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La buena estrella de Verónica Osorio

Comenzó en las tablas con el grupo teatral Skena, fue parte activa de Improvisto, se estrenó en el cine nacional y desde hace un tiempo se oye su nombre en el competido mundo de la comedia en Nueva York. Desde esa ciudad nos cuenta los detalles de una corta pero ascendente carrera, que la ha llevado a participar en Hail, Caesar!, la más reciente película de los hermanos Coen

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Cuando el abuelo de Verónica la llevó a su primera obra de teatro una certeza se apoderó de ella: eso era lo que quería hacer. Tenía ocho años, y sin saberlo estaba iniciando un trayecto que la llevaría a metas inimaginables. Introvertida, un cambio de colegio y su incorporación al grupo de teatro la llevaron, poco a poco, a dominar la timidez y explorar una faceta artística que más tarde se convertiría en pasión por la comedia: "Al llegar al colegio Champagnat era demasiado callada. Me costó hacer amigos, pero luego empecé a hacer teatro con el grupo Skena y ahí me empecé a soltar un poco. Eso sí, nada que ver con los chicos cool del salón".

Después de hacer Sueño de una noche de verano confirmó su vocación. Estaba lista para estudiar teatro, pero antes se dedicó a formarse en Comunicación Social en la UCAB. Mientras tanto, una oportunidad llegó a sus manos para adquirir otras habilidades: se integró al grupo de improvisación Improvisto, con el que permaneció cinco temporadas. Su decisión de seguir explorando aquello que la apasionaba la llevó en 2008 a Nueva York para estudiar actuación en el Stella Adler Studio, una de las más conocidas escuelas en el ámbito mundial. No obstante, el entusiasmo inicial se desvaneció pronto: "Cuando llegué tenía un acento muy fuerte, no estaba divirtiéndome en las clases. Justo a tres cuadras quedaba Upright Citizens Brigade (UCB), que es una academia para formarse en comedia. Un día como las once de la noche me acerqué a ver un show gratuito en el que los estudiantes prueban cosas nuevas, y supe que tenía que estar allí. Quería que todos los de Improvisto vinieran y asistieran a clases. Tomé varios cursos con ellos y a los tres meses, cuando debía regresar a Venezuela, uno de los profesores me dijo que pensara en completar el aprendizaje. Lo terminé, y a los seis meses había quedado en el grupo de comediantes del UCB. Hay gente a la que le toma tres años estar allí".

De improvisada, nada

El trabajo de Verónica en Skena e Improvisto le dio herramientas que le permitieron aprovechar aún más su aprendizaje y la ayudaron a desarrollar múltiples facetas, impulsada por la necesidad de mostrar un talento que iba más allá de pericia artística. "Más que aprender técnicas teatrales, estoy acostumbrada a hacer calendarios, buscar patrocinantes, ir al centro de Caracas a buscar telas. En Venezuela aprendes a trabajar con las uñas. Mis amigos en Nueva York no se explicaban cómo hacía para moverme tanto para producir. Solo se trataba de lo que había aprendido antes". Fue ese mismo espíritu emprendedor el que la llevó a crear su propio material, un monólogo con el que permaneció nueve meses en escena: "Había escritores de UCB que no escribían para mí, y yo me sentía mal porque en algunos shows apenas tenía tres líneas. Pensé que lo haría yo misma". Escribió First woman on the moon (Primera mujer en la luna). La presentó en el teatro de su grupo de comedia, con miras a obtener la aprobación para una temporada (dos presentaciones al mes). La aplaudieron durante nueve meses.

Posteriormente, un reposo médico la obligó a permanecer en casa. Lejos de echarse al abandono, se dedicó a aprender lo necesario para crear nuevo material: "En la casa de mi exnovio había una cocina enorme. Allí aprendí a manejar la cámara, escribí mis guiones, practiqué la edición en Final Cut, hice mis efectos de sonido y publiqué unos videos llamados Kate's Kraft Corner (una parodia sobre los tutoriales de manualidades). El venezolano es productor por naturaleza, es como parte de nuestro sistema y a mí me sale demasiado natural", dice hilarante. Luego vino Life's Great, un web show creado y escrito por Osorio junto a Jackie Jennings y Susan Casey, que resultó finalista en el NYTV Fest Comedy Central Independent en 2013, en la categoría que premia las series que, a juicio del jurado, deben ser vistas.

El primer monólogo cosechó más que aplausos, fue quizá el eslabón que la llevó a conectar con su logro profesional más reciente: la participación en la película Hail, Caesar! de los hermanos Ethan y Joel Coen. Sobre esta experiencia relata: "El productor de la serie 30 Rock me vio en First woman on the moon y me dijo que me postulara para el show como escritora. Él tiene una compañía de manejo de talentos y me empezaron a enviar notificaciones de audición. Un día llegó la de los Coen, pero yo estaba en Nueva York y ellos en Los Ángeles, así que mandé mi video. Después me avisaron que a los hermanos les había gustado el material. Ethan vino a Nueva York y tuvimos una reunión. Viajé a Los Ángeles a hacer la audición con mi compañero de escena, y me dieron el papel".

Osorio interpreta a Carlota Valdez, una celebridad latina del cine de la década de los cincuenta que en algún momento de la trama ayudará al personaje principal. La película fue estrenada en Estados Unidos y ha servido de trampolín para Osorio, que está vinculada con otros planes: "Ahora estoy en un proyecto del que no puedo adelantar mucho, pero es con un director con el que nunca había soñado trabajar. Él debe haber visto mis escenas en la película, y eso me ayudó. Después de participar en una película así, la actitud de la industria hacia ti cambia".

Osorio espera seguir involucrada en otros trabajos cinematográficos, sin descuidar aquello que pueda producir por cuenta propia: "Me gustaría combinar drama y comedia, explorar el cine de acción. Quiero ser la latina que puede hacer cualquier cosa, protagonizar una película independiente. Cualquier cosa que sea diferente".