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Las chicas del humor

Ellas se atreven a romper los esquemas con la naturalidad de su generación / Mauricio Villahermosa

Ellas se atreven a romper los esquemas con la naturalidad de su generación / Mauricio Villahermosa

En un mundo donde los hombres han marcado pauta, ellas se atreven a romper los esquemas con la naturalidad de su generación y la osadía de su género. Alejandra Otero, Nadia María, Jean Mary Curró, Daniela y Valentina Belloso son parte del movimiento que hace de la carcajada su estandarte

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Sus comentarios pueden ser espontáneos, pero la chispa de su verbo es sagaz. Cualquier anécdota trivial puede convertirse en el chiste del día si sale de sus bocas. Su ingenio no sólo tiene que ver con unas habilidades adquiridas naturalmente, sino también con una preparación que da cuenta de que, al menos en el campo de la comicidad, no hay improvisación posible sin un estudio profundo y una perseverancia a prueba de todo. Son mujeres jóvenes y representan al humorismo femenino de nuevo cuño. Y a juzgar por sus pasos, es muy probable que sus nombres resuenen por mucho tiempo.

Alejandra Otero, Nadia María, Jean Mary Curró, Daniela y Valentina Belloso revelan los detalles de un trabajo como pocos: el de hacer reír.

Encuentros afortunados. “Cuéntame un chiste”, le dice el fotógrafo al comenzar la sesión. Y Nadia María, aunque al principio parece no saber qué hacer, espontáneamente comienza a decir algunos parlamentos de su rutina de El Banquito, el show de stand up en el que comparte escenario con figuras establecidas y noveles en las lides del hacer reír.

María comenzó como voluntaria en Doctor Yaso a finales de 2008, de ahí pasó a Improvisto –famoso por sus rutinas de improvisación e interacción con el público– y finalmente a este show en el que el sobrepeso de las mujeres es uno de los temas que aborda.

“Era la chica seria que trabajaba en recursos humanos, y gracias a Doctor Yaso y a la improvisación decidí que quería vivir del humor. Viví de mi liquidación un buen tiempo hasta que me dijeron que había quedado en Improvisto”. Allí, Reuben Morales vio sus habilidades y la invitó a hacer stand up.

Alejandra Otero, al igual que María, ejerció su profesión un tiempo –es periodista–, vivió tres años fuera del país hasta que se dio cuenta de que lo suyo era el arte. Regresó, hizo un monólogo llamado En blanco, y a partir de allí comenzó su relación con los escenarios. Hizo un taller de stand up con Bobby Comedia, Luis Chataing y Laureano Márquez, entre otros mentores. “Conocí a Nadia María y decidimos crear un colectivo para hacer stand up  en bares. A partir de allí surgió la oportunidad de hacer El Boliche, un stand up que hicimos el año pasado y que duró dos temporadas”.

Jean Mary Curró, en cambio, viene de experiencias en la televisión que la llevaron al mundo de la comedia en vivo. “A mí siempre me gustó hacer reír. Cuando estaba en el colegio me sacaban del salón. Empecé a hacer teatro para drenar mi necesidad de comunicar. Luego descubrí la radio, se convirtió en mi trabajo y allí he estado los últimos 11 años de mi vida. Estuve en televisión, haciendo algunas cosas, entre ellas, el programa Así lo veo, que tenía Luis Chataing en Globovisión.  Pero cada vez que veía un stand up decía que quería hacerlo. Bobby Comedia fue mi mentor.

Eso me dio la fuerza y la oportunidad para comenzar”, dice Curró, quien acompaña a Alejandra Otero y a Nadia María en El Banquito y a Luis Chataing en el programa Chataing TV.
Las morochas Daniela y Valentina Belloso también saben lo que es hacer humor desde la pantalla: después de trabajar varias temporadas en Improvisto, fueron seleccionadas para acompañar a Emilio Lovera en la primera temporada de Misión Emilio.

Y allí se quedaron, al tiempo que trabajan en lo que será su primer stand up comedy: “Para Misión Emilio hicimos un video de preventa y al día siguiente ya estábamos grabando, éramos las únicas mujeres en la primera temporada y estábamos muy asustadas, pero todos nos ayudaron. Emilio Lovera es un maestro que no te dice que lo estás haciendo mal, sino cómo lo puedes hacer mejor“, explica Daniela, quien asegura que si bien ella y su hermana tienen personalidades distintas, congenian en la mayoría de sus ideas, lo que les permite trabajar juntas en la misma dirección.

