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Los 15 años del Mesón de Andrés

Los 15 años del Mesón de Andrés

Los 15 años del Mesón de Andrés

llí comenzó con una carta que se concentraba en los sabores tradicionales del norte de España,  –como el pulpo a la gallega y los pimientos de piquillo rellenos de bacalao–, pero luego, a petición, fue sumando recetas de otras regiones españolas, como los arroces valencianos, el cochinillo de Segovia y el cabrito de Castilla

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Andrés Rodríguez es una cátedra de bonhomía y calidad defendida con constancia. Por fortuna llegó a Venezuela desde su Orense natal cuando era joven y podría contar la historia de Caracas desde sus noches y mesas. Antes de crear El Mesón de Andrés un día como hoy hace 15 años, Rodríguez fue protagonista de lugares emblemáticos. En los años 70, fue maître del Montmartre, un restaurante que replicaba ese paisaje parisino en Baruta gracias a un dueño alemán. Fue anfitrión en el perenne Laserre, cuando la bonanza permitía pedir un Château Margaux por 600 bolívares de entonces. Presenció las noches como anfitrión en la discoteca 1900 My Way, con carta asesorada por el chef Pierre Blanchard y 18.000 cristales biselados en el techo. Inauguró La Guacharaca junto a Ben Ami Fihman y Cayito Aponte donde los humoristas tomaban la palestra. Fue socio y anfitrión en El Sarao, que quiso ser un lugar que recordara el Pasapoga de los años 50, pero que por el Caracazo trasmutó en la primera –y exitosa– ronería de Caracas con orquestas cada noche.

Tras ese incansable periplo llegó a un sueño, largamente madurado. En Chacao y con su familia, fundó  El Mesón de Andrés, que sus fieles agradecen siempre. “Aquí hacemos lo que en Europa se llama cocina de patrón. Es una vuelta a los sabores de la infancia. A los que preparaba mi mamá y mi abuela. Lo que llaman los españoles la cocina de toda la vida. La que al final el cliente repite”. Allí comenzó con una carta que se concentraba en los sabores tradicionales del norte de España,  –como el pulpo a la gallega y los pimientos de piquillo rellenos de bacalao–, pero luego, a petición, fue sumando recetas de otras regiones españolas, como los arroces valencianos, el cochinillo de Segovia y el cabrito de Castilla.

En ese espacio breve y siempre concurrido, sus clientes saben que encontrarán una carta fiel a su esencia, y a Andrés, su esposa Mari y su hijo Javier como perennes anfitriones. Una calidad que no se logra por decreto, sino por constancia. “Es una labor de día a día. Y el ingrediente fundamental es el cariño”. Quienes lo conocen, saben que es palabra cierta.


El Mesón de Andrés está en la Av. Francisco de Miranda, Chacao.

Teléfono: (0212) 263 0092.


Pomar Tempranillo 2011

Distribuye: Club Pomar.

Teléfono: (0212)202 8909.

Precio: 109 bs

Confieso que escribo esta nota con cierto recelo. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que una vez publicada, este vino desaparecerá del mercado. No por acaparamiento de los comerciantes, sino por voracidad de los consumidores. Como están las cosas con los vinos importados, los vinos de Bodegas Pomar son, hoy por hoy, los de mejor relación calidad/precio del mercado. Y como la producción es limitada, ante la ausencia de nuevas opciones, estoy seguro de que muchos de ustedes saldrán a proveerse para el futuro inmediato, hasta que se acabe este desastre económico que estamos viviendo. Muchos se quejan de que los vinos de Pomar, a pesar de ser nacionales, les parecían costosos. Pues ya no lo son. Y como son buenos para beber y disfrutar, mejor todavía. A mí los espumosos me parecen lo mejor que produce esta bodega, atractivos y frescos. La línea varietal, en los vinos tranquilos, tiene cuatro opciones: Petit verdot, syrah, tempranillo y sauvignon blanc. La uva tempranillo, emblemática de los tintos españoles, encontró en las tierras de Carora un sol implacable que la lleva a su justa madurez sin riesgos de heladas como en Rioja o Ribera del Duero. El Pomar Tempranillo 2011 está en su punto y se deja colar con sus taninos suaves, equilibrados, redondo en boca y de recordación prolongada, placentera. Lo nuestro es lo mejor.