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El debut De Jean-Pierre

El debut de Jean-Pierre

El debut de Jean-Pierre

Jean-Pierre Agostini actúa, escribe guiones, produce y dirige. Ha participado en cortometrajes, sabe lo que implica actuar en teatro y ha tenido apariciones breves en la televisión. Sin embargo, es un rostro nuevo para el público venezolano que recientemente lo descubre gracias a la protagonización de la película Papita, maní, tostón, de Luis Carlos Hueck

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Saliendo del ascensor que conduce a la Redacción, una mujer lo reconoce. Le pide autógrafo y foto. Los que se acercan no entienden mucho, pero saben que se trata de alguien conocido. Jean-Pierre Agostini acepta gustoso, quizá preparándose para lo que viene. La película en la que participa Papita, maní, tostón está batiendo récord de asistencia en las salas nacionales, lo cual implica una proyección deseada por cualquier actor, pero no siempre lograda. Agostini disfruta su momento con la cautela de los debutantes, aunque  sabe que el trabajo apenas comienza.

 

De aquí y de allá

Intentó ser futbolista profesional. Se lesionó. Estudió Comunicación Social en la Universidad Santa Rosa pero abandonó la carrera en el 8vo semestre. Los traspiés en la elección de su carrera significaron, al mismo tiempo, el hallazgo de su vocación: la actuación. El trabajo de su padre en una empresa transnacional lo llevó de Venezuela a Estados Unidos en un par de oportunidades durante su niñez y, una vez descubierta su pasión, se instaló en la ciudad de Nueva York para prepararse y producir sus propios materiales.

Allí produjo y actuó en algunos cortometrajes y participó en obras de teatro. Esto último le sirvió para entender que las tablas no son lo suyo (“No me gusta el teatro. Creo que tiene muchas limitaciones para contar una historia”). Estando allá recibió la invitación del director Luis Carlos Hueck para participar en su ópera prima, Papita, maní, tostón, una comedia sobre dos fanáticos del béisbol que se enamoran pero deben superar el obstáculo de sus diferencias: él es del Caracas y ella, del Magallanes.

El rodaje duró ocho semanas y permitió que Agostini se empapara de todo lo que implica trabajar en una película: “Hacer un largometraje implica más responsabilidad, más trabajo. Andrés, mi personaje, es el que va llevando el hilo de la trama, así que antes de venir a Venezuela hice un trabajo de desglose del personaje. Hacer reír es un género muy delicado. Hay que tomárselo en serio”.

Agostini comparte créditos con Juliette Pardau, quien también se encamina en el mundo de la actuación y debuta en el cine con el pie derecho, en una producción que ha sido vista por más de 700.000 personas a poco más de un mes de su estreno.

Para Agostini, esto es un mensaje claro: “Papita, maní, tostón es un riesgo muy bien tomado, es un mensaje que se les envía a todos los cineastas. Si la historia es buena y los actores son buenos, va a funcionar”. Mientras espera por la materialización de su próximo proyecto en el que hará las veces de productor y actor, no descarta participar en producciones televisivas nacionales, siempre y cuando se trate de proyectos que, a su juicio, estén bien estructurados: “Lo que me gusta es poder contar buenas historias. Siento que puedo aportar. Sé que mi rango como actor es bastante amplio”. Su carrera, que apenas comienza, lo dirá por él.