos de La Negra. Hay que comprar el casabe. Si quieren hacer un recorrido por lo más genuino de los llanos, deben buscar a Sorelia Franco para que los guíe. Es una periodista que fue devorada por un buen tremedal. Desde hace casi 20 años se mudó al llano, lo ama y comparte con todo el que llega. Tiene una casa preciosa en Guardatinajas para hospedarlos y hasta busca profesores de joropo.

Teléfono: (0414) 468 8749. Soreliafranco@gmail.com, detravesiaconsoreliafranco@gmail.com

Facebook: Sorelia Franco

 

 

Coro

El 9 de diciembre de 1993, en la ciudad de Cartagena, Coro y La Vela son declarados patrimonio mundial de la humanidad. En el año 2002 vino una primera comisión de la Unesco para determinar el estado de conservación de la ciudad de Coro. Volvieron en repetidas ocasiones hasta que fue incluida en la lista de patrimonio mundial en peligro. En el año 2012, el para entonces presidente Hugo Chávez aprobó los primeros 80 millones de bolívares para la recuperación. A partir de ese momento se ha hecho un trabajo serio de restauración de las casas más representativas. Es uno de nuestros pocos cascos coloniales y, si bien no hemos sido rigurosos en su manejo y conservación, pienso que un buen recuerdo de viaje es tomarse una foto frente a alguna de sus fachadas más emblemáticas. La Casa de las Ventanas de Hierro (en la foto) fue restaurada en su totalidad y en el solar se hizo un Café Venezuela bien bonito. Hay guías vestidos a la usanza que narran la historia del inmueble. Me parece un poco forzado y no coincido con el discurso de “esclavos maltratados por los amitos” que se revela en cada episodio. Sin embargo, los muchachos cumplen con su papel tal como les fue indicado. Procuren pasar primero para ver a qué hora el sol ilumina la fachada. Tiene que estar brillante para que luzca imponente.

 

 

Un datico

En Coro hay que comprar dulce de leche, así que les sigo recomendando el que hacen Katty y su batallón de mujeres a pura mano, caserito y suculento, con guayaba, solito o con chocolate, de leche cortada, higo, coco y piña, y con naranja. Les sugiero ir temprano para que aparten su ración. El cabello de ángel y el dulce de lechosa lo venden en Semana Santa y Navidad. Están en la calle Colón, N. º 10, entre Urdaneta y Miranda, una cuadra y media bajando  de la Casa de las Ventanas de Hierro. Van después de la foto. Teléfono: (0268) 251 6993. Horario: De lunes a sábado 8:00 a. m. a 6:00 p. m.