• Caracas (Venezuela)

Todo en Domingo

Al instante

El ascenso de La vida Bohème

En pocos años han vivido el vértigo del crecimiento. Se dieron a conocer extrafronteras, fueron nominados a los premios Grammy y considerados la banda revelación en iTunes. Hoy presentan en Corp Banca su nuevo disco, Será, esperado por sus fieles que, más que fans, son verdaderos militantes de una propuesta donde coincide la música y otras artes

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La primera entrevista que hice a La Vida Bohème fue en septiembre de 2008. La agrupación acababa de ganar el Festival Nuevas Bandas y se disponía a participar en el Motorokr Band en Buenos Aires. Sus miembros apenas rozaban la veintena, pero ya habían llamado la atención de una primera legión de fanáticos –iniciados, más bien– que supieron identificar en esas canciones originales las razones de un nuevo culto.

En poco menos de cinco años muchas cosas han pasado en la historia de una de las más exitosas bandas venezolanas de los últimos años: editaron su álbum debut, Nuestra, que les permitió firmar un contrato con Nacional Records, el sello disquero de rock latino más importante de Estados Unidos. Nuestra obtuvo en noviembre de 2011 una nominación a los Grammys, en la categoría Best Latin Pop, Rock Or Urban Album. Y un par de meses antes, dos nominaciones para el Grammy Latino. También fueron nominados por MTV Iggy como Mejor artista del mundo y se alzaron con la distinción de Banda revelación 2011 en iTunes. La canción “El buen salvaje” fue incluida en el soundtrack del videojuego FIFA 2012.
    
Paralelamente a los reconocimientos y la difusión de su música, comenzaron las giras por Venezuela, Estados Unidos y México, país donde tuvieron la oportunidad de ser teloneros de Artic Monkeys en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México.

Mucho en muy poco. Cuando se les pregunta por el vértigo que han sido estos años, al principio tartamudean: “Mucho en muy poco”. “Es como vivir 10 años en sólo la mitad”. “Cosas demasiado densas y poco tiempo para procesarlas”, cuentan alternativamente Sebastián Ayala, Henry D’Arthenay, Daniel de Sousa y Rafael Pérez Medina. Pero después, los cuatro integrantes comienzan a recordar a ráfagas, a quitarse unos a otros la palabra, en un concierto sin ensayo de los recuerdos: una caminata de madrugada por Tijuana; una limusina insólita en Miami; un bar de vaqueros y militares estacionados en la frontera de El Paso; los conciertos de Jack White o Paul McCartney y un largo etcétera lleno de música y experiencias cambiantes, como un dial que busca siempre una canción futura.
    
La dinámica de trabajo también ha cambiado. Henry, principal compositor y vocalista, ya no vive en España y ahora pueden dedicarse sin interrupciones a componer, ensayar y preparar las presentaciones en vivo. “Para mí, volver a Venezuela ha significado no sólo reencontrarme con la banda, sino también con mi familia. El choque cultural de cómo eran las cosas en 2008 hasta ahora ha sido muy fuerte”, cuenta. “Cuando empezó este proyecto todos estudiábamos en la universidad. El día de hoy, ya Henry y yo nos graduamos. Sebastián acaba de entregar tesis y Daniel también está por hacerlo”, dice Rafael. Este cambio ha sido oportuno: “Nos hacía falta estar juntos de verdad –dice Sebastián–, y para preparar el segundo disco podemos tener ensayos todos los días de cuatro horas”.

Será ya. Las primeras canciones de Será, su esperado segundo álbum, las empezaron a componer justo después de la salida de Nuestra. Aún no habían firmado con Nacional Records, pero ya sentían la presión de la expectativa del público. Fue la etapa más dispersa. “Es imposible hacer algo bueno e interesante si estás siendo tan observado”, confiesa Henry.

Luego, cuando Nuestra salió en México, Canadá y Estados Unidos, la banda se vio obligada a promocionar el disco por un año más en esos mercados y el proceso creativo de la segunda placa se vio interrumpido.

“Eso permitió que muchas de las ideas que se estaban gestando para Será, agarraran forma de verdad durante ese año sabático”, dice Henry.

Después, les tocó alejarse de compromisos y otras solicitudes para concentrarse en la producción de su segunda entrega. “Originalmente, el disco iba a tener tres partes y cada parte tres o cuatro canciones, pero terminaron siendo quince”, dice Daniel. “Queríamos contar una historia en tres partes, como si fueran movimientos: planteamiento, nudo y desenlace. Por eso las canciones están unidas”, agrega Henry.     

Será es una obra que explota la tendencia ya declarada de La Vida Bohème de vincular su música con todas las artes, en especial, las plásticas y visuales. Una serie de fotografías hechas por Basil Faucher, donde los integrantes de la banda aparecen en liqui-liqui con las salinas de Araya, son un adelanto visual de la historia que se han propuesto narrar con este disco. La serie fotográfica se llama “Postales de sequía” en homenaje a la obra homónima de Freddy Ñáñez. “Las fotos narran el progreso o deterioro de una situación. Y eso tiene mucho que ver con este disco. Es imposible entenderlo sin ver las imágenes que hemos preparado”, acota Henry.

“Todo en este disco fue pensado a la vez, desde un principio. Por ejemplo, veíamos videos de la Creole, de las empresas petroleras de antes, para ver cómo nos enfocábamos para que el video estuviera relacionado con las letras. Será fue un disco pensado desde las bases”, dice Daniel.

La expectativa no puede ser mayor pues se sabe que esta banda transforma a sus seguidores en verdaderos militantes de lo que han denominado, con otro de sus galicismos, La Résistance. Y que no es otra cosa que la transformación del arte en una tarima que les permite bañar el mundo de distorsiones y acordes, de témpera y petróleo, de música y poesía. Larga fue la espera de este nuevo disco de La Vida Bohème. Tiempo de vértigo y de paciencia, que se resume en una sola y prometedora palabra: Será.