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Me cambié a la bici

Los ciclistas relataron cómo es su rutina en este medio de transporte / Foto: Efrén Hernández Arias

Los ciclistas relataron cómo es su rutina en este medio de transporte / Foto: Efrén Hernández Arias

Cuatro entusiastas comparten cómo transformaron sus vidas desde que decidieron bajarse de sus automóviles o dejar atrás el transporte público, para vivir la ciudad sobre dos ruedas, una tendencia en auge

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Un capítulo en cada cuadra

La bicicleta está presente en todos los recuerdos de Eduardo Moreno, cocinero de La Isabela, en Caracas, y chef ejecutivo del restaurante Le Gourmet, en el hotel Tamanaco. "Desde bebé recuerdo mi triciclo, con el cual aprendí a caminar. Mi primer diente lo perdí al estrellarme contra el vidrio del edificio Uruguay, en San Martín, con mi primera bicicleta sin las rueditas de atrás; y a mi primera novia la conocí en una patinata en el Colegio San Agustín, ella en patines y yo en mi bici". Más tarde recuerda casi todas las noches en el bulevar de Sabana Grande sobre su bicicleta Benotto cuando visitaba el restaurante de crepes Le Gaulois, en la esquina de La Puñalada.

Luego de una cirugía bariátrica que le hizo perder los más de 50 kilos ganados por el ritmo de la cocina, el descontrol en la alimentación y los horarios, decidió pasarse del volante a la bicicleta eléctrica, específicamente una Tucano adquirida en Barcelona, España. "Ahí empezó a crecer mi colección: tres eléctricas, una de ellas, tándem de dos puestos; una todoterreno de 1000 w y una pila de 48 v, que puede subir paredes; dos plegables y una Custom Vintage con apariencia de Chopper. La que más uso a diario es una crossroad de la marca Specialized, modificada y adaptada para las rudas calles de Caracas y que tiene dos cestas adelante y atrás para hacer mis compras de La Isabela".

Recuerda cómo hace años, regresando de un viaje a Barcelona y luego de recorrer Sicilia, llegó al Aeropuerto de Maiquetía con 120 kilos de comida repartidos en cinco maletas con sobrepeso, dos equipajes de mano, un morral y una caja gigante con una bicicleta eléctrica. La minuciosa revisión en Inmigración se convirtió en una graciosa conversación sobre el ciclismo urbano y el funcionamiento de la bicicleta, sin que el personal prestara atención a las pesadas maletas llenas de embutidos españoles y materia prima para elaborar su menú siciliano.

Diariamente, Moreno recorre de 8 a 25 kilómetros. Desde Los Chorros al Mercado de Chacao tarda cerca de 20 minutos y el trayecto de Las Mercedes a Los Chorros lo completa en 25 minutos. "Este medio de transporte es rápido, eficiente, me mantiene en forma, es divertido y me siento libre", asegura este ciclista, que aunque irreverente, pues acostumbra rodar sin casco y con la música en alto, reconoce el peligro de iniciarse en el ciclismo urbano sin experiencia.

Libertad es la palabra con la que define su bicicleta, con la que a diario recorre una ciudad que se le asemeja a una selva.

"Ves la vida de otra forma, la ciudad tiene otra cara, el tiempo transcurre a otro ritmo. Te encuentras con los detalles que la cotidianidad del carro te oculta, es como un capítulo nuevo cada día que pasa y cambia de cuadra en cuadra".

Hacer ciudad

"No se cómo vas a hacer, pero cruza", fue la instrucción que recibió Ani Castrellón, la primera vez que pedaleó en la vía. Un amigo la llevó a Plaza Venezuela decidido a quitarle el miedo a rodar junto a los vehículos. "Fue mi primer contacto con ese monstruo que son los carros apurados por llegar; vas en bici y sientes que todo el mundo te va a aplastar". Tres años después está convencida de que todos pueden compartir la vía y que Caracas sobre bicicleta es posible, aun cuando se requiere de una mayor cultura ciclista.

En lugar de cartera lleva un bolso repleto de cremas, jabones y lo necesario para refrescarse al llegar a su destino. "Para una mujer no es nada complicado andar en bici. Me visto independientemente de si voy en bici o no; si quiero usar vestido o falda, me lo pongo. Es tu forma de vida y no lo cambias porque tengas un medio de transporte diferente".

Un candado es imprescindible para su recorrido. "Jamás salgo sin uno. Hay que colocárselo así estés al lado". En el Parque del Este funciona desde años un estacionamiento para bicis y recientemente descubrió en la Torre BOD un pequeño espacio destinado a motos y bicicletas. "Creo que una de las claves es ser responsable y hablar con educación en todos los lugares donde llegues. Hay que saber muy bien cómo comunicarse y, sobre todo, cuáles son nuestros deberes y derechos. Eres un vehículo más y debes cumplir las normas igual que el resto".

