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El camino recorrido de Caramelos de Cianuro

Foto cortesía Caramelos de Cianuro

Foto cortesía Caramelos de Cianuro

La banda caraqueña liderada por Asier Cazalis lanzará un libro en el que transitan por más de dos décadas de trayectoria musical y dan cuenta de su  crecimiento de agrupación underground a referencia nacional del pop-rock masivo. Los cambios de integrantes y una internacionalización que no termina de asentarse no hacen mella en ellos; al contrario, los anima a ir por más. Este año se cumplen 20 años de su primer disco y es un buen momento para reflexionar acerca de lo que viene

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Fotografías Mauricio Villahermosa mauriciovillahermosa@gmail.com

Un grupito de “camisas azules” está reunido en una casa después de clases. En el extinto canal musical Puma TV unos tipos vestidos de anaranjado cantan lo que parece ser una balada sobre un ombligo virginal y adolescente. La “balada” revienta de tal manera que obliga a todos a ver la pantalla. Los adolescentes se enteran de que existe un “grupo nuevo” llamado Caramelos de Cianuro, y que el tema del video se titula “Canción suave”. Es 1996 y la banda integrada en ese entonces por Asier Cazalis, Luis Barrios, Pablo Martínez y Miguel Ángel González se encuentra en plena promoción de su segundo disco, Harakiri City, que para muchos de esa generación se convertiría luego en uno de los clásicos de un conjunto que lentamente abandonaba su estatus underground para ser una de las agrupaciones más longevas y reconocidas del país. Caramelos de Cianuro estaba en una carrera de largo aliento, pero era 1996 y probablemente ni ellos mismos lo sabían.

Rebeldes con causa. Hace 20 años una Caracas de los noventa veía el nacimiento de una banda caraqueña caracterizada por su desfachatez. Se lanzaba el disco Cuentos para adultos, el primero de Caramelos de Cianuro. Aunque no eran unos músicos virtuosos, su presencia en el escenario daba cuenta de lo que vendría más adelante.
Félix Allueva, presidente de la Fundación Nuevas Bandas, vio ese crecimiento en primera persona: “Yo conocí a los Caramelos en un formato que no tiene nada que ver con lo que hacen ahora, un formato adolescente, a veces sin sentido, contestatario, con una influencia de rap metal. La evolución ha sido enorme, es un grupo pop-rock porque se encuentra a medio camino entre la balada, las canciones de tres minutos y el rock con más violencia, más guitarra, letras rebuscadas. Creo que CDC no es la banda de eruditos roqueros, pero sí tienen algo que los caracteriza, que es una buena escena, suenan bien, tienen más de veinte años haciendo música y por eso son una referencia para otras bandas. Ellos han sido constantes, saben hacer canciones y se han profesionalizado, ese ha sido su aporte fundamental”.
Después de veinte años de ese disco debut, y de los cambios musicales y estructurales que han atravesado, para Asier Cazalis esa rebeldía característica aún persiste de manera esencial, aunque no sea tan evidente: “Lo que tratamos de continuar es la trasgresión, que la gente tenga una opinión, generar una reacción y eso es lo que intentamos rescatar ahora aunque seamos más ‘establishment’. Tratamos de que cada disco diga algo diferente, aunque no necesariamente tiene que ser más pesado. Cuando hicimos ‘La casa’ la gente se preguntó qué era eso tan lento, con esos niños en el video, pero esa también es una manera de ser trasgresor, cuando haces algo que la gente no se espera”.

