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Cómo borrar un tatuaje

Cómo remover un tatuaje | Ilustración J. Ovalles

Ilustración J. Ovalles

Arrepentirse de llevar un dibujo permanente no tiene por qué ser una cadena perpetua. El láser es una opción para minimizar o remover estos trazos de la piel

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Deshacerse de un tatuaje nunca fue sencillo. Carmen Beltrán, médico estético y especialista en medicina fotónica, señala que en el pasado se usaron variedad de técnicas que no siempre fueron sutiles o realmente efectivas. Sin embargo, el uso del láser ha demostrado ser una de las más eficaces para disminuirlos o eliminarlos con el menor riesgo posible.

“Lo que hace el láser en ciertas longitudes de onda es provocar un efecto de choque para fragmentar ese pigmento, para que las células de defensa sean capaces de aislarlo y eliminarlo durante su proceso natural de regeneración”, explica la especialista. “Un tatuaje dura mucho tiempo porque los pigmentos de las tintas tienen un peso molecular mayor al que una célula puede rodear y desechar, pero si rompemos esas partículas para llevarlas a un tamaño manejable, permitimos que ese proceso se complete. No estamos removiendo piel, sino ayudando al cuerpo a limpiar esa zona mediante sus propios mecanismos de defensa”.

No solo los tatuajes decorativos pueden tratarse con este recurso. Tatuajes por traumatismos —por partículas de asfalto que se incrustan en la piel en accidentes de tránsito o incluso por restos de pólvora tras sufrir heridas con armas de fuego— son otras marcas que se remueven por esta vía. Los de índole cosmética, como los que se usan para dibujar el arco de las cejas o colorear zonas blanquecinas, también ceden con este recurso. Las marcas por quemaduras con tubos de escape de motos o zonas de marcaje de radioterapia tienden a responder favorablemente, así como los pigmentos endógenos que causan la aparición de pecas y manchas por envejecimiento.

No cualquier frecuencia de láser es idónea para este fin. “El que se utiliza con mayor éxito es el Q-Switched, una tecnología específica para eliminar distintos tipos de pigmentos y colores”. Esta produce un impacto en nanosegundos con altos niveles de energía, lo cual tiende a reducir el riesgo posterior de marcas o cicatrices. Beltrán señala que el empleo de otros tipos como Erbio-yag o CO2 puede ser eficaz para quitar tatuajes, pero los riesgos de cicatrices anómalas son elevados. 

Buenos candidatos. Para que el tratamiento sea lo más exitoso posible, existen ciertos requisitos. Es importante que el individuo no tenga tendencia a desarrollar queloides y que su historia clínica en general sea apta para el procedimiento. La cantidad de sesiones depende del tamaño, el área, el tipo de tintas empleadas y la variedad de colores que contenga el tatuaje. El proceso puede comprender entre 5 y 20 sesiones, con 6 a 8 semanas de pausa entre una y otra. El tatuaje debería tener al menos 6 meses de efectuado —“mientras más antiguo, con menos sombreado y menos retocado, mejor”, acota Beltrán— y la piel no debe exponerse al sol o a productos bronceadores unas tres semanas antes de iniciar las sesiones, así como tampoco durante el tratamiento.

¿Qué se puede esperar? La experta señala que se elimina entre 80% y 100% de todos los pigmentos de colores (excepto el blanco) con un escaso riesgo de cicatrices y que también es posible respetar áreas que se deseen conservar de un tatuaje. El procedimiento, levemente doloroso, no amerita anestesia general ni infiltrativa. Tampoco produce una fotodepilación permanente en las áreas tratadas. Los tatuajes de colores que tienden a desvanecerse con mayor facilidad son los más oscuros. “El azul, el marrón y el negro son los que suelen asociarse con mejores resultados; los colores más claros pueden implicar un poco más de tiempo. El que difícilmente puede removerse es el blanco porque al láser le cuesta detectar y fragmentar ese pigmento”.

También apunta que en el resultado final no debe haber cambios en cuanto a la textura. “Lo que puede ocurrir durante las sesiones es que la piel quede ligeramente más clara en esa área, pero suele ser un efecto temporal”, advierte. En el transcurso del tratamiento, la zona debe resguardarse con protector solar. Igualmente, se emplean cremas despigmentantes para prevenir manchas y un ungüento antibiótico para evitar infecciones en caso de que se formen costras o ampollas. Para minimizar cualquier riesgo, es importante acudir a profesionales debidamente entrenados en el uso de este láser.

Quítemelo, por favor

¿Cuáles son las causas más comunes por las cuales se decide eliminar un tatuaje? “Una muy frecuente es que esa persona aspire a obtener un trabajo en el que no sería bien visto o no está permitido tener un tatuaje. También está el caso de quienes se fastidiaron de tenerlo y no se identifican con eso que se dibujaron y el de quienes quieren removerlo o aclarárselo un poco para poder tatuarse otra cosa encima”, explica la especialista Carmen Beltrán. Otro motivo frecuente es haberse grabado el nombre de una expareja.

“Lo que yo le recomendaría a un individuo que está pensando en hacerse un tatuaje, es que piense muy bien en qué área quiere hacérselo y con quién y dónde se lo va a hacer, porque sin las precauciones necesarias, puede implicar riesgos para la salud. Si esa persona no está bien segura de qué se quiere tatuar o no sabe si va a ser capaz de llevarlo sin aburrirse, lo ideal es probar con tatuajes temporales por un tiempo, hasta que esté clara en lo que quiere”.