• Caracas (Venezuela)

Todo en Domingo

Al instante

El coraje de hacer ciencia: Marinela Colina

Marinela Colina | Fotografía: Mauricio Villahermosa

Marinela Colina | Fotografía: Mauricio Villahermosa

Ingeniero químico y docente

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Llegó a Inglaterra en 1998 con cuatro niños, recién divorciada, con un título de ingeniera química en LUZ y una beca para un doctorado en Química Ambiental en la Sheffield Hallam University. “Me casé joven y me llené de muchachos. Desde chiquita decía que quería ser científica y estudiar en Inglaterra. Frené ese sueño por un tiempo, pero cuando mi matrimonio no tuvo arreglo, me decidí”. Su arrojo rindió frutos y en cuatro años regresó al Zulia con las pilas puestas. En 2003,  pescadores de camarones y cangrejos le preguntaron si podía hacer algo con los engorrosos desechos de su producción y así empezó a indagar sobre el quitosano, un biopolímero derivado del caparazón de los crustáceos. “Es una molécula muy versátil, biodegradable y no tóxica. Sirve como fungicida, bactericida y plaguicida con resultados espectaculares. Al principio, los agricultores no querían probarlo, pero luego vieron que los frutos crecen más sanos, grandes y sabrosos, y ahora tiene alta demanda. ¡Eso crece ‘mi amor’ con ‘te quiero’!”.

Su empresa Innovaquito procesa 2.400 toneladas de desechos al año para obtener esta sustancia, que también es útil para curar quemaduras y lesiones en diabéticos, recoger derrames petroleros y tratar aguas. En 2013, Colina recibió el Premio Nacional de Ciencia y Tecnología en la mención Amplia Trayectoria en Investigación y hace poco resultó segunda finalista como Favorito del Público en los premios Innovadores de América 2014, entre 171 candidaturas. Hoy  fragua proyectos para convertir los residuos del plátano en celulosa para pulpa y papel, así como formas provechosas de usar el bagazo de caña, la cáscara de coco y obtener carbón activado de la lemna. “Hay jóvenes que sienten que en Venezuela no se puede vivir de la ciencia, pero yo pude. No tendré equipos intergalácticos, pero tengo mi negocio y soy mi propia jefa”, apunta. “A veces a uno le da miedo arriesgarse, pero al final siempre resuelve. Aquí aún todo está por hacerse, por eso me gusta más”.  

 

“Hay que ser valiente, honrado y saber levantarse. Lo que uno sabe hacer, nadie se lo puede quitar. La clave es meterle el pecho y seguir luchando”