Una banda en un libro. A principios de este año comenzó a gestarse una idea que verá la luz en las próximas semanas: el lanzamiento de un libro sobre Caramelos de Cianuro. La obra hace un recorrido histórico con anécdotas y fotografías de los más de veinte años de la agrupación. Allí se entrevista a los antiguos integrantes de la banda y se cierra un capítulo para los miembros actuales de CDC.
Cazalis lo resume: “Con este proyecto del libro hicimos un viaje de nostalgia, pero no somos una banda que se quedó pegada en las glorias pasadas, tenemos muchas cosas que decir aún. 'El Enano' y yo aprovechamos la entrevista para decirnos cosas que en 30 años no nos habíamos dicho. Queríamos un balance que no fuera solo flores y ser sinceros, respetando a la audiencia, así que la escogencia de William Padrón en los textos y de Álvaro Bustillos en el diseño fue muy acertada”.
Darío Adames, el integrante más reciente del grupo como baterista, explica: “Para mí fue una especie de terapia donde cada quien vio el panorama completo. Ahora sé cosas que antes no sabía y me siento mucho más cómodo con la banda”.
Miguel Ángel González, “el Enano”, coincide: “Con el libro se cierra un capitulo de añoranza y de darles un reconocimiento a los otros integrantes que estuvieron en la banda. Asier dice que lo bueno nunca se da por sentado y nosotros nos debemos mucho, fue una experiencia terapéutica”.
Siete discos han consolidado la carrera de Caramelos de Cianuro en Venezuela. Aunque han existido intentos por llevar su música fuera del país, todavía no hay un establecimiento definitivo en tierras foráneas.
Esto, más allá de ser un obstáculo, se ha convertido en la razón para continuar trabajando duro: “El no haber tenido un éxito rotundo y continental es lo que nos ha hecho seguir adelante e intentando que cada disco sea mejor que el anterior. Seguimos aprendiendo y siendo mejor banda. A mis 41 años apenas siento que estoy acercándome a mi cenit creativo, sigo aprendiendo y aún no he llegado a decir lo más importante que tengo que decir”, asegura Cazalis.
Después de su disco debut vino una seguidilla de éxitos con las producciones Harakiri City, Miss Mujerzuela, Frisbee y Flor de Fuego, además de un disco en vivo y su más reciente trabajo, Caramelos de Cianuro.
Pero mientras la banda crecía, internamente tuvo que lidiar con constantes cambios de integrantes. La entrada de Darío Adames en la batería y Pavel Tello en el bajo dio por finalizada una etapa  y confirmó el inicio de una temporada mucho más estable que perdura hasta hoy, como afirma “el Enano”: “La cosa engrana realmente cuando entran Darío y Pavel. La banda nunca había estado tan bien complementada”.
Tello lo secunda: “Si nos hubiésemos conocido a los 15 años no hubiéramos tocado juntos. A mí me costó un poco entrar a la banda pero ya conseguimos cómo trabajar. Sabemos qué queremos y cómo lo queremos hacer”.
Caramelos de Cianuro ha logrado, de manera inédita, posicionarse como una banda multitarget. Se escuchan en el barrio y en la urbanización. Y ese es un mérito de pocos. El conjunto lo sabe, pero prefiere achacarle esa suerte a la calidad de su trabajo, como lo resume Cazalis: “La gente no lo sabe pero nosotros venimos de unos orígenes bastante humildes. Luis Barrios y yo veníamos de San Agustín; 'el Enano', de un hogar de divorciados; la mamá de Pablo Martínez era conserje de un edificio. Nosotros venimos de una Caracas de clase media baja, quizá eso tiene algo que ver. Pero quiero pensar que la música buena le llega a toda la gente por igual, más allá de que sea rock o salsa”.

Recuadro 1:
Dulce carretera
El periodista musical William Padrón es el autor del libro que revela en casi 200 páginas los intríngulis de más de veinte años de trayectoria musical de una de las bandas más establecidas de la escena pop-rock nacional.
La carretera. Caramelos de Cianuro es el nombre de este proyecto editado por El Nacional que saldrá a la venta a finales de año: “La primera vez que escuché a CDC fue en 1992 en el programa Rockadencia, de 92.9. Me llamó la atención la rebeldía, nadie tenía las bolas de hacer lo que estaban haciendo ellos, sufrieron el rechazo de los medios, fueron censurados, pero eso es parte de dejar un legado. El libro tiene un análisis introductorio y luego cuento la historia a través de anécdotas y fotos. Van a ver cómo crece la banda. La gente los señala como una banda que lo ha tenido todo, pero fue una agrupación de clase media baja, todo se lo han ganado. El rock llegó a las clases bajas, y eso no lo ha hecho ninguna otra banda en Venezuela. CDC no son los mejores músicos, solo querían ir contra la corriente y lo lograron porque tienen buenas canciones”.

Recuadro 2:
Ellos preguntan
Félix Allueva, presidente de la Fundación Nuevas Bandas:
—¿Cuándo "el Enano" va a hacer su propia banda de punk o de rock?
—"El Enano": Cuando me mude a mi casa y tenga mi propio estudio.

Mattía Medina, vocalista de Charliepapa:
—¿Cómo hacen para que las letras le llegue siempre al público joven a pesar del paso del tiempo?
—Asier Cazalis: Me gusta el rap y el hip-hop y el tono conversacional cotidiano y gestual que tienen esos géneros. Trabajo mucho las letras, me gusta hacerlas bien, las reviso mucho, hay toda una parte tediosa que la gente no conoce que es revisar y revisar lo que has escrito. Hay toda una visión romántica de que te llega la musa y esas cosas. A veces pasa, pero otras hay que halarla de los cabellos.

Francisco Granados, locutor:
—¿Cómo fue para Asier lidiar con el proceso que implica la entrada de nuevos integrantes como Pavel y Darío?
—Asier Cazalis: Muy bien. A Pavel lo conocía de antes, teníamos esa inquietud de trabajar juntos. A Darío no lo conocía personalmente pero sabía todo lo que había hecho en la escena. Cuando hay respeto y admiración mutua lo demás sale.

Rudy Pagliuca, músico, productor musical:
—A una banda que tiene más de veinte años tocando hay que preguntarle hacia dónde van con su música.
—Darío Adames: En esta última etapa estamos haciendo mucha música de estudio, estamos trabajando con muchas computadoras, no necesariamente es electrónica, estamos muy crudos pero abiertos. Todavía tenemos muchas cosas que decir, todavía estamos retomando el nivel energético para que la creatividad fluya, nuestra música puede ir a un lugar en el que sea más escuchada.