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La constancia de “La cuerpa”

Michelle Lewin se ha convertido en un icono para quienes buscan mejorar su apariencia física, luego de lograr una transformación tras un cambio radical de hábitos. Esta venezolana, convertida en una gurú del fitness, comparte acá su experiencia de vida y cómo ha alcanzado la celebridad sin proponérselo

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Llegar a Alemania y encontrarse con cientos de personas que la esperaron durante cuatro horas para fotografiarse con ella aún sorprende a Michelle Lewin. Lo mismo le ocurrió al llegar recientemente a Egipto, al ser recibida por mujeres ataviadas con sus velos que le aseguraban haber perdido peso o sentirse motivadas por sus rutinas de ejercicios y consejos. En los últimos dos meses, esta venezolana que en las redes es conocida como "La cuerpa" y se ha transformado en una gurú del fitness, visitó doce países y en todos causó revuelo.

En el mundo 2.0 también se le conoce "La diosa fitness" o "La Body fitness". Allí se hicieron famosos sus videos de entrenamiento y los selfies que evidencian el resultado de más de 12 años de ejercicios y una rígida dieta. "El poder de las redes sociales es muy grande: para mí son un tesoro. Hoy en día haces todo con tu teléfono celular y te ven millones de personas en cualquier parte del mundo", afirma la venezolana radicada en Miami.

Revisar sus propios perfiles, donde ya suma más de once millones de seguidores, no es una tarea fácil. Pasadas las 2:00 o 3:00 a.m., Lewin aún está frente a la computadora. Lee los comentarios, contesta preguntas, selecciona, edita y programa los videos y fotos que publicará en Facebook e Instagram. "Hay muchas preguntas sobre alimentación. Yo no publico nada sobre el tema porque no puedo recomendar mi dieta a otra persona ni qué pastillas tomar. Cada metabolismo es diferente. Aconsejo sobre ejercicio, la manera de hacerlo, publico mis rutinas. En Facebook es más fácil explicarles porque en un video muestro todo el ejercicio de un músculo y así la gente tiene noción de cómo entreno a diario", explica.

También recibe preguntas sobre cirugías y secretos estéticos para lograr su apariencia, a lo que ella no duda en contestar: "Lo único que tengo operado son los senos con tres cirugías, pero mi abdomen, mis glúteos, mis piernas, todo es natural. No estoy en contra de las intervenciones, aunque mi lema siempre ha sido 'trabájalos, no los compres".

La madrugada es el tiempo en el que asegura estar más activa y trabajar más a gusto. El descanso, luego de la larga jornada, se prolonga hasta pasadas las 10:00 a.m., cuando comienza su fuerte rutina de entrenamiento, con una sesión de cardiovasculares que repite otra vez en la noche. En total, dedica tres horas diarias a ejercitarse.

Su plan alimenticio incluye seis claras de huevo como desayuno, seguido a media mañana por panquecas de proteínas con un toque de avena para aumentar la cantidad de carbohidratos. El resto de su alimentación está compuesta de ensaladas con pollo, carne o pescado blanco. "Lo que tenga descongelado", acota. Realiza entre cuatro y cinco comidas al día.

Mantener esta rutina durante sus constantes y largas estadías fuera de casa es un reto para la venezolana. "En los hoteles están acostumbrados a hacer la comida sabrosa, pero para mí debe estar lo más simple posible. Incluso si le colocan una pizca de sal, el sabor es muy fuerte para mí. De lo que más me cuido es de los aderezos, la sal, incluso el aceite de oliva no me gusta. El azúcar está eliminado de mi alimentación, es veneno. Son esos pequeños factores que se van sumando y a la larga sabotean la dieta", asegura. Solo un día a la semana se permite comer todo lo que quiere. "El reto más fuerte del tema fitness es la alimentación. Cuando puedes controlarte en tu dieta todo es mucho más fácil, el resto es ir al gimnasio".

En busca de cambios

Su transformación física no sucedió de la noche a la mañana. De adolescente, alternaba los estudios con un trabajo como asistente en una clínica dental en Maracay. Se caracterizaba por una contextura muy delgada con la que comenzaron algunos complejos. Con 17 años asistía con regularidad al gimnasio, aunque muchas de esas sesiones culminaran con una pizza o una hamburguesa. Las piernas se tornaron gruesas y la parte superior, más delgada, lo que le hacía sentir asimétrica. En ese tiempo estudiaba Administración de empresas y realizó un curso para ser aeromoza, aunque nunca ejerció el oficio.

