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“Esta fue una experiencia muy dura, pero aprendimos mucho. Lo más importante es que estamos juntos” - Francisco Fernández

“Esta fue una experiencia muy dura, pero aprendimos mucho. Lo más importante es que estamos juntos” - Francisco Fernández

Ya recuperado del cáncer que lo aquejaba, Giordano Di Marzo –Yordano para el mundo– y su esposa Yuri Bastidas preparan en estos días su regreso a Venezuela. A un año del renacimiento, comparten cada uno desde Nueva York su historia de amor y compromiso en la salud y en la enfermedad

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"Siempre he dicho que la que echó los perros a Yordano fui yo. Mi papá era su fan. De hecho, no me dejaba escuchar "Perla Negra" cuando salió porque decía que la letra era demasiado fuerte para mí (risas). Soy publicista y estaba trabajando con Frank Quintero cuando conocí a Yordano, en un toque que tenían en una fiesta. Me enamoré el mismo día que lo vi cantando. Nos presentaron y no me hizo caso... En ese tiempo yo estaba comprometida con un canadiense. Estaba prácticamente ida para casarme.

En esos días, Frank me dijo que Yordano iba a ir a grabar en nuestro estudio por un tiempo y que lo atendiera bien. A la salida, empezó a darme la cola y, después, a mandarme caritas por Messenger. Mis amigos le decían Droopy; aquel hombre de dos metros se aparecía en cualquier parte donde yo estuviese (risas). Le dije que tenía novio, y que si esto iba a ser así, entonces tenía que terminar con ese muchacho. Cuando le anuncié que necesitaba ir a Canadá a romper el compromiso personalmente se enrolló porque le daba angustia que todo saliera mal. Me dijo que tenía muchas presentaciones de qué ocuparse y me terminó. Cuando regresé de Canadá y nos volvimos a encontrar en un concierto, me dijo: 'Yo no tengo novia. Pero quiero tener novia hoy'.

Tiempo después, en un viaje que hicimos, en una servilleta se puso a anotar cómo se vería en 20 años. Me dijo que no sabía cuándo se iba a retirar. Que él se imaginaba como Chuck Berry: cantando hasta el final. Me pidió que trabajara con él. De allí salieron muchas ideas y formamos juntos Perla Negra Producciones. En esa época, nuestras hijas –la menor de él, Luna, tenía 7 años de edad y Miranda, la mía, tenía 3– nos preguntaban todo el tiempo si nos íbamos a casar. Nos pareció que así podíamos darles un buen ejemplo y se pusieron contentísimas. Al principio nadie daba una locha por esa relación, porque Yordano y yo no nos parecemos en nada y él me lleva como 30 años. A mi papá le parecía loquísimo que me hubiese empatado con él, pero decía que alguien que cantara "En un beso la vida" mejor que Orlando Contreras podía hacer feliz a una mujer.

En esos primeros ocho años nunca nos separamos. Trabajamos juntos y conseguimos una nominación al Grammy en 2013. Cuando fuimos a Las Vegas, él andaba cansado y empecé a verle unos morados que le salieron sin motivo. Me asusté muchísimo. Mi papá y mi hermano habían padecido cáncer. Teníamos todavía unos conciertos que hacer en Estados Unidos y yo no quería exagerar porque me parecía que no era el momento, pero sentía angustia. Algo dentro de mí ya sabía".

"Después de los Grammy, en un concierto en Miami, me di cuenta de que tenía un morado gigante en el brazo. Yuri insistió que fuéramos al médico a hacerme unos exámenes y en lugar de las 150.000 plaquetas que debía tener, tenía 11.000. Los médicos no entendían cómo había pasado dos horas y media tocando sin cansarme. Al principio no aceptaba lo que tenía: síndrome mielodisplásico. Las quimioterapias que me hacía no funcionaban. Me sentía muy mal. Tenía miedo, me preguntaba por qué a mí. A través de César Miguel Rondón nos pusimos en contacto con el doctor Sergio Giralt, y Yuri y yo nos vinimos a Nueva York, con la ayuda de mucha gente.

Él nos explicó que lo mejor era hacerme un trasplante de médula: que a mi edad era delicado porque tenía 50% o 60% de probabilidades de éxito. De no hacerlo, tenía 98% de posibilidad de desarrollar leucemia aguda. En ese momento, si no hacíamos más nada me quedaban pocos meses de vida, pero yo no lo sabía. El médico dijo que con el trasplante tenía que pasar un año fuera de circulación, y esa noticia me pareció peor que todo lo demás. Pero poco a poco me cayó la locha. Tengo cáncer. Si no hago esta vaina... Si quiero vivir y tengo la oportunidad, le voy a echar bola. Yo puedo. Me entrego a esta situación y hago todo lo que me digan".

