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La dirección de Julie Restifo

Julie Restifo / Mauricio Villahermosa

Julie Restifo / Mauricio Villahermosa

La actriz venezolana cumple 35 años de carrera artística embarcándose en nuevos retos profesionales mientras fortalece el pilar central de su vida: su familia

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"¡Señora directora, venga!", proyecta su voz hacia las cortinas Javier Vidal. Un par de tacones le arrancan un sonido rítmico y sordo al piso de madera de la sala Espacio Plural del Trasnocho y delatan el inminente acercamiento de la solicitada. Las cortinas se abren ante el gesto dramático de Julie Restifo, quien sale con los brazos alzados y abiertos, la barbilla altiva, la sonrisa cómplice instalada y un tono teatral: "Dígame".

Se encuentran en el proscenio para finiquitar algunos detalles de la iluminación. Él, directo, señala pros y contras, apunta con las manos y rememora el marcaje. Ella se deja guiar y observa silenciosa hasta que él le pregunta insistentemente: "¿Cómo lo quieres?". Comienzan los dimes y diretes y parecen ensayados. Modulación, tonos y movimientos perfectos. Casi ninguna interrupción.

Discusión coreográfica.

Vidal quiere una respuesta. No la deja divagar. Presiona sin gritos. Esta es una lucha de poder. Una lucha por reforzar el poder de ella, de la directora. Restifo debe decidir. Y lo hace. Al final, con suavidad y firmeza, entona un "quiero que se vea así como está" y deja atrás la querella y a Vidal. Él se da por satisfecho y sin asomo de perturbación continúa repasando la iluminación.

Este par comparte muchos títulos: actores, amigos, esposos, padres. Hoy Restifo se unirá formalmente a Vidal en otra categoría en la cual ya él es veterano: la dirección teatral. "Yo venía coqueteando con la dirección desde hace tiempo. Dirigí lecturas dramatizadas en el Centro Italiano Venezolano y en el Centro Venezolano Americano. También dirigí la lectura de Com- padres para un homenaje a Javier Vidal que se hizo en el Ateneo de Caracas. Después de eso, él me dio el empujón. Me dijo que continuara con el montaje y dirigiera la obra", cuenta la actriz a horas de estrenar la pieza que la gradúa como directora de teatro.

La historia de Julie Restifo ha estado a la vista de todos y es imposible resumirla. Casi 30 novelas, incontables obras de teatro, 14 películas y su más reciente labor de dirección componen su tarjeta de presentación. Son 35 años de metamorfosis constante que, aunque suene paradójico, refuerzan su forma de ser. Las historias --reales y de ficción-- que ha vivido la convierten en la mujer calmada, elegante y amante del arte y la familia que es ahora.

Fama inesperada
Julie Restifo ha vivido más tiempo en las casas de todos los venezolanos que en la suya, que adquirió en 2002. Apareció en la televisión por primera vez en 1981 en la novela Maite, escrita por su profesora de guionismo, Pilar Romero.

"Me dijeron que necesitaban una persona que tocara piano para que venciera a Caridad Canelón. Unas escenas y ya. Rapidito. Pero la trama seguía y seguía. Me pusieron un nombre, la Gorda Jenny, tenía una personalidad y terminé trabajando hasta el final de la novela", recuerda entre risas Restifo.

Casi todo en la carrera de esta actriz fue producto de la casualidad. Como ella dice, la actuación la buscó. O la cazó, más bien, porque en su juventud no hizo más que huirle a la posibilidad.

Su profunda timidez la hacía bloquear la idea de tomar para sí el spotlight. "Jamás me imaginé presentándome en un escenario o apareciendo en televisión", afirma.

Ahora trata de no dejar las cosas al azar. Se define como una mujer muy conservadora y poco arriesgada que piensa mucho antes de emprender un proyecto. De hecho, cocinó el último a fuego lento y no dudó en buscar ayuda experta en su entorno inmediato para no andar a ciegas.

"Compadres la hice de la mano de Javier. ¿Qué puede salir mal al lado de un director tan experimentado? Antonio Delli y Juan Carlos Gardié, dos grandes amigos y más grandes actores, también me apoyaron desde el principio; me inspiraron y me ayudaron a encarar con más fuerza este nuevo rol". Cuando se trata de esta obra, Restifo no halla límites para expresar su agradecimiento; tampoco sus ojos disimulan su emoción.

Carrera con intro musical
La música la acercó al arte. "Los domingos de mi infancia son mi papá y sus amigos tocando música", recuerda. Su vida era una mezcla de música clásica, jazz y pop. Su padre italiano la hizo aprender a tocar piano clásico, guitarra y cuatro, mientras que con su madre norteamericana escuchaba los hits de la época. "Estaba enamorada de Elton John sin saber que era gay y mi ídolo era Cat Stevens", dice.

Su primer encuentro (forzado) con la actuación ocurrió mientras cursaba estudios de Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello. En la clase de Teatro de Marcos Reyes Andrade no tuvo más remedio que representar al pregonero en la obra de Peter Weiss, Marat-Sade. Ella intentó ocultarse en su papel de productora, pero no lo logró. Prácticamente la empujaron al proscenio. "Allí me picó el mosquito. Descubrí que era buena para actuar", recuerda la actriz.

El escozor la llevó a fundar junto a Vidal --para entonces su profesor de radio-- el grupo de teatro experimental Autoteatro. "El grupo duró solo cuatro años, pero allí me empecé a formar profesionalmente. Luego me fui asociando con diferentes grupos y varios directores para seguir aprendiendo", señala.

Entre los directores que la marcaron están Javier Vidal, Armando Gota, José Simón Escalona, Pablo Cabrera e Isaac Chocrón, mentores que ahora la guían en su propio camino dentro de la dirección teatral.

En Julivier
La quinta Julivier acoge a dos generaciones de actores: Julie y Javier; Jan y Josette. Restifo se enorgullece de la vocación artística de sus hijos y asegura que ni ella ni Vidal movieron un dedo para que desarrollaran esa tendencia. "Desde chiquitos se les notaba que serían actores", afirma.

A pesar de lo que se pueda pensar, en esta casa no hay problemas de egos. "Somos actores, pero llevamos nuestro trabajo con humildad", indica.

Los roles domésticos brotan inevitablemente.

Ni el escenario del Trasnocho Cultural puede ocultar que Restifo y Vidal son los padres de Jan.

La autoridad filial de ambos traspasa el vestuario de militar del joven, quien interpreta a Eleazar López Contreras por segunda vez; el amor de los dos se asoma detrás de cada crítica.

La familia Vidal Restifo desdibujó la línea entre lo personal y lo profesional desde hace tiempo.

Jan y Javier trabajaron juntos en Diógenes y las camisas voladoras; Josette y Julie compartieron un Casting Express; ahora en Compadres Javier, Julie y Jan encarnan la dramaturgia, la dirección y la actuación. Y este bloque va por más. "Continuamos haciendo todos los proyectos que podemos juntos. Mi mayor satisfacción es mi familia y siempre construiré con ella puntos de encuentro", concluye Restifo.