Sus hábitos alimenticios nunca fueron tan estrictos hasta que su actual esposo y entrenador, Jimmy Lewin, comenzó a prepararla para las competencias fitness en Estados Unidos, con las cuales obtuvo su certificación como atleta profesional. "Él es la persona detrás de mí, siempre empujándome. Me ha ayudado mucho con la dieta, pues yo al principio comía lo que quería. Nosotros nunca peleamos, pero las discusiones en aquella época eran por la comida; apenas yo agarraba algo, él me miraba y me regañaba. Eso me causaba impotencia. Gracias a él, hoy en día me controlo en la alimentación, que es la parte más importante. Si no cuidas tu cuerpo jamás vas a ver cambios", afirma.

En 2008 ambos se conocieron en Playa El Yaque, en Margarita, cuando ella viajó con unos amigos para superar un despecho. Él, un comerciante sueco y con un limitado español, le pidió tomarse una fotografía y su número telefónico. Lo único que intercambiaron fue sus datos en Messenger. "El también comenzó a ejercitarse joven, desde los 18 años. Me gustó que estuviéramos en el mismo mundo. Entrenábamos juntos, aunque él estaba más definido que yo y hacía dieta, yo no", sonríe. Luego de varios meses de chatear e intercambiar llamadas, él le propuso vivir en Italia, a lo cual ella accedió. Ocho meses después se casaron y vivieron en países como Italia, España y Suecia, para luego radicarse en Miami.

Luego de tantos años de entrenamiento, es ahora, a sus 29, cuando Lewin asegura comenzar a sentirse a gusto con su cuerpo. "Nunca estoy conforme, uno siempre quiere más. Nunca logras verte en el espejo como otras personas te ven", asegura. Una de las partes de su cuerpo más elogiadas en las redes sociales es precisamente la que más le disgusta. "Pienso que mis glúteos son horribles. No me gusta su forma. Por eso mi entrenamiento está enfocado en esa parte, aunque no es fácil. Es un músculo grande", afirma.

Lewin no se detiene. Ya prepara un libro con 100 recetas saludables, basadas en las comidas que más le gustan. También incluirá consejos y datos sobre su vida. Cuenta con la asesoría de un grupo de nutricionistas, incluyendo a la médico especialista en obesidad Samar Yorde. "Quise que fuera sumamente profesional, inclusive con tablas calóricas, todo basado en lo que yo como a diario. También quiero aclarar mitos y verdades sobre el ejercicio y muchas de las preguntas que me hacen a través de las redes". Cuenta que estará listo a finales de este año. También tiene previsto viajes a países como Haití y Puerto Rico para asistir a eventos deportivos, y no descarta en el futuro dictar sus propias charlas y talleres sobre el tema que le apasiona. Aún le parece inverosímil lo conquistado. "Me sigo preguntando: ¿todo esto lo logré yo?".

FB Michelle Lewin

Instagram @Michelle_Lewin

Twitter @Michelle_Lewin

Piense rápido

¿Su chuchería favorita de la infancia?

El Pirulín. Todavía lo es.

¿El plato familiar al que no pueda resistirse?

La pasta con albóndigas y salsa de tomate de mi abuela.

¿La última vez que comió tequeños?

Hace cinco meses. Estaba en un local de venezolanos en Miami y sirvieron tequeños. ¡Me comí como dos bandejas!

¿Cuáles son sus medidas?

94-65-97.

¿El vegetal o alimento más difícil de incluir en la dieta?

El espárrago, lo odio. En las competencias tenía que comerlos desde que me levantaba, porque es diurético.

¿Qué le hace perder la dieta?

La pizza. La más básica: salsa de tomate, queso, jamón y aceitunas.

¿A qué renunció para siempre?

Al azúcar.

Es importante

"Comenzar poco a poco en el gimnasio. No exagerar con el entrenamiento diario. Dos horas es el máximo tiempo, ya que excederse provoca el desgaste del músculo. También es importante descansar del gym un día a la semana".

"Siempre es muy bueno recurrir a un entrenador profesional complementado con la asesoría de un nutricionista. A él le indicarás qué cambios deseas generar en tu cuerpo. Según tu edad, físico y condiciones te recomendarán el plan de entrenamiento más adecuado".

"Incluye ejercicios cardiovasculares en tu rutina. Estos ayudan a quemar la grasa y aumentar la resistencia".