"Él al principio estaba en negación. Me hacía creer que estaba loca. Yo necesitaba que lo aceptara, porque ¿cómo te comunicas con alguien que tiene miedo? Yo había vivido esa experiencia antes y estaba lista para pelear. Mi temor era que no me dejara ayudarlo. Él no quería que se supiera y se lo contamos a muy pocas personas, amigos maravillosos que nos acompañaban sin que ese fuera el gran tema. Él pensaba en unas cosas y yo en otras: yo le decía que en algún momento teníamos que hacerlo público porque conseguir las medicinas se estaba volviendo muy complicado, y él pensaba en que se le iba a caer el pelo.

Cuando íbamos a la quimioterapia, pasamos a formar parte de una manada en las que solo los pacientes y los familiares saben lo que se vive, y fue tanta su nobleza que nadie salió a difundirlo hasta que él lo dijo. Más de una vez se nos acercó gente en esos lugares a entregarnos estampitas y medallitas. Pedíamos medicamentos por Twitter sin decir que era para él y, aunque eran costosísimos, la gente los donaba sin preguntarnos nada. Aún hoy pensamos cómo podemos ayudar y retribuir esa bondad. Cuando Ismael Cala quiso entrevistarlo, nos pareció que era el momento de que lo dijera; no para que diera lástima, sino porque hay muchos Yordano que necesitan ayuda. Yo sabía que él tenía la fuerza, sabía de dónde salen sus canciones. Cuando decidimos irnos a Nueva York y logramos reunir el dinero, dejé todo en manos de mi mamá –mi hija, nuestra casa, todo– y nos vinimos a la guerra.

Con el trasplante no había garantías, pero por suerte se logró conseguir a un donante que genéticamente es como su gemelo. Siempre nos hablamos con la verdad y tuvimos conversaciones muy duras y también muy honestas. Con amor puedes afrontar cualquier cosa. Creo que nos mantuvo unidos esas ganas de estar juntos, de ver crecer a nuestras hijas, de hacer conciertos... Pero si algo malo le pasaba ¿qué hacía yo? Todo eso lo hablamos. No me podía imaginar vivir sin él. Le leía los mensajes de sus seguidores y él decía que no sabía porque lo querían tanto, pero que tenía un compromiso tan grande con nosotros y con esa gente, que se iba a recuperar.... El 23 de enero de 2014 se hizo el trasplante y en su recuperación vivimos horas muy duras, de mucha angustia. Hubo varios días en los que su cuerpo estaba ahí batallando, pero él no estaba. No regresaba. Traté de hacer del cuarto en el hospital lo más parecido a nuestro hogar. Lo decoré con sus libros, sus fotos y sus discos, le ponía música. Cuando sentía que me iba a desplomar, veía sus videos en Youtube para darme fuerzas. Estaba esperándolo".

"De los días después de la operación no me acuerdo mucho. Sé que tuve a la pelona al lado como por 72 horas, porque te tumban las defensas para que tu cuerpo acepte esas células nuevas, y si no reaccionas bien te puede pasar cualquier cosa. Hasta hace poco, con la súper nevada que hubo aquí en Nueva York estos días, Yuri me contó cosas que yo no sabía... Yo creo en la energía. Soy católico y no he sido muy practicante, pero sí creo que tengo unos ángeles custodios que decidieron que tenía que vivir. Me parece que Yuri me ponía música y me decía 'respira'. Lo que sí creo recordar fue cuando desperté. Yuri había puesto una versión de Jeff Buckley del "Hallellujah" de Leonard Cohen, y abrí los ojos y pensé: 'Esto me gusta'.

"Hace como dos semanas le hicieron un aspirado de médula, un año después del trasplante, y el resultado salió perfecto. De hecho, ahora tiene otro tipo de sangre y hasta huele distinto. ¿Sabes cuando estás medio dormida y sientes al lado el olor de tu pareja? Al principio lo abrazaba y no reconocía quién era (risas)... Gio ahora es otra gente. Como es noctámbulo y le gusta trabajar de noche, si antes lo despertabas a las 7 am era una tragedia. Aquí se para temprano y con buen ánimo para tomarse las pastillas.