Esta comunicadora social, luego de una constante búsqueda, encontró el nombre de su próxima colección de ropa en su nueva bicicleta Turquesa, un regalo de una amiga que comenzó a restaurar desde hace cuatro meses y a la que aún se está acostumbrando porque va a velocidades más rápidas. "Lo comparo con mi gusto por el chocolate y el mar: cuando sabes que algo te hace demasiado feliz, ¿cómo lo dejas?".

Felicidad plena

Una bicicleta color azul, modelo Fontan del año 2012. Rafael Bossio la describe con la misma emoción que sintió al comprarla, hace poco más de un año. Aunque la llevó a casa con la simple idea de ejercitarse los fines de semana, poco a poco comenzó a comprobar los beneficios de rodarla a diario. "Me ahorro dinero, me ejercito, me divierto y llego muchísimo más rápido". De su casa al trabajo tenía que tomar dos autobuses, además de levantarse más temprano para completar el trayecto que, aunque corto, tardaba cerca de hora y media. El primer día que la llevó al trabajo tardó veinte minutos. Desde entonces su Fontan puede verse estacionada junto a los vehículos de sus compañeros de trabajo, que ahora lo conocen como el Ciclista.

La seguridad tanto propia como la de otros es algo que se toma en serio. Siempre lleva casco y a su bicicleta incorporó luces traseras, linterna delantera y trasera y sensores en los rines, esenciales aún más en las pocas ocasiones que decide rodar de noche. También le incorporó un cuentakilómetros para saber cuánto tarda de un lugar a otro, la distancia recorrida tanto a diario como del mes y la velocidad máxima. Un reproductor en el que no faltan el rock y el heavy metal ameniza el recorrido diario. Destaca la importancia del respeto de las señalizaciones y estar atento a la vía con los cinco sentidos al máximo. "Hay que ser muy consciente y siempre respetar para así, hacernos ver en la ciudad de una manera positiva".

Sobre dos ruedas ha conocido lugares recónditos de Caracas, además de una comunidad que comparte la pasión por el ciclismo urbano desde la solidaridad y el respeto por los otros. "La mayoría de las personas que van en bicicleta son amigables, sociables, prestas a dar ayuda; inclusive, he ido en bici y del otro lado otro ciclista me saluda sin conocerme, es tan gratificante. Te conectas de una manera positiva y diferente con la ciudad, tanto ecológica como socialmente".

Pasión de vida

Decidido a llegar puntualmente a la clase de su exigente profesor en la Facultad de Arquitectura en la Universidad Central de Venezuela, César Bastidas probó rodar su bicicleta desde El Cafetal hasta Plaza Venezuela, con el feliz descubrimiento de llegar una hora más temprano que con su vehículo. No solo evitaba levantarse a las 6:00 a. m. para mover su carro en el estacionamiento común del edificio, sino que ahorraba en su mantenimiento, que cada vez se hacía más costoso. Durante la tesis, decidió venderlo y asumir que era 100% ciclista. "Con la bici iba al trabajo, al cine, a las reuniones, a veces a las fiestas. Empecé a recuperar condiciones físicas, era puntual, además de la calidad de vida. Empecé a querer más a Caracas; cuando vas en el vehículo estás atrapado dentro de una caja metálica con aire acondicionado, bajo una cápsula que te va moviendo y que no estás sintiendo realmente lo que pasa alrededor; cuando andas en bici sientes el viento, el sol, es como si estuvieras en un descapotable, ves el Ávila, vas más lento y reconoces la ciudad, algo que a mí me encanta como arquitecto".

Desempleado y ansioso de emprender su propio negocio, un amigo le propuso hacer un envío en su local de comida, una experiencia que repitió por varios días hasta que, como una revelación, decidió crear Ecodelivery, compañía de mensajería en bicicleta que se ha convertido en su pasión de vida. "La bici está conmigo desde que tengo uso de razón, años después me doy cuenta de que era ella la que me cambiaba la vida, era ella la respuesta a todas las cosas que estaba buscando, una fórmula para hacer país y tener impacto social y ambiental". La precaución e incluso el anticiparse a las situaciones es primordial ante el manubrio. "Hay que tener respeto al peatón porque siempre tiene prioridad, en cualquier medio. Cuando me volví ciclista me di cuenta de todos los errores que cometía como conductor, la mayoría muy tontos, pero que son de altísimo riesgo para ti y el resto".

Como ciclista urbano, Bastidas aprecia la libertad que, asegura, no le proporciona otro medio de transporte. Como emprendedor, se confiesa sorprendido por la capacidad para fortalecer las relaciones con sus clientes, que muchas veces sin conocerlo lo reciben con una taza de café, un desayuno o un abrazo. "La bici es capaz de abrir puertas en el mundo entero".

BiciEscuela Paseo Anauco

Imparte clases de manejo y dictan talleres de mecánica de bicicleta.

En Facebook: BiciEscuela Paseo Anauco.

Al Trabajo en Bici

Promueve el uso de la bicicleta como medio de transporte sustentable.

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Bicimamis

Mujeres ciclistas urbanas que realizan rodadas, talleres y picnics.

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Cicloguerrilla Urbana

Realiza talleres y recorridos temáticos para promover el ciclismo urbano.

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