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La aventura de criar y emprender

"Yo antes decía que si alguna vez tenía un hijo, jamás lo iba a amamantar en un sitio público" | Foto: Todo en Domingo

"Yo antes decía que si alguna vez tenía un hijo, jamás lo iba a amamantar en un sitio público" | Foto: Todo en Domingo

Ellas han logrado compaginar la fama, la maternidad y las riendas de sus negocios. Tres venezolanas exitosas cuentan cómo lo hacen y cuáles son sus preceptos para realizarse como empresarias y madres

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"Mami, en el colegio dicen que tú eres famosa. ¿Qué es famosa?". Zoe, la hija de Chantal Baudaux, tiene seis años. Sus amiguitas saben que la mamá salió hace poco en un videoclip de SanLuis con Chino y Nacho (y que allí besó a un señor que no era su papá). "Por suerte, ella no se enrolla por eso. Hace poco me invitaron al colegio a dar una charla sobre las profesiones y le pregunté si quería que contara que yo he trabajado en la televisión, en teatro, que... 'di que tienes una tienda y ya'. Si alguien me saluda en la calle, los ve con cara de 'qué gente tan loca'. No entiende mucho qué significa que soy actriz y honestamente creo que no le puede importar menos", dice Baudaux divertida. En contraste su hijo Luc, de dos años, la vio hace poco en un unitario en Televen y ahora le pregunta si también sale en los noticieros, en los comerciales o en los programas de cocina.

Trabajo no le falta. La actriz es la creadora, fotógrafa, diseñadora gráfica, publicista, gerente, vendedora, mensajera, modelo y utility de Chez Moi, una tienda virtual de piezas de diseño venezolano que en septiembre cumplirá dos años. El proyecto comenzó cuando varios conocidos le pidieron apoyo para promocionar sus marcas y ella decidió crear una vitrina comercial curada bajo sus propios gustos. "Todo lo que está allí es algo que mis hijos o yo podemos usar". Lo que empezó con una venta de ropa y accesorios en redes sociales se convirtió en un sitio web que maneja con ayuda de un programador. Ha descubierto que no está sola, pues asegura que 90% de las marcas que promueve también son emprendimientos de madres.

Convertirse en madre le ha ofrecido una nueva perspectiva. "Ya no me peino (risas). Creo que cuando tienes hijos vas perdiendo el ego porque hay otras personas que necesitan de ti. Cuando veo escenas mías con personajes en los que era mamá y les pasaba algo malo a esos hijos, las hacía desde lo que yo suponía que sentiría. Ahora, sin duda, serían más dramáticas porque entiendo lo grande que es esto". Describe que sus dos pequeños no pueden ser más distintos. "Zoe es tímida, pero no penosa. Tiene su carácter: no le metes gato por liebre y no le gusta que la abracen a cada rato. En cambio, Luc es más relajado y cariñosísimo. Si te cortas un milímetro de pelo, se da cuenta y te dice: 'Mami, quedaste linda'... Su papá me ayuda mucho con ellos. Los dejamos ser, pero también ponemos carácter".

Baudaux celebra no tener un horario fijo para poder disfrutar a tope de sus hijos. Volvería a la televisión con personajes que no le ocupen mucho tiempo. "He hecho teatro y proyectos cortos, como el episodio de Escándalos. Con el videoclip de SanLuis no esperaba que la gente se emocionara tanto de verme; creo que hay una generación que extraña nuestras caras y eso me conmueve". Ser mamá sigue siendo su papel favorito, y si una mujer que esté barajando la posibilidad de ser madre le preguntara si recomienda intentarlo, responde sin reparos. "Sí es un compromiso y sí es una decisión que hay que tomar con detenimiento, pero aunque implique sacrificio y trabajo, ellos son la mejor contraparte. Vale 100% la pena".

¿Cómo se hace?

Para una mamá de niños pequeños que desea emprender sin mucha ayuda, Baudaux opina que quien mucho abarca, poco aprieta. "Yo diría que es mejor empezar con un negocio muy básico, para ver cómo te sientes, cómo te va y cuánto tiempo te ocupa". En medio de esta recesión, sugiere crecer gradualmente para no agobiarse con el riesgo de fracasar ante una inversión inicial muy grande. "También creo que es fundamental amar lo que hagas. Yo soy publicista, y promocionar la tienda es algo que disfruto más allá del lucro. Claro que hay días en los que me siento abrumada porque mi empresa soy yo y concentrarse con dos niños alrededor a veces cuesta, pero respiro, me despejo y sigo. Me motiva sentirme útil, explorar otras facetas. Para mí era necesario desde el punto de vista creativo y artístico para no frustrarme".

