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Las cruzadas de Nacho

"Tengo un sueño gigantesco, que es crear algún día una banda al estilo One Direction" / Foto: José Juan Blanco

"Tengo un sueño gigantesco, que es crear algún día una banda al estilo One Direction" / Foto: José Juan Blanco

Miguel Mendoza ha elegido caminos poco transitados para canalizar su fama. Directo, proactivo y "embarazado", aquí habla de su reciente fundación, su visión de lo que significa ser papá y cuál es la clave del alcance de Chino y Nacho

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"Espérame un minuto, que Santiago le está tocando una nalga a un maniquí". Los días de Miguel Mendoza son de todo menos aburridos. Un día está grabando con Daddy Yankee. Otro se reúne con Marc Anthony, colabora en un potazo o se baña en el Orinoco. Hoy salió a pasear con sus carismáticos hijos, que gracias a Instagram casi le superan en fama en las calles de Miami. "Los saludan más que a mí", dice jocoso. Hace pocos meses, el más pequeño decidió que sus regalos de cumpleaños debían ser pañales e insumos para niños venezolanos. En el hogar de los Mendoza, la cooperación parece ser un tema fijo.

–Hace poco creó una fundación para ayudar a personas necesitadas. ¿Qué lo inspiró?

–Cuando fuimos a rodar en Petare el video de "Me voy enamorando", entramos a una casa de cartón piedra que estaba semiderruida, donde vivían siete personas y no tenía ni baño. Le dije a la dueña que le quería hacer una casa nueva. Me dijo: 'No me vayas a prometer nada, que no quiero que la imagen tuya se me caiga. Mucha gente me ha dicho lo mismo y no han hecho nada'. Mi hermano y yo nos pusimos de acuerdo y se la hicimos. Antes de eso, ya me habían pasado varias situaciones en las que pude ayudar, como una pareja en Panamá que estaba varada en el aeropuerto y me tocó comprarles unos pasajes. Después de eso hemos asistido a gente que necesita tratamientos médicos, becas deportivas... Mi hermano dejó su trabajo para aliarse conmigo en esto y ya hicimos el papeleo para darle carácter legal. Se llama Fundación Nacho Apoya. Mientras no recibamos ayuda de grandes empresas, no tenemos tanta libertad porque no somos millonarios. Ahorita todo sale de mi economía, así que buscamos la manera de que esos recursos, que son limitados, se aprovechen lo mejor posible.

–¿Qué espera que resulte de esta iniciativa suya?

–El que mucho espera, mucho se decepciona. Lo hago sin esperar nada a cambio. No para que la gente me quiera ni para que pongan fotos mías en su casa, sino porque cuento con bendiciones que otros no tienen y eso debe compartirse. Mi papá siempre fue una buena persona y siempre ayudó al que pudo. A veces siento que Dios diseñó este otro propósito para mí aparte de ser papá o músico. Tengo muchos motivos para seguir trabajando.

–Usted ha sido muy abierto en sus opiniones. Incluso algunos pudieran pensar que hace esto con otras aspiraciones. Si le ofrecieran un cargo político, por ejemplo, ¿lo aceptaría?

–La política es política por lo que significa y porque cada quien busca su beneficio. No tengo aspiraciones personales con esto, así que no sabría si decir que sí o que no porque lo que quiero es servir. Si eso ameritara necesariamente que trabajase en algo político, lo haría entonces. Lo que quiero es ayudar a mi país a mejorar. Hay gente que dice que los artistas no deben opinar de política, pero que yo sea artista no me hace extraterrestre: soy un ciudadano venezolano más, con derecho a expresarse. Muchos artistas no lo ejercen porque no les interesa perder público y desde mi punto de vista eso es egoísmo; cuando me quejo, no es cuestión de ego, es que no nos vean cara de pendejos. Tenemos muchas bendiciones como país, pero hablar bien de Venezuela no tiene nada que ver con decir lo mismo de nuestros gerentes si no lo están haciendo bien. Quiero ver a mi país recuperado, con ética, con educación, con respeto.

Pero le metemos brutal

–Tanto Chino como usted están haciendo varios proyectos individuales últimamente.

–Sí. Él sacó su película sobre Felipe Pirela, que todavía no he podido ver, pero he escuchado muy buenos comentarios y me contenta bastante. Somos conscientes de que no podemos saturar a la gente como dúo ni tampoco queremos frustrarnos dedicándonos solo a lo mismo, pero la confianza de que permaneceremos juntos es una decisión compartida. Ahorita estamos lanzando una canción con Daddy Yankee. Sabemos que es sabroso para nuestro público ver que seguimos juntos y que traemos algo nuevo.

–Muchos de sus seguidores dicen que prefieren que sus hijos canten letras de Chino y Nacho que de otros intérpretes urbanos.

–Hay artistas que ofrecen un contenido no apto para todo público, con muchas letras intensas que hablan de rupturas y de sexo. Me ha tocado producir y escribir lo que cantamos, y como compositor veo a Chino y Nacho como un producto en el que las letras son alegres y pueden tener un doble sentido bien disfrazado, que le permite alcanzar sin riesgos a un público más amplio. Al final, se trata de que la gente baile, disfrute la vida, crea en sí misma y en el amor y que no deje de intentar lo que sueña.

–También escribe para otros artistas.