De un tiempo para acá, paseamos y de verdad nos fijamos en lo que nos rodea. Apreciamos todo eso en lo que no sueles reparar cuando sientes que tu vida es perfecta y que no necesitas a nadie. Esa grandeza de ego que a veces tienen todos los artistas se le ha suavizado. Sabe que cualquier cosa le puede pasar. Escucha más. Se siente muy agradecido con la vida y con la gente. En estos días hablábamos de eso y dice que su concepto del amor se transformó. Hacia su familia, sus amigos, el mundo. Dice que el amor que nos tiene es diferente; que lo aprecia más.

Ahora que se siente mejor pude salir más de la casa y estudio ballet. Él sigue haciendo sus terapias y sigue componiendo. Se ha ido recuperando. El 14 de febrero tiene un concierto aquí en Nueva York, el primero después de casi dos años, y anda nerviosísimo, como si fuera un chamo que va salir con una novia (risas). Ha sido una temporada de muchos cuidados, pero cada día se siente mejor. Me siento agradecida con Dios por haber podido encontrar en él el tipo de amor que siempre quise conocer. Creo que parte de nuestro alivio en esta batalla ha sido que nos gusta reírnos juntos. Hace poco supimos un cuento de un paciente que dejó a su esposa por una terapeuta y le dije: '¡Ahorita resulta que tú eres capaz de dejarme por una enfermera! Mosca, pues'. Se me quedó viendo, se echó a reír y me dijo: 'Creo que estás viendo demasiadas películas de Hallmark'.

"Ya no soy el mismo, pero no sabría decir exactamente en qué cambié. Es difícil explicarlo. Es como si vivieras en un lugar con puertas que no habías abierto nunca. He descubierto sótanos, terrazas, habitaciones internas que no sabía que estaban ahí y que no he buscado, sino que las siento. Todavía estoy asimilando muchas cosas. Me siento mucho mejor, aunque todavía me falta recuperar tono muscular, fuerza física para respirar y moverme mejor. Estoy haciendo ejercicios de rehabilitación y ya camino bien. También tienen que ponerme todas las vacunas para poder viajar. Vamos poco a poco.

En estos meses he estado componiendo con Cheo Pardo, de Los Amigos Invisibles. Me he abierto a probar otras formas de producir música, y me gusta. Hay gente que reza; a mí me gusta cantar y componer. Cuando voy al estudio me siento como Batman (risas). Estamos preparando un disco y otras cosas de las que no me dejan hablar todavía, pero creo que se van a sorprender. En pocos días regresamos a Caracas y eso me alegra y también me asusta, porque me pidieron que me desconectara de muchas cosas. Parece que ha pasado un siglo. Siento que tengo que agradecer a mucha gente que pidió por mi salud, que nos apoyó, que nos donó medicinas aun sin saber que eran para mí. Con Yuri, más que una estrategia, lo que nos ayudó fue el gran amor que nos tenemos. Para mí fue difícil, pero para ella fue muy duro. Ella y mis hijas han sido... no sé, es que no hay palabras para describir lo que me han dado. Yuri le ha echado un camión. No imagino cómo agradecerle. Somos muy distintos y a la vez somos uno. Yo sigo enamorado de ella: la amo con todo lo que tengo y ella a mí. No hay más. No hay otra cara de la moneda.

Hay gente en esta situación que me pregunta qué les recomiendo, pero no me siento en capacidad de aconsejar. Quizás echarle bola. Tomárselo como una entrega. Tu vida está en juego y tienes que poner de tu parte; hay que sentir y buscar ese bálsamo viajando dentro de uno mismo. Es como esa actitud de los monjes que se retiran del mundo y se entregan a su fe. No es luchar contra la muerte, sino luchar por la vida. Da miedo, pero hay que hacerlo. Para mí fue eso: entregarse a vivir".

La biografía

Este mes sale a la venta un libro con la vida y carrera de Yordano, escrito por el periodista Gerardo Guarache Ocque, que será presentado el 27 de febrero en la Feria Internacional del Libro del Caribe, en Margarita. "Empezamos a hacer las entrevistas hace tiempo en Caracas, y después desde aquí en Nueva York con Facetime y Skype. Yuri lo leyó y le gustó mucho. Dice que me reconoce allí", afirma Yordano. Editado por Los Libros de El Nacional, estará a la venta en marzo en las librerías del país.