En Internet: www.chezmoi.com.ve / Instagram: @chezmoivzla

Dayra Lambis


Cuando la modelo y actriz Dayra Lambis y su marido se enfrentaban a la pregunta de cuándo iban a tener un bebé, la decisión ya estaba tomada y no buscaban complacer. "En nuestros primeros años como pareja, los dos decidimos que no íbamos a tener hijos. Nos parecía demasiada responsabilidad". Luego de 12 años juntos, el esposo se ablandó primero. "Cuando cumplió 40, le llegó el llamado de la paternidad, pero yo lo fui mareando porque no estaba lista", confiesa. Dos años después, más preparada, se decidió a ser mamá cuando su ginecólogo le recordó que la fertilidad femenina no es eterna. Empezaron a intentarlo sin mucho método hasta que su pareja descargó una aplicación para calcular los días fértiles. En ese primer ciclo quedó embarazada. Cuarenta semanas después nació Serafín. "Cuando uno dice que no quiere tener hijos quizás lo dice desde el desconocimiento. Serafín es mi mayor felicidad, mi mejor regalo", relata conmovida. "Me encanta amamantarlo: ese contacto de piel con piel para mí ha sido muy especial. Yo antes no era nada llorona y ahora ando súper susceptible. Él sonríe y lloro. Gracias a Dios tengo un bebé dulce, dado, simpático. A veces tiene su carácter, pero cautiva a cualquiera".

Su primera creación –la marca Sabbia, de trajes de baño– cumplió cinco años. Aunque quedó en pausa por el nacimiento de su hijo, está preparándose para lanzar una nueva colección en julio. "Hay días en los que a uno le provoca tirar la toalla porque no hay telas o hilos y el poder adquisitivo de la gente se ha reducido, pero es cuando toca replantearse los costos y la producción para que el resultado siga siendo competitivo. La caída de las importaciones ha hecho que no haya tantas piezas en el mercado, lo cual es una oportunidad para que lo hecho en Venezuela se ponga de moda". Por lo pronto, el manejo de su tiempo sigue girando en torno a Serafín. Considera que por él ahora es más paciente, que sus sentidos se han agudizado para cuidarlo y que también es mejor conductora. "Antes manejaba como una loca. Si la vía estaba libre, metía el acelerador a fondo. Ahora, como ando con él, voy tranquilita cantando, sin inventar, detrás del camión de la basura".

Como madre, no espera dictar el futuro profesional de su hijo. Sin embargo, ha decidido que la disciplina será un pilar en su crianza. "A veces veo padres que no le ponen límites a sus niños en ciertos aspectos. Mi esposo y yo estamos de acuerdo en que la crianza de nuestro hijo no va a ser tan democrática y que hay temas que no son negociables. Queremos que aprenda, por ejemplo, que hay que ganarse las cosas". ¿Tendría más niños? "Creo que la suerte que tuvimos con Serafín es que nació en el momento perfecto, cuando los dos nos sentíamos dispuestos; no es una decisión que se deba tomar a la ligera. Si lo hubiera tenido más joven, quizás habría sentido que podía ser una complicación en mi carrera, pero ahora su sonrisa es lo que más feliz me hace. Hay mujeres a las que les da mucho miedo la maternidad y les digo que se vean en mi espejo, que si está entre sus posibilidades hacerlo, es lo más maravilloso que les va a pasar. Yo creo que todavía no tendría otro bebé, pero quién sabe", afirma risueña. "Decía que no me iba a casar, que no iba a tener hijos y aquí estoy".

¿Cómo dividirse?