Hacer reír es un trabajo serio. Ser gracioso no implica tener las habilidades necesarias para pararse en un escenario a vivir de la carcajada ajena. El humorismo es un trabajo que implica ser tomado con mucha responsabilidad. Y así lo entienden y asumen estas mujeres, quienes cuentan a Ellen DeGeneres, Carol Burnett, Tina Fey o Julia Louis Dreyfus, Tania Sarabia, Nelly Pujols o Martha Piñango como referencias de la comedia en femenino.
Además, hacer humor para televisión nunca será lo mismo a hacerlo sobre un escenario, tal y como lo explica Jean Mary Curró: “En la televisión hay que ser mucho más cuidadoso porque tienes todos los ojos encima. En el stand up no hay límites, excepto los que yo misma me imponga”.

Saber hasta dónde se es capaz de llegar por hacer reír a otro es un punto de honor para quienes hacen comedia en vivo. Valentina Belloso lo afirma así: “Nunca vas a ver un material mío que involucre política, a menos que sea algo que surja de manera espontánea. Tampoco hago burla de la gente con discapacidades, no es mi fuerte ni algo que me interese hacer”.

Alejandra Otero guarda una opinión similar al respecto: “En la comedia uno no debería limitarse, pero yo trato de no dañar a los débiles, a la gente que no está en la misma condición de uno, pero es una posición muy personal. Y aunque no ha sido una decisión consciente, tampoco hablo de política, me he ido por otros temas. Sin embargo, la política es un tópico que tiene mucho material y si uno quiere hablar de ello, no debería limitarse”.    

Nadia María también tiene sus fronteras: “A mí me funciona hablar sobre las cosas que me pasan. Tengo una necesidad suprema de no hablar de hombres ni de los temas cliché de las mujeres, entonces me tardo mucho en elaborar mis rutinas porque soy mujer y me pasan cosas de mujeres. Aun me cuesta escribir de temas más lejanos, por eso me van a escuchar en mis rutinas sobre lo que implica ser gorda en este país, por ejemplo”. Curró es de una opinión similar: “Tengo muchísimas limitaciones, si los temas son cosas mías, no me importa.
A mí no me da pena reírme de mis defectos, pero con los defectos de otros prefiero mantener la distancia. Hay formas de hacer humor, y a mí me gusta el humor políticamente incorrecto, pero no me gusta hacerlo”.
Tomarse el trabajo de hacer reír seriamente podría ser un aval de permanencia y trascendencia en el tiempo. Y aunque aun falta mucho por ver para comprobar si esta hipótesis se cumple con estas chicas, el ímpetu de cada una por vivir del y con sentido del humor parece darles la razón. Valentina Belloso lo resume: “Queremos vivir de esto para siempre, hacer stand up es sólo una de las posibilidades. La meta es hacer humor hasta que el cuerpo aguante”.  


Ellas dicen
“Hacer stand up es lo más difícil que he hecho. Es un reto increíble. En todas las carreras la gente va a decir ‘yo podría hacer eso’, pero esto es algo que hay que tomarse con mucha seriedad para que salga bien”. Jean Mary Curró

“En Venezuela no es tan difícil hacer humor porque no hay tantas mujeres, así que no hay mucha competencia, pero el público no está acostumbrado. Es algo así como ‘ahí viene una jeva, vamos a ver si me va a hacer reír’. En cambio, el hombre es más aceptado”. Daniela Belloso

“Paso el día anotando las cosas que se me ocurren y dos días a la semana me pongo a estructurar los chistes. Me grabo para ver cómo funciono con el público y si gusta o no. Hay que dedicarse, pero el proceso nunca termina hasta que te paras en el escenario. La comedia es milimétrica. Cambiar una palabra, o hacer un silencio oportuno puede cambiar todo”. Alejandra Oterov

Coordenadas:
Alejandra Otero
@AleOtero

Jean Mary Curró
@JeanMary_

Nadia María
@LaNadiaMaria
Daniela y Valentina Belloso
@nanybelloso
@valenbelloso