–Sí, hay grandes intérpretes que se sienten más cómodos buscando compositores que les escriban; que sean otros los que echen lápiz. No es un trabajo para hacerse popular porque la mayoría de las veces la gente ni se entera de quién escribió esa canción. He trabajado con Paulina Rubio, Fanny Lú, Víctor Manuelle, Elvis Crespo, Nicky Jam, Silvestre Dangond, Sixto Rein, Víctor Drija, Maffio, Fuego... son muchos. Es un trabajo que no tiene mucha publicidad, pero es algo que me apasiona. De chamo tuve la suerte de tener muchos amigos a los que les gustaban distintos tipos de música, así que pasé por etapas gaiteras, llaneras, rockeras, salseras. Eso me ayudó mucho como productor a entender varios géneros.

–¿Cuál sería su mayor meta profesional?

–Tengo un sueño gigantesco, que es crear algún día una banda al estilo One Direction. No va a ser ahora porque hay prosperidad en nuestro dúo y eso requiere mucho trabajo. Las cosas a las que le dedicas tiempo de pizquitas no funcionan.

¡Papá, mira!

–Parece un papá relajado. En Instagram (@nacholacriatura) se ve que deja jugar a sus hijos con tierra y que hacen tremenduras con usted. ¿Siempre es así?

–Trato de ser equilibrado. Soy estricto con poner las cosas donde van y enseñarles el valor de lo que tienen, no para que lo presuman sino para que lo cuiden porque cuesta esfuerzo conseguirlo. Creo que ser papá no es solo mantener, también es estar, compartir. Me gusta decirles que los amo. Cuando eres padre tienes que trabajarte tú también para ser mejor persona, preocuparte más por lo que haces porque ellos aprenden de ese reflejo. Pongo ese tipo de cosas en Instagram a modo de álbum de recuerdos, para que puedan verse cuando sean grandes. Me gusta sentir que están llevando una vida feliz.

–¿Cómo describiría a sus hijos?

–Diego, el mayor, es el extremo de los relajados, pero es muy inteligente y metódico. Le gusta la tecnología, Star Wars, El Señor de los Anillos, esas cosas. A Miguel le gustan los deportes y es muy analítico; hace caso y entiende cuando le explicas las cosas. Santiago, el más chiquito, es un alma libre. Se viste de animal print, se pone unos zapatos locos y dice que él es artista. "¿Mami, verdad que yo soy cantante?".

–¿Qué pasaría si alguno de sus hijos quiere hacer lo mismo que usted?

–Quiero que sean felices, que sean lo que quieran ser. No quiero imponerles nada con lo que no se sientan bien.

–¿Siempre quiso ser cantante? Sus biografías dicen que estudió semestres de Comunicación Social, Ingeniería Electrónica y Derecho.

–Tuve de esos papás fuertes, tradicionales, a los que les parece que ser pelotero o cantante es un buen hobby, pero que tienes que estudiar otra cosa. Uno sabe que no lo hacen por mal, sino por amor. Yo aprendí solo a hacer música, pero sé que gracias a esos estudios tengo cultura, vocabulario, expresión corporal; dejo una buena imagen. Hay una percepción muy básica de lo que los cantantes que nos dedicamos al género urbano podemos llegar a ser. No se espera que uno pueda expresar su opinión sobre ciertos temas.

–Está esperando su cuarto bebé. ¿Lo prefiere niño o niña?

–Después de haber visto tantos casos de niños con problemas, con enfermedades que uno ni se imagina que existen, lo único que pido es que tenga salud, sea hembra o varón. Todo el mundo me dice que si es niña voy a enloquecer por ella y más nunca voy a querer salir a trabajar para no dejarla. Con los varones ya sé qué esperar y aprendo mucho de ellos. Pero sea lo que sea, por mí está bien... Aunque si es niña, siento que voy a ser muy celoso, por todo lo que hice. Voy a pensar en las niñas que yo hice sufrir.

Nacho sin Chino

—¿El mejor consejo que le han dado?

—No es un consejo como tal, pero cuando era chamo, mi mamá me decía siempre: "A ti te van a desnudar por ladilla". Creo que soy muy insistente y eso me ha ayudado a progresar.

—¿Y el peor consejo que le han dado?

—Un primo mío me decía que iba a tener prosperidad si me quedaba trabajando con él. No hacerlo me permitió lograr otras cosas.

—¿Su ídolo de la adolescencia?

—Jonathan Davis, de la banda Korn.

—¿Su primer trabajo?

—Fui cajero en Makro y después me ascendieron al departamento de afiliaciones. Yo era el que inscribía a la gente. Estaba emocionadísimo, tenía como 15 años.

—¿En qué es torpe?

—Los cumpleaños se me olvidan; no felicito a nadie. Tampoco me gusta mucho hablar por teléfono.

—¿Su primer autógrafo?

—Lo di con un grupito que teníamos en Puerto La Cruz, que se llamaba Equilibrio. Nos disfrazábamos de artistas y hacíamos encuentros con nuestras 20 fanáticas.

—¿Su primera presentación?

—En un festival de música, como a los 8 años. Desde pequeño canto. Lo primero que interpreté fueron gaitas. Vivía en el Zulia y se escuchaban gaitas todo el año.

—¿Qué es ser venezolano?

—Es una bendición.

El mackediche

Hijo de un constructor y de un ama de casa, Miguel Ignacio Mendoza Donatti nació en Lechería (Anzoátegui) en 1983. Es el menor de nueve hermanos. Siendo niño, se mudó a vivir a Santa Rita, estado Zulia, donde cantaba desde pequeño. Formó parte de los grupos Los Niños del Swing y Equilibrio. También participó en el reality show Generación S y luego integró Calle Ciega. Con Jesús Alberto Miranda formó el dúo Chino y Nacho en 2007. Luego de ganar un Grammy Latino en 2010 como mejor álbum de música urbana, actualmente están nominados como artista o dúo del año en los premios Billboard de la música latina.