"Si tienes un negocio y un bebé, es cuestión de organizarte. Cuando tu hijo duerme o alguien está ayudándote con él, es un rato en el que puedes responder correos, planificar tu producción, resolver cosas. Creo que en eso la colaboración de los abuelos y de la pareja es fundamental. Mi esposo está chocho con el bebé y me ayuda muchísimo; hay papás que son casi mamás y no se les reconoce. También tengo acceso a una guardería en la que me lo cuidan muy bien y es un tiempo que aprovecho en mis cosas", apunta Lambis. "En lo artístico, he aceptado trabajos y he hecho teatro si sé que Serafín está bien atendido. Ahora todas mis revoluciones van al ritmo de lo que él necesite, de su bienestar".

En Instagram: @dayralambis / @sabbiabydayralambis

Michelle Dernerssisian

"Yo antes decía que si alguna vez tenía un hijo, jamás lo iba a amamantar en un sitio público. Nunca, incapaz. Ahora que lo tengo, ¡pregúntame si me importa! (risas). Mi bebé come cada dos horas; si la lactancia es un sistema de alimentación tan perfecto y él tiene hambre, ¿cómo no lo voy a aprovechar?", dice la locutora y empresaria Michelle Dernerssisian. Su pequeño Juan Diego –un chipilín adorable y rochelero– tiene cinco meses y la acompaña a casi todas partes. "Prácticamente todo lo hago con él encima, hasta mi programa de radio; creo en la crianza con apego y prefiero que se aburra de estar cargado que al revés. Tenerlo me ha hecho también ser más tolerante y pensarlo dos veces antes de ponerme brava por cualquier cosa: como lo tengo tan cerquita, no quiero que esté tenso porque me sienta alterada".

Al mismo tiempo está aprendiendo a soltarlo. Relata que hace poco viajó sola en avión con él y tuvo que dejarse ayudar por extraños que le ofrecían sostenerlo mientras maniobraba. Supo también lo que es el recelo de los vecinos de asiento al instalarse con un bebé pequeño en brazos. "Lo insólito fue que, cuando me puse a pasearlo en el pasillo, me di cuenta de que tenía el pañal sucio y que los dos teníamos toda la ropa marrón. Me encerré con él en el baño para cambiarnos y nos pasamos todas las toallitas húmedas del mundo. Fue un desastre. No sabía si echarme a reír o ponerme a llorar", señala divertida. Sin embargo, explica que en circunstancias normales cuenta con el apoyo de las abuelas y de su esposo, y que su bebé no le ha impedido retomar sus labores. A dos meses y medio de dar a luz, Dernerssisian se reincorporó a la radio –su programa en La Mega, Tres contra el mundo, cambiará de horario a partir de mañana de 5:00 pm a 7:00 pm, con Iván Matta y Nacho Redondo– y sigue trabajando en la expansión de su marca de bañadores.

"Dentro de poco Lolita Colita va a empezar a venderse en Amazon y estoy introduciéndola en otros países. Siempre la he imaginado como una marca no solo de trajes de baño sino también de accesorios de playa". Cuando todas las obligaciones se juntan, su filosofía es no quejarse. "No hay tiempo para eso. Si nuestras mamás trabajaron y pudieron criar bien a sus hijos, uno también tiene que poder". Reconoce que estrenarse en las lides maternales le ha hecho apreciar más el esfuerzo que sus padres hicieron para criarla a ella y a su hermano, así como a valorar el apoyo que le brinda su esposo en el cuidado del bebé. "Ser primeriza da susto, pero estoy disfrutado muchísimo a mi chamo porque sé que esta etapa pasa muy rápido. Mi prioridad es darle amor cada minuto. Si hubiera sabido que esto era tan bonito, me hubiera animado diez años antes".

¿Qué hace la diferencia?

"Creo que el truco para mantenerse y crecer con tu propio negocio siendo mamá está en que aprendas a hacer las cosas con tu bebé al lado y en que realmente te enorgullezca de lo que haces. Cuando empecé con Lolita Colita siempre pensé en hacer piezas que yo quisiera usar, que sin ser vulgares fueran coquetas y que aun conteniendo muy bien lo que deben contener, te hagan ver sexy. Ser mamá me ha servido de inspiración para inventar piezas nuevas que yo misma he necesitado, como un top con el que te sientas cómoda cuando estás embarazada y uno que te haga más práctico el momento de amamantar en la playa, que lo voy a probar pronto. Más allá de ese dicho de que todo bebé viene con su pancito bajo el brazo, creo que tener un hijo te da una motivación más grande para trabajar".

En Instagram @michelledmk / @lolitacolita