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El estreno de La Carnivoría

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Otto Gómez no solo tiene un saber enciclopédico sobre la carne. Es además un absoluto entusiasta al compartir lo que sabe y apostar por los atributos de la venezolana que defiende con orgullo de convencido. El autor de ese libro indispensable que es Nuestra carne, y también Parrilla, ha pasado por todos los escaños de la producción. La mejor noticia es que está a punto de estrenar un sueño por largo rato madurado: La Carnivoría, un espacio para ofrecer especialidades cárnicas, elegida bajo los rigores de su conocimiento. “Quería tener un sitio donde demuestre lo que tanto he escrito y mostrar la calidad posible con un criterio de selección adecuado”.

En un área con ventanales y dos niveles en La Trinidad, en Caracas, se encuentra el local donde habrá carne venezolana, seleccionada por su buen tino y ofrecida, de forma congelada, en cortes locales, americanos o sureños. “No es una carnicería. Es un lugar para soluciones cárnicas”.

El propósito no queda solo ahí. Quienes busquen buenas carnes, también conseguirán, a medida que consolide su proyecto, propuestas con un valor agregado: desde preparaciones listas —carne mechada para resolver un almuerzo— hasta marinadas o preparadas para llevar ante la inminencia de una cena en el hogar. Asimismo, productos de calidad como los de la marca Tío Pato. Incluso promete preparaciones con la autoría de conocidos chefs como Edgar Leal, Francisco Abenante y Helena Ibarra.

Gómez, con su verbo prolijo y entusiasta, comparte los detalles de esta idea que tiene como fin enseñar la excelencia posible de este producto nacional. “Hay muchos venezolanos trabajando seriamente por la calidad en el país. Este es un espacio para demostrarlo”. En el proyecto lo acompaña el cocinero Guillermo Bastardo y su esposa Jessica. “La idea es que quien venga tenga un equipo que lo oriente en materia gastronómica”, recuerda antes de inaugurar el lugar.

La Carnivoría abrirá a principios de marzo en la avenida Intercomunal La Trinidad, edificio Trinidad Tepuy, planta baja, Caracas. Teléfono: (0212) 417 0175. E-mail: lacarnivoria@gmail.com

 

Buen beber

Puede que la vida no esté color de rosa para nadie, pero sí para un vino rosado, que siempre es bueno. Mientras el tinto ejerce su dominio y el blanco le sigue lejos, el rosado goza de poca aceptación, algo injusto e innecesario, sobre todo con la vinificación moderna que ha cambiado muchas cosas. El vino rosado siempre tuvo un enfoque femenino, tal vez por el color y cierto toque dulzón. Pero no, tiene vida propia y si está bien hecho estoy seguro de que gustarán de él. Lejanos están los tiempos en que el rosado se bebía solo el Día de la Secretaria y era extremadamente azucarado. Otra es la realidad. Una prueba la tenemos en este vino de nombre raro, Hito Rosado C21. Viene de la Ribera del Duero, España, donde mandan el vino tinto y las grandes marcas. Está elaborado con uva tinta del país, que no es otra que la famosa tempranillo, macerado por 24 horas, manejado en frío. Lo primero que los sorprenderá es el volumen que expresa en boca. No es un vino ligero, tiene 14° de alcohol, y eso se siente de entrada, marcando de una vez su estilo que, de rosa, no tiene nada más que el color. Nariz intensa con notas florales y frutales, buena acidez con toques cítricos, pleno, como para mascarlo lentamente, buen acompañante de comidas complejas. En España es un vino económico, aunque aquí no nos parezca tanto.

 

Licor de ají

En Margarita, como en el resto del país, se han multiplicado los que crean delicias artesanales que aprovechan los sabores locales. En la isla hay quienes han volteado hacia su insigne ají margariteño para otras alternativas: desde mermeladas hasta una cerveza artesanal. Mariflor Andrade asumió elaborar algo poco común: un licor de ají margariteño. Ella, una administradora que decidió vivir y estudiar cocina en Margarita, presentó en su examen final de cocina varios platos con ingredientes locales. Para ello ideó sus propios licores. La idea gustó y desde hace dos años tomó la determinación de experimentar con el ají que fermenta y destila para luego mezclar con ron blanco. Ya hay cocineros en la isla que lo usan para flambear. Ella lo ofrece en contados puntos y sugiere tomarlo frío.

Se consiguen en La Casa de Rubén en Porlamar y en el Rincón Asuntino de Mondeque en Pampatar. Su Twitter: @mariflorand

 

Romero

El chef Héctor Romero ha cocinado a fuego lento una cocina contemporánea con sello venezolano que se celebra. El director del Instituto Culinario de Caracas, donde se forman futuros cocineros con un lenguaje cada vez más asociado a esta tierra, es también el timonel de El Comedor, ese espacio, dentro de la misma escuela, que cumple siete años y en el que ha oficiado su personal exploración, primero desde ingredientes locales y luego de preparaciones con sello venezolano con mirada actual. Un libro de impecable factura editorial muestra ahora su propuesta y recetas. Allí comparte en detalle sus convicciones y platos, con imágenes de su autoría y diseño de Víctor Blanco.

Romero, cocina venezolana contemporánea se consigue inicialmente en el Instituto Culinario de Caracas, apostado en la quinta La Guarimba de Chuao. E-mail: reservacionescomedor@gmail.com